<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290</id><updated>2011-10-28T17:15:34.068+02:00</updated><category term='PACIENCIA'/><category term='dibujo'/><category term='primera parte'/><category term='aniversario'/><category term='segunda parte'/><category term='prólogo'/><category term='navidad'/><category term='VAGA'/><category term='tercera parte'/><category term='parón'/><category term='interludio'/><category term='au'/><title type='text'>Medioelfo</title><subtitle type='html'>Un historia fantástica en cómodos fascículos de periodicidad variada.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>142</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-7987801170462798576</id><published>2011-10-22T19:50:00.000+02:00</published><updated>2011-10-22T19:50:02.005+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo trigésimo noveno</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Cuando las campanas empezaron a sonar, Nawar se detuvo tan de repente que casi deja caer a Jaron Yahir. Miekel se apresuró a agarrar mejor al elfo mientras el rubio se acercaba a la ventana y sacaba la cabeza sin ninguna sutileza, intentando ver algo desde su posición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué ocurre? –Se interesó el humano mientras ayudaba a Jaron a apoyarse en la pared. Puede que el Qiam no hubiera roto sus piernas, pero estaba claro que apenas podía mantenerse en pie solo-. ¿Han dado la voz de alarma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No son campanas de alarma –masculló Yahir mirando fijamente la espalda de Nawar. O algún punto por encima de su hombro. Era difícil de discernir con un rostro tan maltratado como el suyo-. El funeral ha empezado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿El funeral? Pero.. ¿entonces…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Faris ha llegado! –Alania corrió hacia le ventana junto a Nawar, intentando, de puntillas, ver lo mismo que estaba viendo el rubio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O Zealor le sabe muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha se volvió de nuevo hacia ellos, su delicado ceño fruncido en dirección al elfo del rostro quemado. Parecía estar acusándole de algo, pero fuera lo que fuera lo que pensaba no dijo nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue Nawar quien habló. Se volvió despacio hacia ellos, su mirada tan indescifrable como la de de Yahir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puede que sólo lo sospeche –A Miekel no le sonó tan seguro como solía, pero no quiso contradecirle-. Pero no importará mucho para la gente del pueblo. Si el Qiam anuncia ahora la desaparición del príncipe la gente no sabrá que interpretar. La Coronación… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó la frase morir a medias y se volvió de nuevo hacia la ventana como si así pudiera adivinar qué estaba sucediendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La Coronación… -Ladró Yahir al silencio y Miekel tardó en darse cuenta de que eso había sido una risotada amarga-. Nada de todo esto va a importar lo más mínimo cuando lleguen los humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Importará más que nunca –respondió el rubio sin apenas volverse-. Zealor tendrá más autoridad que Faris si no se lleva a cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Más autoridad? No puedes ser tan estúpido como para ni siquiera entender que la Corona no va a significar nada cuando todo lo que quede de la Nación sean cenizas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hablas como si ya hubieramos perdido –protestó Alania, brazos en jarra. Sus ojos mostraban de nuevo el tono acusador de antes y Miekel entendía ya porqué. Cada vez que el elfo abría la boca la derrota parecía más inminente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su boca sin labios se torció en lo que bien podría haber sido una sonrisa si sus ojos la hubieran acompañado, pero no replicó a la muchacha. En su lugar le indicó a Miekel con un gesto que le ayudara a sentarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano le acompañó hasta el saliente de un pie de columna donde le ayudó a recostarse y esperó, pues estaba claro que el elfo tenía algo en mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Deberías seguir sin mí –dijo-. Os estoy retrasando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tonterías –replicó Miekel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo hizo un gesto de ir a contestar, pero Alania se adelantó, desdeñosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Déjalo. Ya se está rindiendo otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Rindiendo? No sabes de qué hablas, mocosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ah, no? Es como en la cueva. Te rendiste, los diste por muertos y nos fuimos sin esperar cuando podríamos haber aguantado unas horas más sin correr ningún peligro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué? ¿Crees que eso habría cambiado algo? ¿Qué mágicamente habríamos vencido a Zealor con la fuerza de nuestra amistad imperecedera y hubiéramos comido perdices?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Al menos hubiéramos estado juntos! - La muchacha pestañeó, furiosa, luchando por mantener a raya las lagrimas que asomaban a sus ojos -Mi madre estaría a salvo en casa, Faris no estaría desaparecido y a ti no te habrían torturado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concluyó en un susurro, los puños firmemente cerrados a los lados, temblando ligeramente pero con el rostro seco y decidido en lo que se le antojó a Miekel un ejercicio milagroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos violeta de Jaron relampagueron un momento con un brillo casi febril, pero se disipo enseguida y de nuevo les ofreció la mueca que el humano creía reconocer como una sonrisa derrotada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Demonios! Eres peor que tu padre y tu madre juntos… -masculló, menenado la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso pareció calmar a la muchacha momentaneamente, o al menos la convenció de que el adulto iba a bandonar el cinismo por un rato. Se secó los ojos con el dorso de la mano y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Seguimos, entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando repararon en que Nawar no sólo no había participado en la conversación si no que no se había separado de la ventana. De hecho, e4 asomaba tanto por ella quye tenía meio torso fuera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Nawar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La efa tocó el hombro del rubio y éste pareció despertar de repente. Se volvió un momento hacia ellos y les hizo un gesto para que se acercaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Venid a ver esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania corrió a situarse junto a él aunque su altura no le permitía ver mucho. Miekel, sin embargo, al ser más alto que los elfos se asomó sin dificultad. Le costó ver qué señalaba Nawar con el dedo, pero cuando lo hizo supo porqué le había llamado la atención.&lt;br /&gt;El patio estaba abarrotado y todo el mundo miraba en dirección a la entrada de lo que Miekel dedujo era la capilla o el templo o lo que fuera donde los elfos iban a rezar. Sólo una figura encapuchada parecía estar abriéndose paso entre los curiosos y los dolientes. Cualquiera podría pensar que tratabar de conseguir un sitio mejor, pero no era hacia el funeral hacia donde avanzaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que...? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el humano no terminó la frase, porque no tenía mucho sentido. Si hubiera sido el famoso Faris, ¿no habría entrado directamente por el pasadizo secreto que daba a su habitación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puede que tema a los guardas del Qiam -dijo Nawar, que más que leerle la mente sin duda compartía sus dudas y hablaba más para sí que para el novicio-. Tal vez quiera ver qué se cuece antes de aparecer ante ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante unos segundos se quedaron los tres como hipnotizados, viendo los esfuerzos de la figura por avanzar, hasta que Miekel se apartó de la ventana, consciente de que no tenían mucho tiempo que perder mirando por las ventanas de un castillo repleto de guardias del Qiam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso rompió el hechizo y Nawar y Alania se apartaron también. El rubio parecía estar rumiando algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y bien? -Quiso saber Jaron -¿Se trata de vuestro principito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo hay un modo de averiguarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron gruñó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es una idea pésima. Alguien va acabar por dar la alarma tarde o temprano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Razón de más -repuso Nawar-. Su Alteza no sabe al peligro que se expone. No tiene ni idea de que estamos aquí ni de lo que hemos hecho, ni mucho menos sabe que los hombres del Qiam tienen órdenes de asesinarle en cuanto le vean. Hemos de avisarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como si esperar a que alguien opinara en contra fuera a minar su voluntad, el elfo se volvió y echó a correr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esperad aquí -dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, por supuesto, Alania no le hizo ni caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, hombre -y salió corriendo tras él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miekel se preguntó si todos los elfos estaban igual de locos antes de llamarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hey!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos frenaron y se volvieron. Alania soprendida, Nawar con cara de fastidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señaló con a cabeza a Jaron que le dedicó una de sus miradas indescifrables pero aceptó la mano que le ofrecía para ponerse en pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que podrás correr?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hacía la boca del lobo? -Miró hacia la muchacha y Nawar, que esperaban, una con los brazos en jarras y el otro con los brazos cruzados y tamboriliando con el pie-. De verdad que deberíais dejarme aquí. Sólo voy a retrasaros. Total... -añadió mirandose las mutiladas manos-. ya no sirvo para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todos servimos para algo, aunque a veces cueste ver para qué -fue la respuesta de Miekel mientras pasaba un brazo por la espalda del malogrado elfo y le obligaba a agarrarse a él-. Pero si de algo está convencido el Abad Rodwell es de que el Señor tiene un papel reservado para cada uno de nosotros en su gran plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿El Señor? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un resoplido que tanto podía ser de exasperación como de resignación, Jaron empezó a caminar, siguiendo sin rechistar su ritmo acelerado. Cuando llevaban cuatro o cinco pasos Nawar pareció decidir que eso quería decir que iban a seguirle y arrancó a correr de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-7987801170462798576?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/7987801170462798576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=7987801170462798576' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7987801170462798576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7987801170462798576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/10/tercera-parte-capitulo-trigesimo-noveno.html' title='tercera parte, capítulo trigésimo noveno'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-1872281533333090728</id><published>2011-07-11T20:48:00.000+02:00</published><updated>2011-07-11T20:48:31.727+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo trigésimo octavo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze no podía creerse que Mireah hubiera preguntado aquello. ¿De donde lo había sacado? ¿Se lo habría dicho Nawar? Habían estado dos días fuera y eso era mucho tiempo para muchas confidencias, y aún así... No imaginaba a Nawar sacando el tema siquiera. Pero Jaron... Cualquiera de los dos Jarons, de hecho. Su hermano tenía razones para desear su miseria y su sobrino... No sabía muy bien donde se encontraban ahora su sobrino y él, en que tipo de terreno pantanoso se movían. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Y si te lo hubiera pedido Sarai?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo peor era que ninguno de ellos parecía ser capaz de entender lo que él apenas había necesitado horas para comprender. No le importaba demasiado lo que los demás pensaran, pero ella... Que su princesa estuviera tan ciega como ellos le partía el alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detuvo a un gesto de Dhan, intentando encontrar la voluntad de centrarse en la tarea a realizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Parece que tenías razón, Yahir. Apenas se ve un alma en las calles -le dijo sacando la cabeza discretamente por una esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos o tres calles más abajo aún se veía pasar a alguien en dirección al Castillo, pero a parte de eso.... Los comercios, que a esa hora deberían estar abriendo, parecían desoladoramente abandonados y tristes. La Nación entera se sentía abandona y triste, supuso, aunque a él el difunto Rey nunca hubiera llegado a interesarle. Por supuesto, todo era parte del Luto. Zealor había contado con ello papara entregar a los humanos una Nación adormecida y desolada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irónicamente, por una vez, lo que favorecía a Zealor también les favorecía a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No siempre voy a estar equivocado -fue su respuesta, esbozando una media sonrisa que en realidad no sentía-. Al menos no tendremos que jugar a las escondidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, cubriendo sus cabezas con sendas capuchas, ambos elfos se encaminaron hacia la Calle Principal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era extraño e inquietante caminar por una ciudad normalemtne viva y bulliciosa como la Capital en ese silencio tenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuanto crees que tardará Zealor en decirle al pueblo que el príncipe heredero no ha llegado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Poco. Pronto hará tres horas que ha salido el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze chasqueó la engua, pero sabía que Dhan tenia razón. NO tenían mucho tiempo antes de que corriera la voz de alarma. Con la tranquilidad reinante era el momento de entrar en el Castillo y contactar con alguno de los amigos de Dhan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que había prometido echar un ojo y volver...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tardaron en llegar a la cuesta desde donde el castillo dominaba toda la ciudad. Algunos mendigos y feriantes esperaban a un lado del camino, claramente inquietos a esas alturas, a que el funeral terminara y ellos pudieran sacar algún benficio, por exiguo que fuera, sin incurrir en la furia del Qiam. Haze estuvo tentado de decirles que se fueran a sus casas, que volvieran a lso caminos, que ese día no iba a haber dinero, pero se contuvo, siguiendo a Dhan hacia el grues de la gente que se agolpaba junto a la entrada principal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía que el  patio del castillo estaba a rebosar y la gente que no había llegaod a tiempo intentaba en vano entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta toda la maldita Nación en este patio -masculló Dhan, su tupido ceño fruncido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Va a ser imposible entrar -Haze se sintió extrañamente aliviado de no tener que decidir pro si mismo hasta donde llegar-. Habrá que espera a que el gentñio se disuelva para abordar a tus amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hum -fue la respuesta de Dhan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pelirrojo ni siquiera se volvió a mirarle. Su ceño seguía fijo en la abarrotada entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué ocurre, Dhan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jaron puede estar ahí adentro ahora mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Prometimos echar un vistazo y volver -le recordó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo pometiste tú, Yahir, no yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, vamos! No me vengas con esas ahora, Dhan. Creo que somos mayorcitos para ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me importan ninguna de vuestras disputas. Jaron es un buen hombre y está ahí encerrado por querer ayudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze sintió que la sangre le subía a la cabeza y le abrasaba en las mejillas. Que a él, de entre todas las personas del mundo, le saliera con esas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que yo no quiero salvarle? ¿Es eso? ¿Crees que como él yo me alegro de lo malo que pueda ocurrirle? -Dhan se volvió por fin a mirarle, las cejas enarcadas, y eso aún le enfureció más-. ¡Dioses! Si de mi dependiera estaría trepando el muro si hiciera falta y no me detendría hasta encontrarle. Me cambiara por él de nuevo si fuera posible, Dhan, créeme, pero no lo es. No hay modo de entrar mientras dure el funeral. Por no mencionar lo que sería de los que hemos dejado en el bosque si nos ocurriera algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pelirrojo le sostuvo la mirada, como calculando una respuesta. No parecía nada convencido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes porque Mireah parecía tan reacia a dejarme venir?-. Le confesó entonces-. Porque hace unas horas, cuando aún creía que Fasqaid iba a ser nuestro refugio por un tiempo másm he estado a punto de salir a hurtadillas para venir a buscarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entonces? ¿Qué te detiene?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mierda, Dhan! Me detiene que Mireah y Jaron no van a estar a salvo mientras yo arriesgo mi vida y posiblemente la pierdo. No están en lugar seguro, con comida, techo y camas cómodas, y si Zealor nos trapa en una incursión suicida, ¿qué será de ellos? -De repente su enfado empezó a enfriarse y la realidad de sus frustradas esperanzas se presentó clara y contundente-. Esperaba... Cuando dije de venir al castillo mentí -otra confesión, más resignada esta vez-. A medias, al menos. Esperaba llegar a aquí y que todo pareciera más facil, pero... No lo parece. No lo parece en absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así que vamos a dejarle ahí -Dhan sonaba acusador como sabía que no había sonado cuando su hermano había decidido no participar en su rescate, y aún así... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze cerró un momento los ojos llevándose una mano a la sien. Empezaba a estar mareado. Le había dicho a su sobrino que estaba descansado, pero era mentira. El efecto de la medicina estaba agotándose, como indicaba el dolor de cabeza que le estaba causando esa conversación. Pronto empezaría a dolerle el hombro de nuevo, pero de eso ya se ocuparía llegado el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dhan, por favor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pelirrojo no dijo nada más. Tan sólo gruñó, dando media vuelta y deshaciendo el camino andado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El respeto y el cariño de la gente que le rodeaba, el que creía haberse ganado por fin en las últimas semanas, se estaba esfumando por momentos. Las zancadas airadas del corpulento elfo eran una prueba más de ello. Primero Jaron, luego Dhan... incluso su Princesa...  La vida plena con la que siempre había soñado y que durante unos pocos días había arañado con la punta de los dedos no había sido más que una ilusión. Nawar había desaparecido, posiblemente asesinado por los humanos, y pronto todos ellos le seguirían, hicieran lo que hicieran. Zealor ya había ganado. Sólo estaban postponiendo lo inevitable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echó un vistazo a la puerta de nuevo, donde los guardas parecían estar teniendo problemas para contener al gentío sin usar la violencia, y luego a Dhan, que ya le aventajaba en al menos cien metros. Y no parecía ir a volverse en breve para ver si le seguía o no. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una buena persona, de veras. A pesar del odio que le profesaba lo había arriesgado todo por salvarle la vida. Familia, posición, bienes. Su propia vida. Cuidaría del chico y de la princesa y lo haría bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mordiéndose el labio y tragándose el miedo que ya le atenazaba las entrañas, Haze dio media vuelta y echó a correr hacia las puertas del castillo, abriendose paso a codazos entre la gente, ignorando el dolor del hombro y los golpes en los costados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos nunca hubieran podido entrar, pero uno solo... Y si lograba encontrar a Jaron y salvarlo, si lograba hacer una cosa bien en su vida... Tal vez entonces morir no sería tan grave, tal vez no moriría tan solo y abandonado. Si conseguía ser algo más que un estorbo inutil... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprovechó un momento en que los guardia parecñian estar empujando a un grupo de mujeres cargadas con fardos y se coló, junto con otra decena de personas, hacia en interior del patio. Allí no se detuvo y avanzó como pudo, a codazos, a empujones, sabiendo bien que buscar a pesar de no haber estado nunca en el castillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las campanas que anunciaban el inicio del funeral empezaron a sonar mientras Haze trataba de abrirse paso hacia las mazmorras. Zealor acababa de dar a Faris por muerto. Esperaba que fuera el último de sus amigos que se llevara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-1872281533333090728?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/1872281533333090728/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=1872281533333090728' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1872281533333090728'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1872281533333090728'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/07/tercera-parte-capitulo-trigesimo-octavo.html' title='tercera parte, capítulo trigésimo octavo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-7855336248430403447</id><published>2011-06-25T15:24:00.001+02:00</published><updated>2011-06-25T15:26:06.616+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='parón'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dibujo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='aniversario'/><title type='text'>Causas de fuerza mayor</title><content type='html'>No me olvido de vosotros, es sólo que ahora mismo no tengo tiempo. En julio recuperaremos el ritmo. Y no me refiero al de lso últimso meses, sino al real. Capítulo por semana, porque os lo merecéis, pro ser pacientes conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tres años que estoy con esto y, por una vez, me gustaría acabar un proyecto y no dejar a medias a los pocos lectores fieles que tengo por aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, estoy llegando a puntos que deseaba escribir desde hace tres años. O más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De momento os dejo con la versión coloreada de &lt;a href=http://braen.deviantart.com/#/d3jg5t2&gt;uno de los primeros garabatos de Jaron&lt;/a&gt; que conservo (en una libreta de 1999 para ser más exactos). Pintado no se ve mal del todo, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-c0vJp4l0RUo/TgXhINckX3I/AAAAAAAAFbY/mMnxMjkewpc/s1600/oldjaron%2Bcopia1%2Bcopia2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left:1em; margin-right:1em"&gt;&lt;img border="0" height="320" width="214" src="http://4.bp.blogspot.com/-c0vJp4l0RUo/TgXhINckX3I/AAAAAAAAFbY/mMnxMjkewpc/s320/oldjaron%2Bcopia1%2Bcopia2.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Sí, hace doce años al menos que pensé estos personajes, y para variar, el inicio y el final siguen más o menos igual a como los pensé, pero en 12 años he cambiado yo y ellos, y los personajes han ido por derroteros que no podía ni imaginar entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues eso, aguantad una semanita más y prometo que valdrá la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feliz aniversario a todos. Y nos leemos por aquí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-7855336248430403447?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/7855336248430403447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=7855336248430403447' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7855336248430403447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7855336248430403447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/06/causas-de-fuerza-mayor.html' title='Causas de fuerza mayor'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-c0vJp4l0RUo/TgXhINckX3I/AAAAAAAAFbY/mMnxMjkewpc/s72-c/oldjaron%2Bcopia1%2Bcopia2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-1994658601984085281</id><published>2011-06-05T23:13:00.002+02:00</published><updated>2011-06-05T23:13:45.509+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo trigésimo séptimo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Haze dio el alto, Mireah no cuestionó su decisión. No habían llegado aún a la capital, pero ya podía oír algunos ruidos de civilización desde donde estaban. Hacía un par de horas que era oficialmente día y eso quería decir que llevaban al menos tres horas de marcha. Así que se dejó caer en un saliente del camino que parecía cómodo y apoyó la espalda en el tronco de un árbol, cerrando los ojos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué nos paramos? -Quiso saber Jaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No estás cansado? -Fue la respuesta de su tío. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oyó al muchacho gruñir, pero no volvió a protestar, así que supuso que el argumento de Haze le había convencido. Pudo imaginarlo sentándose de brazos cruzados, su rostro una máscara de justa indignación, pero no abrió los ojos para ver si había acertado. Necesitaba descansarlos aunque fuera diez minutos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A partir de aquí deberemos extremar la cautela -comentó Dhan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Apuesto que apenas encontraremos a nadie en als calles. No debería ser dificil llegar hasta el Castillo sin llamar la atención. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aún sigo sin estar muy seguro de que sea una buena idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro que no es una buena idea, pero es la única que tenemos a no ser que se te haya ocurrido algo más por el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dhan rió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Maldición! Lo peor es que tienes razón. Lo único que se nos ha podido ocurrir es una idea pésima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acordado ese punto, ¿cómo nos organizamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Organizarnos? Creo que con mantenernos alejados de las calles principales bastará de momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me refiero a eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Hubo un silencio corto y cualquiera hubiera podido pensar que Haze buscaba ordenar sus ideas antes de exponerlas. Y posiblemente eso hacía, pero la princesa empezaba a conocerle y sabía que ese silencio, además, significaba que lo que iba a decir a continuación no era verdad. No toda la verdad al menos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Abrió los ojos sin moverse de su sitio y miró a su elfo mientras este se recostaba en un árbol y evitaba la mirada de Dhan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No estás agotado de tanto caminar? Apenas hemos dormido esta noche antes de que Mireah y Jaron llegaran y no hemos parado desde entonces. Y aún así, nosotros hemos tenido la suerte de dormir algo -se volvió jacia su sobrino, que le miraba con el ceño fruncido porque sabía a donde quería ir a parar-. ¿Cuanto hace que no duermes, Jaron?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Claro que importa! ¿Crees que nos vas a servir de algo agotado si de veras tuvieramos que enfrentarnos a los hombres del Qiam? Apuesto lo que quieras que hace al menos dos noches que no duermes más de media hora, que es el tiempo que debéis de haber tenido en Segaoiln'ear antes de que Salman nos viniera a buscar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dividirnos suena a idea aún peor que la anterior, Yahir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamos! No hablo de dividirnos. Hablo de que ellos se queden aquí a recuperar fuerzas mientras tu y yo inspeccionamos nuestras opciones. ¿Qué sentido tiene que vayamos todos? Será ir, echar un ojo y volver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tu y yo? -Dhan alzó las cejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alguien descansado debería quedarse con Jaron y Mireah.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto es absurdo -opinó Jaron chasqueando la lengua-. Tú no sabes pelear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y aún estás convalesciente -le recordó la esposa de Dhan, a quien la idea de quedarse atrás parecía gustarle tan poco como al muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze suspuiró, cansado, pero no contestó a Layla. En su lugar se volvió a Dhan, solicitando su apoyo. Por supuesto, ya había convencido a Hund en el momento en que le había dado una excusa para mantener a su esposa al margen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La verdad es que cuantos menos seamos más fácil será pasar desapercibidos -fueron las palabras del pelirrojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ceño de su esposa se frunció y Mireah recordó de repente a Alania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se te ocurra dejarme sola de nuevo, Dhan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No estarás sola. Además, aunque no me guste, Haze tiene razón. Necesitamos reponer fuerzas y estar despejados para pensar con claridad. Ninguno de nosotros lo está haciendo últimamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer apretó los puños, moridiéndose los labios. Mireah la entendía. ¿Qué podía hacer si habían tomado la decisión por ellos sin consultar?  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vé con Yahir y déjame en paz. Al fin y al cabo es lo que has hecho desde que nos casamos, abandonarme por un Yahir-dijo finalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Layla... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La elfa evitó su mirada, pero aún así, se dejó abrazar por su marido, que le susurró algo antes de que ella se apartara y cruzara los brazos. Dhan cambió el peso de su cuerpo de pie un par de veces, incómodo por la escena. Miró a Haze, como pidiendole ayuda, pero este se limitó a indicarle con un gesto que era mejor emepzar a moverse, a lo que Hund respondió con un resoplido de resignación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y si nos negamos? -dijo de repente el muchacho, cuando parecía que todo estaba decidido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El medioelfo se había puesto de pie de nuevo, cargando su arco y desafiando a los adultos con la mirada a que le obligaran a sentarse otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jaron, por favor... -su tío le miró con cansancio-. Sabes que tengo razón -Haze suspiró-. Mira, sé que no confías en mi, pero piénsalo bien. Si de verdad de quieres poder hacer algo, si de verdad quieres tener alguna posibilidad ante Zealor o Meanley... ¿Cuanto más aguantaras sin dormir o comer? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y tú? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Créeme, estoy seguro que yo he dormido más que todos los presentes juntos en la última semana -el elfo ensayó una sonrisa-. Además, estáis actuando como si Dhan y yo fueramos a asaltar el Castillo Real solos. Va a ser echar un vistazo y volver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron relajó el ceño y los hombros y Mireah comprendió que en realidad se sentía aliviado de tener una excusa para parar por fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Lo prometes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo prometo. Llegaremos hasta donde podamos y cuando nos hayamos hecho una idea de la situación volveremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces, ¿no es una misión suicida para buscar a Jaron? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El único que permaneció impasible ante la pregunta del chico fue Haze. Layla y Dhan miraron al joven Yahir con mil preguntas asomando en sus ceños mientras Mireah sintió que su corazón se aceleraba. Sin haberlo hablado, parecía que Jaron y ella compartían el mismo temor y la misma certeza. Sólo que finalmente el medioelfo había sido más valiente que ella y lo había dicho en voz alta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La humana sabía que debía decir algo, lo que fuera, pero hacía rato que el nudo en la garganta le imopedía participar en la conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente Haze rió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Demonios! ¡No! ¿Crees que estoy loco? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De que habla, Yahir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze miró a su sobrino a modo de reporche un momento antes de volverse hacia Dhan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es posible que Zealor tenga a Jaron. No te había dicho nada porque no podemos hacer nada al respecto de momento y sólo... -Suspiró de nuevo-. El plan sigue siendo el mismo, Dhan, ¿de acuerdo? No cambia nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hund miró a su esposa y luego a Haze, gruñendo a modo de afirmación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo ir y echar un vistazo -dijo finalmente el pelirrojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo ir y echar un vistazo -repitió tensa su esposa-. Lo has prometido, Yahir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Volverá de una pieza, Layla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿También lo prometes? -Pero la mujer finalmente deshizo el tenso nudo que eran sus brazos ante la sonrisa resignada de Haze.&lt;br /&gt;Y eso sí pareció cerrarlo todo. Haze pareció pro fin acordarse de ella y se volvió a mirarla, posiblemente para despedirse con un “duerme, mi princesa” o un “estaré de vuelta antes de que te des cuenta”. Mireah estaba decidida a dejarles hacer, porque en el fondo tenía razón y estaban agotados e ir todos eran una locura y tenía lógica que les obligara a descansar y hacía dos días que no dormía y estaba todo dicho, de veras. Por eso fue la primera sorprendida cuando sus labios se abrieron para hablar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te vayas -suplicó su boca  sin que pudiera detenerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hey -Haze se acuclilló frente a ella, sus ojos violetas tan llenos de dulzura y tristeza desmintiendo la sonrisa de sus labios-. No voy a tardar. Sólo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo ir y echar un vistazo, lo sé, lo has dicho al menos cinco veces ya. ¿Para convencernos a nosotros o para convencere a ti?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Princesa... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te vayas- repitió ella-. No hacen falta dos personas para echar un vistazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No seas así. ¿No pretenderás que vaya Dhan solo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah se miró las manos, incapaz de sostenerle la mirada ni un segundo más. Tenía razón, toda la razón del mundo. Y aún así...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No te quedarás aunque te lo pida yo? -No lo prentendía, pero su voz no fue más que un susurro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo tomó sus manos entre las suyas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabes que no puedo -susurró él a su vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y si te lo hubiese pedido ella? -Las palabras escapaban de su boca sin que pudiera hacer nada por detenerlas-. ¿Te quedarías si te lo hubiera pedido Sarai?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presión tierna que sus manos ejercían sobre las de Mireah desapareció al instante y por un momento Haze apretó con más fuerza de la que la humana le creía poseedor. Fue sólo la mera fracción de un segundo, pues en seguida soltó sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Necesitas dormir -dijo, frío como el hielo, poniéndose en pie-. En seguida estamos de vuelta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras él y Dhan se iban en medio de un silencio sobrecogedoramente denso la humana fue incapaz de levantar la vista del suelo. Sabía que no debía haber dicho eso, que en realidad no había querido saber la respuesta a esa pregunta. Pero él había respondido sin necesidad de hablar siquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Zealor tenía razón! Haze había amado a Sarai. La amaba aún. La iba a amar toda su vida...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mano de Layla en su hombro la sobresaltó de repente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Échate junto al muchacho -dijo, señalando el bulto que era Jaron, echo un ovillo bajo un par de mantas-. Te sentará bien dormir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La humana se puso en pie con dificultad, asientiedo y obedeciendo, aunque sabía mientras cubría su cabeza y cerraba los ojos que aunque finalmente se durmiera no iba a descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-1994658601984085281?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/1994658601984085281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=1994658601984085281' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1994658601984085281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1994658601984085281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/06/tercera-parte-capitulo-trigesimo.html' title='tercera parte, capítulo trigésimo séptimo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-7378427337432115862</id><published>2011-04-27T23:53:00.002+02:00</published><updated>2011-08-18T23:27:48.039+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo trigésimo sexto</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía un rato que había recuperado la conciencia parcialmente. Podía sentir la silla en la que estaba sentado y el calor asfixiante de la celda cerrada. Podía sentir aún el sabor óxido de la sangre en la boca e incluso la costra que se había formado sobre su ceja derecha y le impedía abrir el ojo del todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no podía sentir eran los brazos, dormidos tras horas en esa incómoda postura. Y era una suerte, pues de poder sentirlos sabía que el dolor de todas sus falanges rotas regresaría como mil agujas incandescentes  y tal vez se desmayaría de nuevo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que supusiera una gran diferencia, pero si su hermano regresaba no quería darle la satisfacción de parecer débil. Zealor iba a vencer, ahora estaba seguro de eso. Había esperado que su presencia fuera al menos un imprevisto, que descubrirle vivo fuera una desagradable sorpresa para el Qiam. ¡Demonios! Había esperado al menos poder fastidiarle algún plan. Pero el brillo en sus ojos glaucos le había descorazonado. No sólo no había podido alertar a la Nación si no que había puesto en evidencia al príncipe Faris y le había ofrecido en bandeja el providencial mango de la sartén para hacer y deshacer a su antojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había soltado prenda, pero Zealor no era ningún estúpido y era posible que a esas alturas ya hubiera encontrado a Dhan y al resto. ¡Malditos fueran Hund y su buena fe! Era culpa suya, por verse envuelto cuando lo más fácil hubiera sido echar a patadas a Haze y al muchacho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“ Yo no soy el padre de ese chico.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mentía, por supuesto. Claro que lo hacía. Había forzado a Sarai y ahora intentaba hacerle aún más daño con sus retorcidas mentiras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Eso quien te lo dijo? ¿Ella misma? No creo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y era cierto que Sarai nunca usó esas palabras. Era él mismo quien lo había asumido tras su silencio por tantos meses, tras el silencio de Haze. Su hermano menor nunca lo había desmentido. Claro que tampoco habían hablado del tema. O más bien el no había querido escuchar. Podría haberle preguntado qué ocurrió ese día, cómo sucedió todo, pero nunca le había dado a Haze la opción de explicarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, ya era tarde para eso. Si Haze no estaba muerto aún no tardaría en estarlo, y lo mismo se podía de sí mismo. Zealor no le había matado aún quien sabía porqué retorcido motivo, pero dudaba mucho que le fuera a permitir ver el resultado de la inminente guerra. Cualquier oportunidad de esclarecer lo sucedido que hubiera habido había sido terriblemente desaprovechada. Ya nunca lo podría saber con certeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas llaves girando en la cerradura de su celda le arrancaron de esos lúgubres pensamientos, aunque no demasiado. Zealor había decidido acordarse de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo la puerta no se abrió immediatamente, si no que tardó aún un minuto o dos, en la que los ruidos del exterior, confusos y caóticos, parecían hablar de... ¿una pelea?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levantó la cabeza, lleno de curiosidad de repente, sin atreverse a creer en un rescate. Pero si no era eso, ¿qué sucedía tras la puerta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el ruido terminó y la puerta se abrió por fin lo hizo tan de improviso y él estaba tan atento que tan sólo reprimió el respingo porque estaba atado a la silla. Jaron no sabía a quién había esperado ver, pero sin duda no era una ansiosa Alania Hund.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha tampoco debía esperarle a él, pues de repente su ansiedad se tornó decepción y su ceño se frunció sobre sus ojos azules. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿El prisionero eres tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que me parta un rayo -fue su respuesta. No le sorprendió que el simple gesto le doliera, pero sí oír su propia voz tan ronca-. ¿Qué demonios haces tú aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que la muchacha pudiera responder la puerta acabó de abrirse, dando paso a Nawar Ceorl, que tuvo la decencia de parecer sorprendido pero no decepcionado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tras él entró un humano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron no había visto nunca ningún humano que no fuera Sarai pero ese hombre alto y de rostro peludo sólo podía ser uno de ellos. Su esposa le había hablado del eso que llamaban “barba” una vez y, a pesar de la sorpresa, Jaron no pudo más que pensar que era tan desagradable a la vista como lo había sido para el oído. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ese no es Jaron -dijo tras dedicarle una mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo hubiera reído de no dolerle terriblemente el mínimo gesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tecnicamente sí -Nawar alzó una ceja en su dirección, como preguntándole qué diantre pintaba él en todo aquello. Como si tuviera la respuesta o algo... -, aunque no es el que creíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh -el humano puso cara de entenderlo-. Es... ¿el otro Jaron? ¿El del medallón? ¡El padre de Jaron!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron no pudo evitar gruñir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé que mierda pasa ni me importa demasiado, pero si vais a rescatarme o algo, ¿no deberíais empezar por desatarme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania enrojeció pero fue Nawar quien se acercó finalmente a él mientras la mocosa y el humano se quedaban cerca de la puerta. El rubio bufó cuando llegó juento a él y se acuclilló para desatar el nudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto te va a doler horrores -le informó innecesariamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú haz lo que tengas que hacer antes de que a Zealor le de por volver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aún tenemos un buen rato -pero empezó a desanudar la cuerda con mucho más cuidado del que posiblemente él mismo hubiera puesto de estar invertidos los papeles-. Están esperando al príncipe para el funeral del Rey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues que esperen sentados porque mucho me temo que no va a llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya -Nawar casi escupió el monosílabo y dio el primer tirón descuidado a la cuerda. Un relámpago de dolor le recorrió de arriba a abajo y una palabra muy malsonante escapó de sus labios-. Lo siento -el rubio se disculpó, aunque no sonara realmente arrepentido-. ¡Demonios! Lo que ese hijo de puta te ha hecho en las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuidado con lo que dices, Ceorl, que estás hablando de mi santa madre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven rió quedamente y siguió con lo que estaba haciendo en silencio y con sumo cuidado, pero eso no evitó que a medida que sus brazos recuperaban la circulación el dolor circulara tambień libremente por ellos. Cuando hubo terminado, Jaron dejó caer sus manos sobre su regazo y cerró los ojos, incapaz de reconocerse en ellas. Se había acosumbrado a la piel quemada, tan rosada y tirante, pero ahora todos sus dedos esaban retorcidos en ángulos imposibles y sabía perfectamente que nunca iban se iban a curar bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar tenía razón. Zealor era un hijo de puta. ¡Mierda! Estaba tan cansado que incluso tenía ganas de echarse a llorar... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente unas manos empezaron a frotar sus brazos con suavidad. Abrió los ojos y se encontró con la sonrisa triste de Alania. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todo irá bien, ya verás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía lo que la muchacha opinaba de él y sin embargo ahí estaba, rasgando una capa  con ayuda del humano y de Ceorl para improvisar unos vendajes. Entre los tres lograron que al menos no tuviera que ver constantemente los inutiles apéndices que eran ahora sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es mucho, pero tendrá que servir por ahora -se disculpó Nawar-. ¿Puedes caminar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ese malnacido me ha roto las manos, no los pies -se puso en pie con dificultad y el joven humano se apresuró a ponerse a su lado para ayudarle a caminar. Hubiera protestado, pero la verdad era que iba a necesitar una muleta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salieron de la celda vio una media docena larga de hombres del Qiam inconscientes y lamentó de veras haberse perdido la pelea. Tenía que haber sido digno de ver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me explicaréis que pasa aquí? -Quiso saber de camino a la escalera- ¿Os envía Haze? -La idea de que su hermano siguiera vivo le parecía reconfortante por primera vez en años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es una larga, larga historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues resúmela, Ceorl, porque me está matando el dolor de cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-UqP4B54eZc0/Tk2DwYgubsI/AAAAAAAAGdY/PSOK1TF5kWA/s1600/IMG_1228.jpg" imageanchor="1" style="margin-left:1em; margin-right:1em"&gt;&lt;img border="0" height="240" width="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-UqP4B54eZc0/Tk2DwYgubsI/AAAAAAAAGdY/PSOK1TF5kWA/s320/IMG_1228.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-7378427337432115862?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/7378427337432115862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=7378427337432115862' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7378427337432115862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7378427337432115862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/04/tercera-parte-capitulo-trigesimo-sexto.html' title='tercera parte, capítulo trigésimo sexto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-UqP4B54eZc0/Tk2DwYgubsI/AAAAAAAAGdY/PSOK1TF5kWA/s72-c/IMG_1228.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-2004373248110963780</id><published>2011-04-19T22:30:00.001+02:00</published><updated>2011-04-19T22:39:39.775+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo trigésimo quinto</title><content type='html'>No es que estuvieran de especial buen humor. En realidad estaban especialmente nerviosos. Saber qué tenía que ocurrir no lo hacía más fácil. Muchos de ellos habían pensado en la posibilidad de que algo fuera mal, de que se descubriese la traición y sus cabezas acabaran en picas o sus cuerpos colgando junto a un camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso bromeaban y se hacían los bravos. Porque contagiando valor a los compañeros era más fácil sentirse valiente uno mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paripé del Luto debía estar siguiendo adelante en ese momento mientras la tensión, palpable incluso en las mazmorras, iba creciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde esta nuestro pusilánime príncipe heredero? Debía estar preguntándose el Consejo. ¿Dónde está el nuevo Rey? Se preguntaría el vulgo. Y mientras sólo ellos sabían que nunca iba a llegar, pues tenían órdenes de darle muerte si aparecía en escena antes de tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso también había contribuido a la desazón. Matar al príncipe heredero era una herejía demasiado atroz incluso para ellos, cuyos capitanes habían conspirado con su excelencia el Qiam para destruir el equilibrio de la Nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Demonios! Hubieran dado cualquier cosa por no ser precisamente ellos los elegidos para custodiar al incómodo prisionero mientras la Nación entera esperaba para enterrar a su último Rey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, entre chanza y chanza, un ruido súbito en la escalera los puso sobre alerta. En un momento sus alabardas apuntaban hacia el pie de la escalera, esperando que los pasos que sonaban llegaran a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién va?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pasos se detuvieron unos segundos, como si su dueño deliberara, pero continuaron sin ofrecer respuesta. Quien fuera que bajaba no parecía preocupado en ocultar su llegada ni en resolver el misterio de su persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente apareció frente a ellos uy un asombro ahogado escapó de los labios de alguno de ellos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un humano. Tenían frente a sí a un humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguno de ellos los había visto aún, aunque algún compañero más afortunado sí había cabalgado hacia sus tierras y había podido verles. Les habían hablado del pelo en el rostro y aún así les sobrecogió constatar que era cierto. Pelo en la barbilla y cejas tupidas que a la luz de las antorchas llenaban de sombras su cara. El humano no era especialmente corpulento, pero era más alto que el más alto de ellos y vestía una tosca armadura en la que ninguna pieza parecía encajar. En su mano derecha, guardada dentro de su vaina, llevaba una espada que no parecía ir a usar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentó avanzar hacia ellos, brazos en alto, pero las alabardas le rodearon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No des un paso más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eh, cuidado con eso, que pincha -dijo en tono despreocupado-. Oh, vaya… ¿no os avisaron de que mi llegada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De qué hablas? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me envían a buscar al prisionero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres del Qiam se miraron de reojo sin acabar de perder de vista al humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te envían? ¿Quién?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tú que crees? –Hizo gesto de ir a bajar las manos, pero las lanzas se acercaron más-. ¡Oh, vamos! ¿Creéis que un humano hubiera llegado aquí sin ayuda?  Mi señor me dijo que los hombres de Zealor Yahir eran competentes, pero tal vez deba ponerlo en duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nombre de su señor en boca de esa abominación parecía la prueba definitiva de que sí,  el humano venía de parte del Qiam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Para que quieres al prisionero? –dijo uno de ellos, que aunque no ostentaba un rango mayor sí hacía más años que formaba parte de la guardia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo a la vez un gesto para que sus compañeros se relajaran y permitió al humano bajar los brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es mi lugar cuestionar el porqué de los caprichos de mis señores –respondió el humano moviendo los brazos para devolverles sensibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los guardias del Qiam aún dudaron unos segundos, pero tal vez no había mucho tiempo que perder y no querían ni pensar qué ocurriría si les pillaban conversando con un humano en las mazmorras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De todos modos –continuó el elfo veterano mientras sacaba las llaves de la celda de su cinto y de dirigía a la puerta. Hizo un gesto al humano para que le siguiera-, esto es demasiado precipitado y peligroso. Es muy pronto para que haya un humano en el castillo real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las cosas no están yendo como deberían –le explicó el humano mientras hacía girar las llaves en la cerradura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieres decir que el plan está fallando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Depende del punto de vista –el humano se encogió de hombros con una sonrisa-. El mío está saliendo a la perfección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y antes de que pudieran darse cuenta el humano golpeó al elfo en la cabeza con su espada envainada, tumbándolo. El resto de guardias quiso contraatacar, pero un alarido procedente de la escalera dividió su atención. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No eran más humanos. Eran simplemente un elfo joven y un muchacho pelirrojo. Y ni siquiera parecían muy peligrosos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que ver qué engañosos pueden resultar los sentidos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-2004373248110963780?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/2004373248110963780/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=2004373248110963780' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2004373248110963780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2004373248110963780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/04/tercera-parte-capitulo-trigesimo-quinto.html' title='tercera parte, capítulo trigésimo quinto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-4691914115437910088</id><published>2011-04-05T23:37:00.001+02:00</published><updated>2011-04-05T23:37:35.745+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo trigésimo cuarto</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Castillo estaba prácticamente desierto, por lo que pudieron llegar con facilidad a la zona de las mazmorras. Desde que habían decidido que le acompañarían, Nawar no había vuelto a abrir la boca más que para ladrar órdenes. No hacía falta ser un genio para saber que no estaba cómodo con la situación. ¡Pues que se aguantara! Alania estaba harta de que pensaran que no servía para nada. ¡Había escapado del Qiam dos veces! ¿Cuando iban a empezar a tratarla como a una adulta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un gesto del elfo indicando que se detuvieran la trajo de vuelta a la realidad. Habían llegado a una escalera que descendía y al final de la cual se oían voces. Nawar hizo un gesto para que guardaran silencio y les conminó a escuchar atentamente. Alania se esforzó para poderle demostrar a ese sabelotodo que ella podía ser tan útil como él y al cabo de poco pudo entender algunas de las palabras que les llegaban. Los soldados parecían estar discutiendo amigablemente acerca de si era una suerte o una desgracia perderse el funeral real. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya irás al próximo -creyó entender que decía uno de ellos-. No creo que tengamos que esperar mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudo escuchar la respuesta del otro, pero sí sus risas. La muchacha se inquietó de repente. ¿Hablaban de Faris? ¿Lo decían porque sabían algo o eran sólo bravatas? Le hubiera gustado saber si sus compañeros habían entendido lo mismo que ella, pero si era así no dejaron que eso les distrajera de su misión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tú que dices? -Susurró Miekel, el humano, acercándose a Nawar-. ¿Cinco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar negó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo diría que seis, pero puede que hay alguno a quien no le haya hecho gracia el chiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano sonrió, llevándose una mano al cinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tres por cabeza, entonces? –el humanó se rascó los horribles pelos de la barbilla, un gesto que repetía con asiduidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Será dos por cabeza -protestó Alania. Los dos adultos le miraron con condescendencia, pero no pensaba dejarse amedrentar-. Dejasteis que Mireah os acompañara para salvar a Haze –le recordó al rubio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso fue diferente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha se mordió el labio. ¿Es que no entendían nada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si de veras es Jaron quien está ahí encerrado no es diferente –y mientras hablaba notaba el rubor subir a sus mejillas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar alzó las dos cejas, sorprendido, y Miekel simplemente sonrió de nuevo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que vamos a tener que repartirnos mejor los guardas -y le guiñó un ojo a la elfa cuando el rubio gruñó como respuesta-. Pero si vas a venir será mejor que vayas preparada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sacó un puñal de su cinto, tendiéndoselo. Alania iba a aceptarlo cuando lo vio de verdad por primera vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eso es...!-y se llevó las manos a la boca, incapaz de terminar la frase. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De donde has sacado eso, humano? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miekel perdió la sonrisa ante el tono frío de Nawar, aunque sus ojos sorprendidos mostraban que no sabía qué había hecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Esto? -El humano alzó el puñal de metal que llevaba en la mano-. Bueno, lo robé del campamento del príncipe de Meanley. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y la espada que llevas también es de metal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano frunció el tupido ceño, entendiendo donde estaba el problema, aunque estaba claro que no lo comprendía. Desenvainó despacio, mostrándoles su arma. La espada era tosca y fea, pero Alania se apartó instintivamente del filo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No vas a usar eso, ni siquiera contra los hombres del Qiam -le previno Nawar. Alania nunca había visto al elfo tan enfadado en toda su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano le aguantó la mirada unos segundos antes de encogerse de hombros y volver a envainar el terrorífico objeto. Sin decir palabra, desabrochó el cinturón que sujetaba el arma y lo enrolló a la vaina y el pomo de la espada, anudándolo. Alania se admiró por su capacidad de adaptación a cada nueva situación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Espero que esto te valga, elfo, porque lo que no voy a hacer es bajar ahí desarmado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nosotros lo estaremos –le recordó Alania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No soy yo quien tiene algún tipo de problema con el metal -Y mirando a Nawar desafiante añadió-. ¿Vamos? No creo que tengamos todo el día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-4691914115437910088?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/4691914115437910088/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=4691914115437910088' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4691914115437910088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4691914115437910088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/04/tercera-parte-capitulo-trigesimo-cuarto.html' title='tercera parte, capítulo trigésimo cuarto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-5293421782252086390</id><published>2011-03-14T00:20:00.001+01:00</published><updated>2011-03-14T00:20:21.298+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo trigésimo tercero</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miekel y Nawar habían esperado mientras la muchacha elfa investigaba si sus temores eran infundados o ciertos. El humano hubiera aprovechado para echar al menos una cabezada, ya que llevaba dos noches sin apenas dormir, pero el elfo le había lanzado una de sus miradas reprobadoras cuando se había sentado en el borde de la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Un poco de respeto, humano. Estas en los aposentos de un Rey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si lo que le habían contado era cierto el tal Faris no era aún Rey y no lo seria hasta que lo coronaran, pero no quiso poner a Nawar aún de peor humor. Así que regresó a la silla del escritorio y recostó la cabeza en una mano, descansando al menos las piernas ya que no el resto del cuerpo. El joven paseó los ojos por la estancia mal iluminada, en la que a pesar de todo intuía perfectamente un lujo que nunca creyó posible ver tan de cerca. Era la habitación más grande que Miekel había visto en su vida, más grande incluso que el despacho del Abad Rodwell allá en la abadía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente debió de quedarse dormido, pues cuando la muchacha regresó no fue demasiado consciente de cuanto tiempo había pasado, pero el sol ya estaba suficientemente alto como para desafiar a las nubes que cubrían el cielo e iluminar tímidamente la habitación. Con luz era más fácil apreciar la mancha de sangre seca en el cabello rubio de Nawar y los azulísimo de los ojos de Alania, que les miraba con preocupación mientras cerraba la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está todo el mundo en el funeral –les informó, grave-, pero parece que no han empezado aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque no está Faris- Nawar ni siquiera se volvió para hablar con la elfa. Miraba al patio desde la ventana y no parecía que las noticias que le daba la muchacha fueran nuevas para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, si están ocupados con otra cosa, mejor para nosotros, ¿no? –El humano se puso en pie, estirando los brazos por encima de la cabeza ignorando el crujido de sus articulaciones-. ¿Has averiguado algo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar gruñó como respuesta, pero se volvió hacia ellos al fin, expectante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha le miró, sus delicadas facciones componiendo un mohín que bien podía ser de recelo, bien de miedo. A Miekel no se le escapaba cómo le miraban ambos elfos cuando creían que no estaba mirando y se preguntó por enésima vez cómo debían verle. A él los elfos le parecían criaturas hermosas y delicadas en comparación con los humanos, así que era fácil pensar que ellos debían de verles como seres horribles y monstruosos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Anoche llegaron unos guardias desde Leahpenn, por lo visto alguien había hecho sonar la alarma en la ciudad y pedía hablar con el Qiam –dijo finalmente-. El mozo de cuadras, que es el hijo de la cocinera, le explicó a su madre que le despertaron a medianoche dos jinetes que llevaban a un prisionero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sólo a uno? –Se sorprendió el humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania asintió, retorciendo la gorra entre sus manos y mirando de reojo a Nawar, que había cruzado los brazos sobre el pecho, pensativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una de las mozas dice que lo han bajado a los calabozos -añadió a modo de confirmación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto no me gusta -Nawar chasqueó la lengua-. Dijiste que Jaron estaba con la princesa -añadió en tono acusador de cara al humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y lo estaba, pero de eso hace al menos medio día -el novicio se rascó la incipiente barba intentando llevar a la práctica aquello que siempre le decía su abuela acerca de que dos no pelean si uno no quiere. Así que en lugar de enfadarse con el elfo, quien estaba también falto de sueño además de herido, suspiró-. Mirad, no deberíamos sacar conclusiones precipitadas. Ni siquiera sabemos si el prisionero es Jaron. ¿No deberíamos confirmarlo primero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo? ¿Nos plantamos en las mazmorras y preguntamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miekel se encogió de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A mi me suena a plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estaba siendo sarcástico -el elfo le miró de hito en hito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no. ¿Se te ocurre algo mejor? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No -admitió-, y tampoco es como si tuvieramos todo el tiempo del mundo para discutirlo -se llevó las manos a la cara con cansancio antes de suspirar a su vez-. Esta bien. Iré a las mazmorras y averiguaré lo que pueda. Vosotros esperadme aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, no, ni hablar -Alania, que se había sentado, se puso en pie de un salto-. Siempre que me dejáis atrás por mi propio bien acabo teniendo que escapar por una ventana. Nadie va a volver a dejarme atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estoy de acuerdo con ella -opinó Miekel-. Creo que esto de separarse en grupos no nos está saliendo demasiado bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar gruñó, pero el humano empezaba a reconocer los gruñidos del elfo. Ése en concreto quería decir que les odiaba porque tenían razón y no sabía como rebatir sus muy razonables argumentos. Alania por lo visto también lo sabía, pues le dedicó una disimulada sonrisa triumfal cuando el rubio no estaba mirando. &lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-5293421782252086390?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/5293421782252086390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=5293421782252086390' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5293421782252086390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5293421782252086390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/03/tercera-parte-capitulo-trigesimo.html' title='tercera parte, capítulo trigésimo tercero'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-1641840167817820020</id><published>2011-02-28T21:38:00.002+01:00</published><updated>2011-02-28T21:38:32.910+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo trigésimo segundo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jacob de Meanley había decidido que la plaza del pueblo elfo que acababa de conquistar iba a convertirse en sede de sus operaciones en territorio hostil. Mandó construir una tienda junto a la fuente y el pozo e hizo que inspeccionaran y adecentaran las casas más grandes, puestos sus ojos en la mayor de ellas, un pequeño palacio cuya puerta mostraba un escudo con un par de lobos franqueando un roble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto del pueblo mandó quemarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estaba de tan buen humor como esa mañana había pensado que estaría tras el primer ataque a un poblado elfo. Sus hombres no había encontrado no rastro de su hija y del engendro medioelfo y estos, a todas luces, habían llegado antes que ellos. Esa era la única explicación que se le ocurría. Apenas había un alma cuando habían llegado allí. Algunos soldados elfos que habían caído con facilidad frente a sus hombres, el terror y la sorpresa pintada en su rostro, y un anciano decrépito que había muerto mientras se negaba a abandonar su casa, donde decía haber vivido 300 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso había enfurecido y asustado a sus hombres a partes iguales. 300 años, casi cinco vidas humanas. Una prueba más de que esas criaturas infernales practicaban magia negra. ¿Cómo explicarlo si no? Su furia e intolerancia hicieron que aplicaran una saña especial en la destrucción del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Jacob en realidad  le daba igual cómo o porqué vivían más de 300 años. Los elfos no practicaban más magia que ellos mismos. No devoraban infantes ni sacrificaban vírgenes a la luna ni mucho menos bebían sangre humana para prolongar su vida. Eso eran supersticiones absurdas. A él lo que le molestaba era saber que a él le quedaban con suerte cuarenta años de vida mientras que el maldito Qiam iba a vivir al menos 200 años más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se lo permitía, por supuesto. Si se salía con la suya al Qiam no iba a quedarle ni un mes de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vio que Ishaack requería su atención y se volvió a él expectante. Había ordenado a su capitám que organizara a lso hombres en tres grupos y los enviara hacia el oeste, el este y el norte. Había que ganar terreno mientras las noticias no corrieran y el Luto por la muerte de su rey siguiera teniendo a los elfos en un estado de estupor y zozobra. Parecía que había terminado su parte y Jacob no sabía muy bien que querría de él ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dime que nuestros escoltas han encontrado al medioelfo y al monje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ishaack le mostró una mueca que le indicaba que nada más lejos de la realidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En realidad lso hombres quieren saber quñe hacer con los prisioneros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nadie ha hablado de prisioneros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso mismo iba a responder yo, pero... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.¿Pero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dicen que encontraron un elfo herido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.Que lo rematen. ¿O es que ni eso podéis hacer solos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ishaack frunció el ceño, molesto, pero no replicó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que ya estaba herido cuando llegó al pueblo. Quiero decir... Llegó de repente, a lomos de un caballo desbocado y finalmente cayó a plomo, pero ninguno de los nuestros le había tocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jacob vio a donde quería ir a parar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que es importante?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, suena como si alguien hubiera querido asesinarle aprovechando la confusión y cargarnos a nosotros el muerto, literalmente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Un enemigo del Qiam... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y si poseía información para acabar con el maldito elfo? Si el Qiam había querido deshacerse de él tal vez fuera un arma importante en las manos adecuadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que un médico le eche un vistazo, a ver qué se puede hacer. Veremos si nos sirve de algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ishaack sonrió, sin duda pensado lo mismo que él. Siempre se estaba a tiempo de matar a otro elfo y nunca estaba de más la oportunidad de hacerlo lentamente.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-1641840167817820020?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/1641840167817820020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=1641840167817820020' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1641840167817820020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1641840167817820020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/02/tercera-parte-capitulo-trigesimo_28.html' title='tercera parte, capítulo trigésimo segundo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-4091689972613978510</id><published>2011-02-10T17:48:00.000+01:00</published><updated>2011-02-10T17:48:41.017+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo trigésimo primero</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zealor Yahir se preparaba para sus Obligaciones Sagradas en la privacidad de sus aposentos. Se encontraba tranquilo a pesar de todo, más de lo que las circunstancias harían suponer a cualquiera. No había pegado ojo, pero estaba de bastante buen humor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había estado preocupado al pensar que había infravalorado a Faris. Le había preocupado que Haze o Dhan pudieran organizar algo contra él. Incluso le había preocupado que Meanley se echara atrás al fugarse su hija con los elfos. Pero todos sus miedos habían sido infundados. Al final el príncipe se había delatado a sí mismo, el humano no sentía ningún amor por su hija y, por lo visto, Haze seguía siendo un cobarde. Haría bien en recordar no preocuparse nunca más de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora se estaba preparando para oficiar el Funeral de su Majestad, o para intentarlo. La pantomima le serviría para dejar en evidencia a su Alteza Real el príncipe heredero y para tener a todos los nobles reunidos cuando llegaran las terribles noticias desde Leahpenn.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo estaba saliendo a pedir de boca. Superaba sus propias expectativas. Jaron y su intento de boicot eran lo mejor que le había pasado en las últimas semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conversación con su hermano mayor había sido… edificante. Su virtuosísimo hermano había demostrado su entereza y valor al resistirse a responder a todas su preguntas a pesar de todo. Zealor sabía que la poca información que le había sonsacado era tan falsa como inútil, pero lo interesante era lo que no había dicho y no al revés. Posiblemente Jaron se creyera muy duro en estos momentos, pero la verdad era que ni siquiera había intentado interrogarle de veras. Tal vez, más adelante, por el puro placer de ver como se derrumbaba, con toda su superioridad y todas sus rectas virtudes, le interrogara de veras. No por nada de lo que le pudiera explicar. Estaba claro que Jaron no sabía nada, que no había nada que saber y además ya era tarde para todo. Ya había vencido. No había nada que pudieran hacer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabó de abrocharse la casaca ceremonial a la vez que reparaba en una mancha que iba a obligarle a cambiarse el pantalón. Suspiró con pereza. Era todo culpa de Jaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Saben ellos que mataste a tus propios padres para llegar donde has llegado?” había preguntado Jaron tras escupir sangre y saliva, tal vez incluso algún trozo de diente. Posiblemente ahí  había conseguido la mancha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zealor se había reído a placer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Estos hombres saben que he envenenado lentamente a nuestro Rey para que pareciera que moría de una penosa y larga enfermedad, hermanito. ¿Crees que me rodearía de estúpidos escrupulosos que no estuvieran dispuestos a todo por la victoria? “&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Eres un monstruo…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Oh, por supuesto. La eterna paradoja de los cuentos que tanto gustaban a nuestra madre y a Haze. El ser monstruoso por fuera enfrentado al ser monstruoso por dentro…” Sonrió a Jaron, dejando que las palabras calaran hondo, que le hirieran más que los golpes que le habían roto la única ceja que le quedaba. “Dejémonos de cháchara sentimental, ¿quieres? Va, dime donde está el chico y no tendremos que romperte otro dedo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Rómpeme los dedos que quieras. No puedo decirte lo que no sé. Créeme que si supiera donde se encuentra el engendro te lo diría. Así podríais poneros al día de una vez”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No sé de donde habéis sacado todos esa ridícula idea, pero de veras que no estoy interesado en ningún pequeño heredero, hermano. No lo he estado nunca. Además, yo no soy el padre de ese chico.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Crees que voy a creerme esa mentira?” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Bueno, hasta donde yo sé sólo hay un modo de engendrar herederos y, francamente, aunque a ti parecía gustarte mucho en aquella época,  el bestialismo nunca me interesó.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Mentiroso! Tú la violaste. La mancillaste con tus manos.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Eso quien te lo dijo? ¿Ella misma? No creo. Más bien creo que te debió contar que la ataqué. A ella y a Haze. Pero no creo que usara esa fea palabra. ¿O fuer Haze? ¿Aún crees lo que te cuenta el traidor?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Cállate! No vas a confundirme con tu palabrería.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cree lo que quieras. Pero si quiero al chico es sólo porque me será más útil a mi lado que al vuestro. Y ahora, ¿dónde está?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Te he dicho que no lo sé.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Que tedioso”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Jaron no había soltado prenda por más huesos que le rompieran. Claro que no podía contar lo que no sabía. En eso su hermano le había dicho la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que Zealor se cambió también los pantalones, pues era bien sabido que el Qiam no debía mancharse de sangre, y salió al pasillo, donde le esperaban dos de sus hombres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y bien? –Les preguntó empezando a caminar. Por sus caras supo que no le iba a gustar la respuesta, aunque no era una sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni rastro de la niña, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inútiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues buscad más a fondo –les dijo, molesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando había llegado a su habitación Alania Hund ya no estaba. Le había hecho una cierta gracia la osadía de la muchacha y la vez le había irritado sobremanera el modo en que había burlado a sus hombres una segunda vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora eran incapaces de encontrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esa niña no puede andar muy lejos. Quiero que la encontréis antes de que regrese la patrulla de Leahpenn y cunda el pánico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que no iban a encontrarla ya. Si la muchacha era lista, y lo parecía, estaría ya en el bosque, camino a ningún lugar. Si no lo era tanto estaría camino de Segaoiln’ear donde sólo encontraría a sus hombres requisando los bienes de su Alteza real, el traidor. El cualquier caso, no estaría en el castillo a estas alturas, pero buscarla no estaba de más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y el príncipe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni rastro de su Alteza tampoco, Señoría, pero nos hemos asegurado que todos esten al corriente de vuestras órdenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perfecto. Quiero que quede solucionado cuanto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris era el único que podía suponer una traba, la providencial piedra en el camino. Sólo si moría el reino estaría ligeramente huérfano y necesitado de un líder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despachó a sus hombre con un a mano y siguió su camino hacia la sala del Trono, donde reposaban los restos del Rey. Por las ventanas podía ver el patio del castillo, lleno de llorosos fieles, de todos los extractos y condiciones, que habían venido a despedir a un rey y a coronar a otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El rey ha muerto", pensó, divertido. "Larga vida al Rey. O no tanto."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pocas semanas vendrían a él, diezmados, asustados y agradecidos. Y él salvaría a la Nación de las manos de los humanos. Y, tal vez, si la suerte le era favorable, tendría incluso ocasión de matar a Meanley con sus propias manos antes de pactar la paz. Y la paz con los humanos sólo sería el principio de su gloria. La dominación completa vendría luego. Con los años, con paciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La paciencia, decían,  era la madre de todas las grandes gestas.  Y paciencia era precisamente algo que Zealor tenía a expensas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-4091689972613978510?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/4091689972613978510/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=4091689972613978510' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4091689972613978510'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4091689972613978510'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/02/tercera-parte-capitulo-trigesimo.html' title='tercera parte, capítulo trigésimo primero'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-2669662240278108085</id><published>2011-01-31T20:36:00.000+01:00</published><updated>2011-01-31T20:36:44.530+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo trigésimo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Se detuvieron a descansar cuando Dhan consideró que ya estaban fuera de peligro. Ya había amanecido, pero la luz era gris y apagada, cómo su ánimo. A ratos tenía la sensación de llevar media vida huyendo, aunque era consciente de que apenas hacia un mes. Cuando Jaron eleigió un tronco caído para sentarse, Mireah se dejó caer junto a él, agotada u derrotada. No se sentía fuera de peligro en absoluto ni creía que quedara un sólo lugar en el mundo entero donde fueran a estarlo jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró a Jaron (su amigo, su tío-abuelo), sentado junto a ella, con la cara hundida entre las manos, silencioso y abatido, tan cansado como ella, o tal vez más. Le pasó una mano por los hombros e intentó pensar en unas palabras de ánimo que decirle, pero no se le ocurrían más que mentiras y estas se le atragantaron antes de nacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su alrededor fue creciendo el silencio y la tensión mientras recuperaban el aliento. Layla, la esposa de Dhan, los miraba recelosa y la princesa no sabía si le incomodaba que ella fuera humana o que el muchacho no fuera del todo elfo. Supuso que ambos. O tal vez simplemente les culpaba de su situación actual. Haze le habñia dicho que no era una mujer fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y ahora qué? -Dijo finalmente Dhan, sentado en una roca a unos metros de ellos, mientras rascaba distraidamente la corteza de un árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ahora donde nos escondemos? -Jaron levantó el rostro de entre las manos. Mireah pudo advertir en su tono de voz que la conversación podía ir por derroteros desagradable-. Podemos no escondernos e ir a Leahpenn a luchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supesto -el pelirrojo enrojeció mientras fruncia el ceño-. Ese es un gran plan, sobretodo si queremos morir de forma absurda y no servir de nada a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro, porque ahora estamos siendo de gran utilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jaron... -la humana trató de apaciguarlo poniendo una mano sobre su brazo, pero el joven se apartó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Estoy harto de correr y esconderme y correr y esconderme y correr un poco más! ¿O es que no os importan las vidas que se van a perder hoy?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Que si no me importan, medioelfo? -El rostro de Layla era una máscara sombría-. Conozco a las gentes que van a morir hoy. Son mis vecinos y amigos, la gente que han visto crecer a mi niñita, los que me ayudaron a huir del Qiam sin preguntar. Esas vidas no pueden importarte la mitad siquiera de lo que me importan a mí, pero si nosotros morimos junto a ellos no quedará nadie para detener al maldito Qiam. Nadie para vengarlos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron apartó la mirada, avergonzado y furioso a partes iguales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero habrá algo que podamos hacer!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo habrá -dijo Haze, entrando en la conversación. Era el único que no se había sentado y había estado escuchando ausente hasta el momento, pero por lo visto estaba más presente de lo que aparentaba-, pero para ello hemos de sobrevivir a la primera embestida. Por desgracia, me temo que habrá tiempo de sobras para luchar y muy pocas opciones de evitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué propones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que Dhan os lleve con alguno de los amigos de mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pelirrojo chasqueó la lengua, pero no dijo nada. Fue Layla de nuevo la que tomó la iniciativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es tan fácil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo imagino, si fuera fácil Dhan nos habría llevado con ellos al empezar todo esto. Pero ya no hay tiempo para remilgos. Vamos a tener pocos aliados, más nos vale empezar a reunirlos a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se refiere a eso, Yahir. Los amigos de Jaron eran todos nobles. Están en el Castillo Real,  preparandose para el funeral y la coronación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah vio la sonrisa aflorar en los labios de Haze. Tal vez no fue la única en verla, pero sí la única en entenderla. El Castillo... Pensaba que esa locura se le había olvidado, pero era obvio que no. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De qué habláis? ¿Qué amigos? -Quiso saber Jaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Durante el año en que tu madre vivió con nosotros, Jaron y un grupo de allegados solían reunirse para crear un nuevo orden que trajera al amistad de las dos razas -le explicó su tío-. Sarai solía decir que tú les traías esperanza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya -el chico dio muestras de sentirse incómodo y cruzó los brazos sobre el pecho-. Pero si esa gente está en el Castillo Real, seguimos como al principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta de Haze en su habitual tono calmo tomó por sorpresa a todos menos a Mireah. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora dirás que hemos de ir al Castillo Real -Dhan alzó una ceja, expectante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero si es donde está el Kiam! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo sé. Pero es también donde está Alania y donde están las únicas personas que podrían ayudarnos. ¿No estabas harto de correr y esconderte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Y tu hermano” pensó Mireah. “Tu maldito hermano que no fue capaz de tener una palabra amable para ti. ¿Por qué no lo nombras? ¿Por qué no les dices que en realidad quieres llevarnos a la muerte por salvarle a él?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no dijo nada. Se limitó a arrugar más el dobladillo de la capa que hacía rato que estrujaba entre los dedos. Temía parecer desinteresada, pero sentía que si abría la boca iba a desencadenar un huracán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿La fiebre te ha reblandecido los sesos? -El pelirrojo se rascó la cabeza. Parecía no saber muy bien si Haze hablaba en serio o no-. Puesto a suicidarnos prefiero machacar humanos en Leahpenn.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamos! No estoy proponiendo entrar por la puerta principal, anunciando nuestra llegada y pidiendo una audiencia con el Qiam. ¿Sabes cuanta gente habrá acudido al funeral de nuestro fallecido monarca?  Sólo propongo que nos acerquemos y evaluemos la situación. No hemos siquiera de llegar al castillo si no nos gusta lo que encontramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dhan chasqueó otra vez la lengua, pero la princesa supo que ya le había convencido. Y donde fuera Dhan iría Layla. Eso también se lo había dicho Haze. Sólo quedaba Jaron. Ella, como Layla, también tenía claro que, equivocado o no, si tenían los días contados iba a pasarlos todos junto a Haze.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No decías que cuanto más lejos de Zealor mejor? -dijo finalmente el chico, mirando a su tío a los ojos por primera vez desde que había regresado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze sonrió sin humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Supongo que ante la prespectiva de morir a manos de un ejercito invasor, prefiero malo conocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico volvió a guardar silencio, pero ya estaba todo decidido. Lo supo en el momento que Dhan se puso en pie y ayudó luego a su señora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acabemos con esta locura cuanto antes mejor -masculló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso fue todo cuanto necesitaron para ponerse en marcha otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-2669662240278108085?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/2669662240278108085/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=2669662240278108085' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2669662240278108085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2669662240278108085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/01/tercera-parte-capitulo-trigesimo.html' title='tercera parte, capítulo trigésimo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-1285717052857422257</id><published>2011-01-25T10:46:00.000+01:00</published><updated>2011-01-25T10:46:47.657+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='PACIENCIA'/><title type='text'>Paciencia</title><content type='html'>Iba a escribir otro capítulo con prisas, pero entonces me he dado cuenta que tengo una seman de vacaciones en un periodo en que no puedo hacer mucho por ahí (ni dinero, ni clima, ni nada), así que voy a tomarme esta semana para escribir unos cuantos capítulos a mi manera tradicional (primero a mano, luego revisados, luego PC) a ver si qeudo más satisfecha con lso resultados finales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este domingo veremos el fruto de este esfuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por favor, sed pacientes unos días más, y con un poco de suerte será el último retraso al menos en un mes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias por vuestra comprensión. Ahora, ¡¡a buscar una libreta!!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-1285717052857422257?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/1285717052857422257/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=1285717052857422257' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1285717052857422257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1285717052857422257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/01/paciencia.html' title='Paciencia'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-7817834920846174522</id><published>2011-01-17T23:35:00.002+01:00</published><updated>2011-01-17T23:35:53.898+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo vigésimo noveno</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegaron al final del pasillo Nawar se sintió aliviado. No se le daba muy calcular el tiempo, pero estaba convencido de que había pasado al menos una hora recorriendo ese túnel en la más absoluta oscuridad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano había intentado entablar conversación un par de veces, sin duda tan agobiado por la falta de luz como él, pero Nawar no estaba de humor para conversaciones triviales con tipos a los que apenas conocía y sus respuestas bruscas parecían haber acabado definitivamente con sus ganas de charlar. Sin embargo, a medida que pasaban los minutos después del  último desaire, el que parecía haber sido el definitivo, el elfo se había arrepentido. El resto del trayecto en completo silencio fue definitivamente peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al girar el último recodo habían notado por fin una corriente de aire y las formas de una puerta se recortaban a escasos metros, enmarcada por un fino rectángulo de luz. Por fin había llegado a los aposentos de Faris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detuvo e indicó con un gesto al humano para que hiciera lo mismo. No fue hasta que este chocó con él que recordó que Miekel tampoco veía nada. Se volvió hacia el joven, molesto por su propia estupidez. Sus ojos empezaron a acostumbrarse a la penumbra y pudo insinuar su tupido ceño fruncido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No es esa puerta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí –susurró, aunque en realidad no podía estar seguro de ello hasta que no la abrieran. Y tal vez ni así. Sólo había estado en los aposentos de Faris una vez y de eso hacía bastantes años-. Pero será mejor que nos acerquemos con cautela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano asintió, moviendo afirmativamente su rostro peludo en silencio, y esperó a que Nawar se acercara al rectángulo de luz. Era apenas un resquicio de luz mortecina la que se filtraba por la apertura, pero a Nawar se le antojó maravillosa. Puso la oreja contra la pared y se sorprendió al sentir madera y no piedra. Cerró los ojos, tratando de oír algún ruido que le indicara si la habitación estaba ocupada. Esperando oír la voz de su señor, de hecho, algo que confirmara que el nudo que tenía en el estómago desde que había visto los soldados del Qiam en el patio era infundado. Ningún sonido le llegó desde el otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentó ver algo por una de las rendijas, pero fue tan infructuoso como el intento anterior. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Parece que no hay nadie –admitió en un susurro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entonces es seguro entrar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por toda respuesta Nawar empezó a tantear la puerta en busca del resorte para abrirla. No tardó en dar con él. Supuso que no tenía mucho sentido esconder el resorte de las puertas en un pasadizo que, se suponía, sólo quienes lo conocían podían recorrer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta se abrió hacia adentro sin un chirrido. Hizo tan poco ruido que elfo y humano no hubieran sabido si de veras se había abierto si el pasillo no se hubiera visto inundado de luz. La luz pagada de un amanecer nublado, pero luz al fin y al cabo después de minutos de oscuridad y silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar fue el primero en sacar la cabeza. Era definitivamente la habitación de su Alteza. Reconoció los muebles y los escudos decorando las paredes, pero no le gustó comprobar que la cama no sólo estaba vacía si no que no estaba desecha. Era demasiado pronto por la mañana para que ningún criado hubiera subido a hacerla aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le indicó al humano que le siguiera, convencido ahora de que la habitación estaba vacía. Miekel miró alrededor con una mueca, dándose cuenta él también de que el lugar estaba vacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y ahora? -el humano seguía susurrando y se agachó un poco, como para hablarle al oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé -confesó susurrando a su vez. A pesar del vacío de la estancia se sentía como si estuviera invadiendo la intimidad de su señor, como si hablar en voz alta en aquel lugar que no les correspondía fuera una falta de respeto-. Esperaba que Su Alteza estuvierqa aquí aún. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tal vez Jaron y la Princesa han llegado antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar negó con la cabeza, señalando la cama hecha y la mesa, donde reposaba la cena fría e intacta. ¡Demonios! Le dolía tanto la cabeza... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Su Alteza no ha dormido aquí -caminó hasta el escritorio,  por si encontraba alguna pista, algún indicio de donde podía haberse metido su señor-. Tal vez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudo acabar la frase. Apenas había andado tres pasos cuando la puerta del armario se abrió y un muchacho saltó sobre él, derribándolo. Nawar se cubrió la cabeza con las manos, temiendo el golpe definitivo que acabaría con los pocos sesos que conservaba, pero Miekel se adelantó, agarrando al chico por la solapa y levantándolo en el aire. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho soltó un exabrupto nada decoroso al reparar en el rostro peludo del humano, apenas tres palabras cortas y mal sonantes, pero fueron suficientes para que Nawar reconociera la voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dejáme ir, monstruo! -Chilló el muchacho que no era un muchacho, tratando de golpear a Miekel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar se incorporó, más humillaod que magullado, y puso una mano en el brazo del humano, pidiendole que pusiera a la mocosa en el suelo y permitiendo que esta reparar en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Nawar! -Alania corrió hacia él y le abrazó. Luego pareció reparar en lo que había hecho y se apartó de él, llevándose las manos a la boca-. ¡Oh! ¡Cuanto lo siento! Pensé que érais hombres del Qiam. No pretendía hacerte daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rubio sonrió a su pesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me has hecho daño -le revolvió el pelo pelirrojo, tan corto como el de un muchacho. Vestía ropas negras de luto, ropas de varón y Nawar reparó en que tenía algunos cortes en las manos-. ¿Qué haces tú aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estaba esperando a que Faris volviera. Quiero decir, esperando a que Su Alteza volviera. Dijo que volvería al amanecer y ha amanecido hace ya un rato. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vas a tener que ir un poco más atrás para que entienda algo de lo que estás diciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha le explicó cómo se había escapado de casa de sus padres y como, al saber que el Qiam había quemado Fasqaid, decidió ir a buscarles al Castillo Real, convencida de que era para el Rey para quien él trabajaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero no era el rey, era Faris... bueno, Su Alteza. Aunque la verdad es que me acerqué mucho. Eso tienes que concedermelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris la encontró, pero la muerte del Rey impidió que el príncipe pudiera irse del Castillo esa misma noche para llevarla a un lugar seguro, así que la hizo pasar por su paje, Taren. Pero esa noche el príncipe se había ido mientras ella dormía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero eso no es lo peor, ni mucho menos -prosiguió la elfa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miekel se había sentado en el escritorio de su señor y Nawar se había apoyado en una columna,  pero entre el humano y él dieron buena cuenta de la cena fría de su señor mientras la niña hablaba. Nawar empezó a recordar porqué le irritaba tanto y se arrepintió de haberle pedido más datos, pero ya era tarde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué es lo peor? -Quiso saber el humano, a quien Alania aún miraba con cierto temor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los hombres del Qiam vinieron a buscar a Faris a media noche, de muy malos modos, pero él ya no estaba y no pude evitar que me llevaran con el Qiam. Me reconoció, así que ya sabe que Faris me estaba ocultando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me escapé de ellos y por eso estaba esperando a Faris, para advertirle, pero por si entraban hombres del Qiam buscándome me escondí en el armario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y hubieras atacado a cualquiera que hubiera pasado por aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha asintió con gesto orgulloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y si hubiera sido Su Alteza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto hizo enrojecer a la elfa, cuyo rostro podría haberse confundido con su cabello. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No seas tonto. A él le hubiera reconocido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A él sí y a mi no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡A ti no te esperaba! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que hay cosa más importantes de qué preocuparse en estos momentos -dijo Miekel, cortando la absurda conversación que a Nawar ya se le estaba yendo de las manos-. ¿Por qué mandaría el Qiam a buscar a vuestro príncipe en medio de la noche?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué estás pensando? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que Jaron y la Princesa llegaron antes que nosotros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Imposible, ¿cómo iban a saber donde buscar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, reconozco que Jaron es un poco tozolón, pero a poco que la Princesa tenga dos dedos de frente habrá deducido que si el rey había muerto el príncipe estaría cumpliendo con su obligación -fue su respuesta, dando un sonoro mordisco a una zanahoria para subrayar su conclusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar reconoció que tenía razón. Además, él le había hablado a la princesa de las obligaciones del Luto. Podía muy bien habersele ocurrido ir directamente al Castillo Real. ¿Era posible que hubieran dado con el camino? ¿Por qué si no iba a verse obligado el Qiam a despertar a Faris a media noche? ¿Por qué si no iba a preparar a sus hombres para la marcha incluso antes de que los humanos atacaran? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero Su Alteza no estaba -dijo finalmente, dejando las patatas que estaba comiendo. De repente ya no tenía hambre-. Sólo el Qiam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Jaron está aquí? -La muchacha miró ora a uno, ora al otro, buscando no sabía muy bien qué-. Pero se había ido a su casa, con... -su mirada se detuvo en Miekel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Con los humanos? -Finalizó el joven con una sonrisa pesarosa-. Me temo que nos encontró. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y el Qiam le tiene... -se llevó una mano a la boca mientras los azulísimos ojos se le llenaban de angustia y lágimas. Y eso que ella no había visto lo que el Qiam le había hecho a Haze.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es sólo una suposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hay que rescatarlos -se secó las lágrimas con un gesto rápido antes de que llegaran a salir-. Eso es. Les rescataremos y luego iremos a buscar a Faris, sea donde sea que se haya metido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estará en Segaoiln'ear -dijo Nawar mientras deseaba tener la mitad de confianza en su éxito que tenía la muchacha. Si su señor se escondía allí estaba perdido. Era el primer lugar donde buscaría el Qiam. Tal vez incluso el primer lugar que el Qiam quemaría si descubría que Haze estaba allí también -Malditos Yahir -masculló para sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, donde sea. Primero habrá que rescatar a Jaron y a Mireah.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Primero habrá que averiguar donde están prisioneros, digo yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha sonrió confiada, cogiendo uan gorra que estaba arrugada en un rincón del diván. Se la caló hasta las orejas y luego se atusó un poco el pelo de la nuca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Éso dejaselo a Taren. ¿Sabías que las criadas le han cogido mucho cariño al nuevo escudero de Su Alteza Real?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-7817834920846174522?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/7817834920846174522/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=7817834920846174522' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7817834920846174522'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7817834920846174522'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/01/tercera-parte-capitulo-vigesimo-noveno.html' title='tercera parte, capítulo vigésimo noveno'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-2153944321869146056</id><published>2011-01-10T21:45:00.002+01:00</published><updated>2011-01-10T21:45:57.402+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo vigésimo octavo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque el cielo estaba encapotado y gris, Faris sabía que el sol hacía rato que había salido. Los humanos habrían entrado en Leahpenn. Ya habrían entrado en la Nación. En su Nación, la que como Rey se suponía que tenía que proteger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Maldito Zealor! ¿Cómo podía vender al pueblo que había jurado servir a los humanos? Siempre había tenido la certeza de que había algo oscuro en el alma del Qiam, pero... ¿una guerra con los humanos? Siempre creyó que su intentción seria manipularle, reinar en lugar del rey. Estaba preparado para afrontar eso. Sin embargo, si el medioelfo y la humana no mentían, las intenciones de Zealor iban mucho más allá. Superaba con creces sus peores temores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabalgó intentando pensar en qué haría cuando llegara a Leahpenn y por fin viera al ejército humano, qué podría hacer para impedir que su pueblo fuera masacrado bajo las temibles armas de metal. ¿Era cierto que eran de metal? Debió de haberlo preguntado a la princesa. Tal vez sólo era una leyenda. ¿Y si no lo era? Si no lo era todas las almas se perderían, para siempre. Su propia alma se perdería para siempre si moría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Habrían matado a Nawar los humanos con un arma de metal? ¿Le había enviado a morir así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apartó de sí esos funestos pensamientos que no ayudaban en nada. Debía pensar un plan. Debería haber ido a avisar a sus hombres. Ir a Leahpenn era un estupidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Una soberana estúpidez”, pensó con una sonrisa torcida, lamentando que el que posiblemente fuera a ser su último chiste se perdiera sin que nadie pudiera oirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si no se presentaba en Leahpenn y sí lo hacía el Qiam iba a perder credibilidad delante de su pueblo y eso era precisamente el tipo de victoria que no iba a ofrecerle a Zealor Yahir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pocos Kilometros del pueblo vio a la lejos un grupo a caballo y azuzó su montura. Reconoció los uniformes de los hombres del Qiam, así como al jinete que iba a la cabeza. Era uno de los oficiales de mayor rango de Zealor y uno de sus hombres de confianza. No vio ningún miembro de la guardia real con ellos y eso le escamó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Alto en nombre del Rey! -les gritó, esperando que se detuvieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capitán volvió la cabeza hacia él y alzó una mano, deteniendo a su tropa. Al menos parecía que le había reconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El Rey ha muerto -dijo sin embargo cuando el joven estuvo suficientemente cerca para escucharle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo sé perfectamente, Capitán -A Faris no le gustó la desfachatez del soldado ni su mirada condescendiente-. Y si no me equivoco eso me convierte en rey a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hasta que el Qiam os haya coronado, “Alteza” -el Capitán fingió una inclinación mientras casi escupía el título-. De todos modos, estáis muy lejos de Palacio. Os vais a perder el Funeral Real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El funeral real... Casi lo había olvidado. Pero Faris sospechaba que el funeral por su padre no iba a celebrarse nunca y ese soldado lo sabía. Sabía de los planes de su señor y  por eso había dejado de fingir respetarle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris decidió no dejarse amedrentar. Aparecer en Leahpenn con los soldados del Qiam podría reafirmar su figura frente a la de su Excelencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Os dirigís a Leahpenn? -Preguntó, ignorando la provocación. El soldado frunció el ceño -¿Bien? Os he hecho una pregunta, Capitán. Tal vez no sea rey, pero soy vuestro Príncipe Heredero y más os vale responderla. ¿Os dirigís a Leahpenn?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así es, Alteza. Alguien dio la voz de alarma en la población y Su Excelencia nos ha enviado a investigar que hay de cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Os acompaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris esperaba una negativa, así que se sorprendió cuando, tras un silencio, el Capitan simplemente asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como deseéis, Alteza. Pero cabalgaréis entre mis hombres. Estaréis más seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos elfos se colocaron en cada uno de sus flancos. El capitán se situó en la vanguardia y el resto cerraron la retaguardia. De repente el príncipe se sintió poco cómodo con aquella situación, pero por el momento no podía hacer otra cosa que aceptar. Np había mucho tiempo que perder y no quería levantar más sospechas de las que ya habría despertado en una sola noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que cuando el Capitán se dio por satisfecho hizo un gesto con su mano y partieron al galope, cubriendo la poca distancia que los separaba de su objetivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vieron las columnas de humo mucho antes de ver el pueblo. También oyeron los gritos y los cascos de caballo. Leahpenn ardía entre risotadas y bravuconadas humanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Capitán dio la orden de detenerse para evaluar la situación y el príncipe se situó junto a él, olvidado el resquemor ante el horror que se abría frente a ellos. Era cierto que había recibido entrenamiento militar, pero nunca le interesó demasiado. Ellos eran apenas una docena y parecía haber al menos medio centenar de humanos cablagando por los restos de Leahpenn. Sus armas de metal refulgían a la luz de las llamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Son demasiados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso parece -fue la calmada respuesta del militar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Deberíamos enviar a por refuerzos. Si nos enfrentamos a ellos será una masacre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creo que nadie tenga que morir hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris apartó la vista de las llamas y se volvió hacia el Capitán de la Guardia del Qiam. Hubiera querido preguntarle a qué se refería, pero de repente sintió un dolor lacerante en el costado y para cuando su mente le avisó, el puñal que le habían clavado ya había salido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, nadie excepto vos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el elfo golpeó con la parte plana de su espada los cuartos traseros de la montura del Príncipe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Larga vida al rey! -gritó mientras el caballo, encabritado, empezaba a correr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris apenas tuvo tiempo de agarrar las riendas mientras sentía como la sangre empapaba su jubón y su montura, agotada y enloquecida por el golpe y el fuego que se abría ante ellos, se negaba a obedecer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-2153944321869146056?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/2153944321869146056/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=2153944321869146056' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2153944321869146056'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2153944321869146056'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2011/01/tercera-parte-capitulo-vigesimo-octavo.html' title='tercera parte, capítulo vigésimo octavo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-8936686198975045361</id><published>2010-12-28T00:11:00.001+01:00</published><updated>2010-12-28T00:18:51.189+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='interludio'/><title type='text'>Interludio 4: Milagro de Invierno</title><content type='html'>&lt;i&gt;me apuesto lo que sea que pensabais que no postearía antes de fin de año, eh?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el Solsticio de Invierno y como cada año su madre planeaba enviarlo con sus tíos.  El muchacho recordaba vagamente cuando no había sido así. Recordaba una cena de Solsticio en casa, con su padre y su abuelo, antes del accidente en la mina que se los había llevado a ambos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces su madre había tenido que trabajar y le enviaba cuando podía a casa de los tíos Salman y Noaín. Quería mucho a sus tíos, pero odiaba la casa de los Yahir. La había odiado siempre. Con esos jardines grandes como la plaza del pueblo, esos ventanales de colores y su habitación llena de juguetes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, no la había odiado siempre. Había sido incluso divertido ir a jugar allí con el pequeño de los Yahir, pero en los últimos años se había vuelto arisco y antipático y ya no le llamaba para escaparse de casa e ir a jugar a la Casa Secreta. Decía que ya era mayor y se las daba de adulto y misterioso, siempre yendo y viniendo sin que nadie supiera donde se metía. Hasta que el año pasado había intentado seguirle y el muy estúpido le había echado de malos modos. Así que se lo había contado a su hermano mayor en cuanto había regresado a la casa, que Haze se estaba escapando en dirección a las Tierras Desconocidas. Y debió de caerle una buena bronca, porque en cuanto él y Jaron regresaron a casa largas horas después se encerró en su cuarto y pasó allí la mayor parte del tiempo en las siguientes semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora odiaba la casa de los Yahir y a los señoritongos que la habitaban. No quería pasar otro Solsticio con ellos. Ere muy injusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su madre siempre le decía que tenía que pedir un deseo para el Solsticio de Invierno, que los deseos de invierno siempre se concedían a los niños buenos. Hacía años que sabía que no era verdad. Daba igual si eras bueno o malo, los deseos no se cumplían. Pero era un hábito dificil de perder, así que mientras acababa de empaquetar sus cosas deseó que ocurriera algún milagro y él no tuviera que ir a casa de los Yahir nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cocina encontró el desayuno, como siempre, pero no a su madre. Su madre nunca estaba cuando él bajaba a desayunar.  Miró el plato, decorado con azucar glacé para darle un toque invernal, y pensó que precisamente una buena nevada era lo que él necesitaba. A fuera, en los caminos. Una buena nevada que le impidiera viajar hasta Suth Blaslead.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los caminos estaban despejados, pensó amargamente mientras masticaba una rosquilla y miraba por la ventana. Se acabó el desayuno con resignación y recogió la mesa antes de ir de nuevo a su habitación a por sus cosas. Aún quedaba una hora antes de que el transporte saliera hacia Suth Blaslead, pero prefería esperar al aire libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico se sentó en un banco de la plaza lamentando su suerte y observando a la gente ir y venir. Había pocas casas decoradas por su barrio y no se respiraba un aire demasiado festivo, pero un grupo de niños jugaba con la capa de hielo que se había formado en la fuente aprovechando que esa mañana no había que ir a la escuela. Y él no podía ir a jugar porque tenía que coger el estúpido transporte hasta la estúpida casa de los Yahir porque no había ninguna magia de solsticio que fuera a concederle su estúpido milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, por favor, por favor... Me vale cualquier cosa -murmuró mirando al cielo, esperando la nevada, la lluvia torrencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el cielo estaba despejado y no había una sola nube y los niños habían roto casi todo el hielo de la fuente y los mayores les estaban riñendo porque iban a mojarse y el transporte venía a lo lejos, ya podía verlo, y él iba a tener que subir quisiera o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, porque ya no esperaba ningún milagro, le sorprendió ver bajar a tío Salman del coche llevando a tía Noaín del brazo. La mujer parecía encogida y mucho más vieja que el año anterior. Y lloraba. Lloraba sobre el hombro de su marido y parecía no tener consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho se detuvo frente a su tío sin saber qué decir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Iba a coger el transporte -fue todo lo que se le ocurrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salman le puso una mano en la cabeza y Noaín le abrazó con una fuerza tal que creyó que iba a ahogarle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este año pasaremos el Solsticio aquí -le explicó su tío esbozando una sonrisa que pretendía ser tranquilizadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por toda respuesta su tía arrancó a llorar de nuevo y Salman negó con la cabeza, abrazando a su esposa contra sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mejor en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico llevó su equipaje y el de sus tíos hasta casa, acongojado por la pena que transpiraban y la certeza de saber que era su deseo, su milagro, que parecía estarse cumpliendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue hasta que estuvieron sentados en la cocina, con una Noaín más calmada y un poco de té en el fuego que Salman le habló de la tragedia de los Yahir. Y supo que no iba a volver nunca más a jugar en la casa Yahir porque Haze, el que una vez fue su amigo, había muerto. O eso creían, puntualizó Noaín, pues había desaparecido hacía dos semanas y podía estar vivo en algún lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el paso de los meses esa esperanza se desvaneció, así como el duelo, que poco a poco se fue haciendo llevadero para sus tíos y quedó en un recuerdo vago para él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero fue la última vez que pidió un deseo, de Solsticio o de lo que fuera. Si ese era el modo de la vida de concederlos más le valía ser artífice de su propia suerte lo que le quedaba de ella.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-8936686198975045361?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/8936686198975045361/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=8936686198975045361' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/8936686198975045361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/8936686198975045361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/12/interludio-4-milagro-de-invierno.html' title='Interludio 4: Milagro de Invierno'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-5403354417685654538</id><published>2010-12-25T12:38:00.004+01:00</published><updated>2011-06-25T15:43:31.199+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='navidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dibujo'/><title type='text'>Felices Fiestas.</title><content type='html'>&lt;object width="450" height="512"&gt;&lt;param name="movie" value="http://backend.deviantart.com/embed/view.swf" /&gt;&lt;param name="flashvars" value="id=190530635&amp;width=1337" /&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always" /&gt;&lt;embed src="http://backend.deviantart.com/embed/view.swf" type="application/x-shockwave-flash" width="450" flashvars="id=190530635&amp;width=1337" height="512" allowscriptaccess="always"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.deviantart.com/deviation/190530635/"&gt;Merry Solstice&lt;/a&gt; by ~&lt;a class="u" href="http://braen.deviantart.com/"&gt;braen&lt;/a&gt; on &lt;a href="http://www.deviantart.com"&gt;deviant&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.deviantart.com"&gt;ART&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2fa7c26" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atentamente,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El equipo de Medioelfo (es decir, yo)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-5403354417685654538?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/5403354417685654538/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=5403354417685654538' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5403354417685654538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5403354417685654538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/12/felices-fiestas.html' title='Felices Fiestas.'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-3371282288427979982</id><published>2010-12-09T08:37:00.000+01:00</published><updated>2010-12-09T08:37:51.252+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo vigésimo septimo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah le contó mientras él se vestía y esperaban una muda limpia par ala humana cómo habían sido atacados por los humanos, como había encontrado a Jaron y, finalmente, lo ocurrido en Leahpenn. Tuvo tiempo de contarle también lo que el muchacho había compartido con ella referente al ejercito humano antes de quedarse dormida mientras él, a su vez le hablaba de las aburridas horas en Segaolin’ear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze supo que era una señal. Una señal tan clara como cuando hacia sesenta y siete años Zealor se había ido corriendo al saber la ubicación de Jaron y Sarai. Como entonces supo lo que tenía que hacer. Y también, como entonces, que era un suicidio, que lo mejor era fingirse tan estúpido e inútil como todos siempre creyeron que era. Pero no se quedó en casa entonces y no iba a quedarse en casa ahora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que se ciñó la capa sobre los hombros y se acercó a ella, acariciando su frente, retirando los desordenados mechones de rizado azabache de delante de sus ojos. No podía creer la suerte que había tenido al encontrarla. Perderla, perder la oportunidad de estar junto a ella, era lo único que le frenaba. Pero no lo merecía, como no lo mereció entonces. La felicidad era algo que se ganaba y ya era hora de que él hiciera algo por la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besó la frente de su princesa aunque en seguida se arrepentió. La muchacha abrió un ojo, perezosa y soñolienta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde vas? -Quiso saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo... -Haze suspiró-. Iba a estirar las piernas. Duerme, mujer, que hace al menos dos días que no duermes como es debido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha frunció el ceño, incorporándose y sentándose en la cama. Sus ojos negros le miraron con seriedad mientras tomaba la cara de Haze entre sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me mientas, por favor. A mí no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo le tomó las manos para poder retirar la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabes que debo ir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella retiró las manos enfadada, o tal vez dolida. No se atrevió a mirarla a los ojos para averiguarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué? Él no lo haría por ti. De hecho, no lo hizo. Se quedó atraś mientras Zealor te torturaba, posiblemente rezando para que llegáramos tarde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze esbozó una sonrisa torcida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pensé que se había quedado cuidando a Alania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah resopló y supo que habían sido las palabras equivocadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No le justifiques. Odio cuando le justificas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Intentaré recordarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Haze! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La princesa tenía las mejillas arreboladas de indignación. En un intento de calmarla tomó sus manos de nuevo y las besó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento, Princesa, pero el odio de mi hermano no es excusa para abandonarlo a su suerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te merece -insistió. No relajó sus labos fruncidos, pero la barbilla empezó a temblarle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro que sí. Nos merecemos el uno al otro -acarició la mejilla de la humana que cerró los ojos al contacto de su mano-. Yo le arrebaté su futuro, es justo que ahora arriesgue el mío por él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no es justo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mireah... Si Jaron no hubiera dado la alarma en Leahpenn quien sabe si hubiérais llegado hasta aquí. Le llevarían al castillo, pero allí sólo está Zealor. Ya sabes de lo que es capaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su princesa suspiró y asintió, secándose las lágrimas antes de que llegaran a escapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces voy contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te estaba pidiendo permiso, Haze.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por favor... Debes quedarte con Jaron. Ya le has visto antes. No está cómodo aquí... ni está cómodo conmigo. Sabes que se irá de nuevo si no estás aquí para hacerle entrar en razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las lágrimas volvieron a los ojos de Mireah, que se puso en pie, furiosa, dándole la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me estás pidiendo que elija entre Jaron y tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, mi princesa, te estoy pidiendo que lo mantengas a salvo -la abrazó y ella no se opuso aunque sus hombros se tensaron-. Que os mantegáis ambos a salvo. Soys lo único bueno que tengo, el único lugar al que puedo llamar hogar. Necesito saber a donde volver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La humana hundió la cabeza en su hombro y le abrazó más fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé si podré perdonarte si mueres por él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te unirás a un grupo muy selecto en ese caso -bromeó. ¿Qué más podía decirle si en realidad no se quería ir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No bromees -le regañó ella, pero había ya otra calidez en su voz-. Puedo cambiar de opinión si lo haces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvieron aún un rato abrazados sin que ninguno de los dos diera señales de querer moverse. Haze sabía que debía irse, pero con ella despierta era tan difícil...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente alguien llamó a la puerta con urgencia y los sobresaltó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Haze! ¡Mireah! -dijo la voz de Dhan desde el otro lado sin dejar de aporrear al puerta. La cara del pelirrojo mostraba alarma cuando abrieron la puerta-. Hombres del Qiam. En la verja principal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Noaín vino a advertirme. Dice que Salman los entretendrá mientras huimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No... -Haze fue hasta la ventana. Efectivamente, una docena de hombres del Qiam esperaban mientras el anciano mayordomo llegaba hasta la verja-. Zealor lo sabe... ¿Cómo lo sabe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué quieres decir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Zealor sabe que Faris nos ha estado ayudando. Por eso ha enviado a sus hombres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso no importa ahora -la princesa le tomó del brazo, alejándolo de la ventana-. Debemos huir mientras podamos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Layla ha ido a buscar a Jaron. Si nos damos prisa podemos salir por la puerta del servicio sin ser vistos por los guardias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze asintió por reflejo, aunque su mente aún intentaba averiguar cómo podía saberlo Zealor. ¿Se lo habría dicho Jaron? ¿Habría tenido que torturarle para sacar la información o se la habría ofrecido en bandeja como venganza? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pasillo Layla y el medioelfo esperaban con las capas puestas. A pesar del evidente cansancio, el chico cargaba su arco y flechas con determinación. Haze esperaba que no tuvieran que echar mano de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se acabaron las camas blandas -le dijo cuando sus ojos se cruzaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron sólo se encogió de hombros. Fueron las últimas palabras que intercambiaron en el pasillo. Noaín y sus muchachas les dieron un paquete con provisiones y agua mientras se escabullían por la puerta trasera. Desde lejos podían oír a los hombres del Qiam exigir que se les franqueara el paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Id con cuidado -Noaín apretó su mano al despedirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo mismo digo. No os arriegueis demasiado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La anciana no respondió. Se limitó a besar su mano y a empujarle fuera con urgencia, cerrando la puerta tras él. Haze tuvo el presentimineto de que no volvería a verla y sintió deseos de llevarla consigo a algún lugar a salvo. Pero ese lugar no exisitía y Noaín nunca se iría sin Salman. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias -susurró rozando la puerta con los dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah lo tomó del brazo con urgencia y, siguiendo a Dhan, se dirigieron al espeso bosque. A huir. Otra vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ratos entendía el malhumor de Jaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-3371282288427979982?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/3371282288427979982/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=3371282288427979982' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/3371282288427979982'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/3371282288427979982'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/12/tercera-parte-capitulo-vigesimo-septimo.html' title='tercera parte, capítulo vigésimo septimo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-1726265765161017676</id><published>2010-11-21T22:39:00.000+01:00</published><updated>2010-11-21T22:39:24.014+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo vigésimo sexto</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto el príncipe se había marchado el anciano se había ofrecido para hacer algo de desayuno para todos ellos mientras subían a sus habitaciones y cambiaban sus ropas. Unos a una muda límpia después de camianr por el bosque toda la noche, otros por algo de ropa más adecuada para un desayuno que para dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron seguió al tío de Nawar escaleras arriba, hacia una de las muchas habitaciones, mientras el resto se dirigían a sus respectivos cuartos sin guía alguna. Aunque no hubo presentaciones oficiales, dedujo que la hermosa elfa que estaba con Dhan era la madre de Alania. Si ella estaba allí... ¿quería decir que habían escapado del Qiam? Y si ese era el caso, ¿dónde estaba Alania? Le hubiera gustado preguntar, peor los Hund subieron por delante suyo a toda prisa murmurando entre sí y no estaba muy seguro de que el anciano Salman Ceorl fuera a saber nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿La esposa de Dhan? -Oyó que murmuraba Mireah, que subía agarrada del brazo de su tío un poco por detrás-. ¿Y Alania?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze contestó algo, pero no pudo oírlo. La voz por costumbre calma de Haze era apenas audible cuando susurraba.  Algo sobre Faris. Aún así vio por el rabillo del ojo que Mireah se tranquilizaba así que dedujo que era algo bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que Alania estaba con Faris... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le había gustado el Príncipe de la Nación. Esa especie de examen al que le había sometido. ¿Y qué había querido decir que ra tal y como Nawar le habí adicho? ¿Qué le habría contado Nawar? Nada bueno ni objetivo, seguro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Maldición! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cumplido su objetivo de avisar a la Nación volvían a asaltarle las dudas. ¿Qué demoniso pintaba él allí? Sabía que debía volverse hacia su tío, preguntarle cómo estaba, qué tal se estaba recuperando, pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Podéis asearos aquí, Jaron -le indicó Salman abriendo una puerta y sacándole de sus sombríos pensamientos.-. Hay agua en la jofaina -continuó el anaciano, acompñçandole al interior de una habitación que tenía al menos tres veces el tamaño de las celdas del monasterio en el que se había criado, y bastante más luminosa. De hecho, Jaron no recordaba haber estado nunca en una habitación así de elegante-, aunque me temo que no estará caliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No.. No importa -consiguió decir, un poco sobrecogido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salman le sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mandaré a alguna de las muchachas con algo de ropa límpia, señor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con una inclinación le dejó solo. Jaron se paseó por la habitación mientras esoeraba la ropa límpia sin saber muy bien cómo comportarse en esos casos. ¿Debía estar desvestido y lavado cuando se lo trajeran o por elcontrario no debñia quitarse la ropa hasta tene rla límpia? Nunca nadie le había llevado la ropa lñimpia a su habitación o le había llamado señor  y no estaba muy seguro de encontrarse cómodo en esa situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentó en la cama, por probar el colchón, que era tan cómodo como parecía, y supuso qeu no pasaba nada por tumbarse sobre lso cojines un momento. Por saber cómo se sentía. Se echaría en ese cómodo colchón hasta que llegara la muchacha con la ropa límpia y luego...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía muy bien qué haría luego, pero tampoco tuvo mucho tiempo para pensarlo pues cayó dormido incluso antes de que llegara su ropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-1726265765161017676?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/1726265765161017676/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=1726265765161017676' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1726265765161017676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1726265765161017676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/11/tercera-parte-capitulo-vigesimo-sexto.html' title='tercera parte, capítulo vigésimo sexto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-6081474843470901255</id><published>2010-11-08T00:02:00.004+01:00</published><updated>2010-11-08T09:25:22.759+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo vigésimo quinto</title><content type='html'>La verdad era que Miekel sabía muy poco acerca de los elfos. Como alguna vez había dicho el abad Rodwell, lo poco de certero que sabían no salía de los libros si no de su interacción con Jaron. Ahora se encontraba en tierras elfas acompañado de otro elfo. Un elfo propiamente dicho, no medio humano como Jaron. Y si algo podía extraer de ese encuentro y de su tiempo con el medioelfo era que los elfos, hasta donde él sabía, eran una raza de cascarrabias obcecados y mandones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Totalmente a regañadientes, el elfo le había guiado hasta lo que había deducido era el Castillo real.  Habían visto moviemiento de guardias en el patio de armas, pero eso no parecía haber tranquilizado a su acompañante. Al contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Algo va mal -le había dicho-. Debo hablar con Faris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no había servido de nada que le recordara que había estado a punto de caer incosciente dos veces. Nawar le había mirado con el ceño fruncido y había desdeñado su argumento con un bufido exasperado.  Cuando Miekel le mostró las palmas de sus manos en un ofrecimiento de paz el elfo le había explicado su plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era de locos, un suicidio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le encantó. Él lo hubiera simplificado un poco, pero no era un mal plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Nawar había un pasaje secreto que llevaba al Castillo. Más concretamente a los aposentos del príncipe. En realidad Nawar nunca lo había usado, pero Faris le había hablado de él y estaba bastante seguro de poder dar con él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue, aunque el novicio había llegado realmente a dudarlo. La entrada, o más bien la salida, parecía  a simple vista la guarida de una bestia de tamaño medio. Un zorro, tal vez, o un tejón. No se veía a sí mismo entrando por ese agujero. Pero en cuanto el elfo empezó a retirar matojos la entrada se ensanchó lo suficiente como para que Nawar pasara con cierta holgura a cuatro patas. Él, por supuesto, estaba algo más estrecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte, no fueron demasiados metros. Pronto el tunel se ensanchó y pudieron recuperar la verticalidad y Miekel pudo dejar de sentirse como si estuviera saliendo de nuevo del vientre de su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y ahora? -quiso saber mientras trataba de quitarse toda la tierra del pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante ellos se intuía un túnel, pero el final del mismo se perdía en la oscuridad más absoluta. Apenas veía el rostro del elfo, pero pudo imaginar su gesto impaciente y exasperado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora seguimos hacia adelante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Los elfos veis en la oscuridad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto que no. ¿Qué tipo de pregunta es esa? Pero si mantenemos una mano puesta en la pared deberíamos llegar al final del túnel sin problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh -fue todo cuanto se le ocurrió, francamente decepcionado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hizo lo que Nawar le indicara y, poniendo una mano en la pared, empezó a seguir el tunel. No tardó en necesitar poner una mano tambien en el techo, de altura variable, mientras se preguntaba cómo iba a enterarse en esa oscuridad si el elfo perdía el conocimiento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-6081474843470901255?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/6081474843470901255/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=6081474843470901255' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6081474843470901255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6081474843470901255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/11/tercera-parte-capitulo-vigesimo-tercero.html' title='tercera parte, capítulo vigésimo quinto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-7655502490464527411</id><published>2010-10-22T06:57:00.003+02:00</published><updated>2010-11-08T09:24:07.921+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo vigésimo cuarto</title><content type='html'>Hacía al menos una hora que Alania había sido abandonada por completo en la habitación del Qiam. Suponía que había algún guardia en la puerta, pero parecían haber decidido que no representaba ningún peligro en sí misma y no habían visto la necesidad de llevarla a ningún calabozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se quejaba, claro. El sofá del Qiam era tan cómodo como el del príncipe y le habían dejado leche y galletas sobre la mesa, pero no le gustaba estar encerrada en contra de su voluntad, ni siquiera en la habitación más cómoda de la Nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para pasar el rato había paseado arriba y abajo de la sala, admirando los tapices que presidían la chimenea y hojeando los papeles que Zealor Yahir tenía en su escritorio. No supo encontrar nada incriminatorio. No era que esperara un papel en el que dijera “quemé vivo a mi hermano mayor y envié al pequeño una temporada con los humanos”, pero si hubiera habido alguna pista sobre sus malvados planes… Pero dejar pistas a la vista era de idiotas y el Qiam nunca le había parecido idiota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, lo que allí había eran muchos documentos acerca del Luto y las sucesiones. Todo era relativo al papel del Qiam en esos momentos, a las ceremonias que habían de llevarse a cabo, los rituales a tener en cuenta. Era tan metódico que incluso tenía documentos de antiguas sucesiones ocurridas siglos ha y árboles genealógicos de diferentes familias de la Nación. Se entretuvo especialmente cuando encontró el árbol de la familia Hund, con todos los tíos, primos y sobrinos de su padre, e incluso en el de lo Yahir, familia más antigua que la suya y en la que Zealor constaba como último superviviente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese papel necesitaba una revisión urgente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas esas familias, se dio cuenta, tenían lejanos parentescos entre sí, incluso la suya y los Yahir, y enramaban, a la larga, con la familia del rey. Se preguntó como se lo tomaría Faris si le decía que eran primos lejanos. O Jaron. Seguro que el medioelfo gruñiría, como siempre. Tenía que acordarse de comentárselo cuando lo viera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si es que alguna vez volvía a verle. Su Alteza había dicho que había vuelto a su casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un suspiro separó la silla de la mesa, agobiada de repente por tanto papel y tanto nombre, y volvió a centrarse en su miserable situación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba metida en un buen lío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el Qiam había mandado a buscar al príncipe seguro que era por algo importante. Algo suficientemente importante como para dejarla sola más de una hora en los mismísimos aposentos del Qiam. Y por su culpa ahora sabían que Faris la había estado ocultando aún cuando el Qiam la había acusado de Alta traición…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, la culpa no era suya. La culpa era de Faris, por dejarla sola. De su madre, por dejarla en casa con una vecina. De su padre incluso, por haberla dejado con Jaron Yahir. Nunca nadie contaba con ella para nada. Y para variar le iba a tocar a ella espabilarse sola para salir del embrollo en que se habían metido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las manos en la cintura barrió la habitación con la mirada mientras pensaba en el siguiente paso a dar. Lo que estaba claro era que debía escaparse y buscar el modo de avisar a Faris. A estas alturas ya debía de estar de regreso si no había mentido en su nota. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se asomó a la ventana y casi se sintió desfallecer. Había por lo menos tres pisos hasta el suelo. Nada que ver con el pequeño salto desde la biblioteca de su padre a su jardín. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Piensa, Alania, piensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercó entonces a la cama del Qiam. Era una cama grande, de al menso dos metros de largo por otro tanto de ancho. Cabían por lo bajo seis como ella en esa cama. No entendía para qué necesitaba el Qiam una cama tan grande, pero a ella ya le iba bien. Y su madre le había enseñado siempre que a caballo regalado no se le mira el diente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacó las sabanas, de tela fuerte y suave,  y con ayuda de un abrecartas hizo jirones de ellas mientras recordaba las lecciones que le habían dado en la escuela acerca de la austeridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es la mayor de la virtudes, la más pura. Es por eso por lo que es la favorita del Qiam”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues ni la cama ni las sábanas, ni el bello abrecartas, ya puestos, hablaban precisamente de austeridad. Alania sospechaba que a este Qiam precisamente esa virtud no le agradaba especialmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con gran esfuerzo logró anudar los jirones entre sí y miró con satisfacción su obra. La improvisada cuerda hacía al menos siete metros. No era la altura ideal hasta el suelo, pero serviría. Así, ató uno de los cabos a la pata de la robusta cama y dejó caer el resto por la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo un mohín al darse cuenta de que entre el nudo que la sujetaba a la cama y el tramo que llegaba a la ventana había perdido al menso metro y medio. Bueno… No pasaba nada. No hacía falta llegar hasta el suelo. Tal vez con llegar a otra ventana…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldijo para darse ánimos. Empezaba a clarear y no podía entretenerse mucho más. Así que con resolución se guardó el abrecartas en el cinto y, agarrando las sabanas con ambas manos, trepó a la ventana para empezar el descenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que más le costó fue dejar la balaustrada y empezar a bajar por la pared. Su cuerpo no le respondía y su mente trataba de inventar excusas para regresar a la habitación. Y la verdad, eran buenas excusas. Así que pensó en su padre y su madre, que debían de estar muertos de preocupación. Pensó en su príncipe y en la Nación, en el peligro que representaba el Qiam para todos. Y sobretodo pensó en Jaron y en Nawar y en la vergüenza que pasaría si tenían que venir a rescatarla como a niña tonta sólo por un poco de vértigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ese modo quedó colgando de la cuerda, resbalando hasta apoyar los pies en uno de los nudos y mirando al frente. No quería mirar arriba y ver como algún nudo se aflojaba, ni quería mirar abajo y ver cuánto le quedaba aún para llegar al suelo. Contó hasta cinco mientras dejaba escapar el aire en rápidos bufidos, permitiéndose un breve momento de pánico antes de continuar.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mueve tu culo antes de que la cuerda ceda, idiota! -masculló entre dientes mientras relajaba los pies de su agarradero y empezaba a bajar, siempre mirando al frente, atenta a sus manos, que se aferraban a la cuerda, ahora la derecha, ahora la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derecha. Izquierda. Derecha. Izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a la altura otra ventana algo más pequeña que la del Qiam y se atrevió a mirar hacia abajo para asegurarse de que le quedaba cuerda suficiente para hacer al menos un piso más. Seguramente sí, teniendo en cuenta que apenas había avanzado tres metros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siguiente tramo le costó un poco menos, aunque se llevó un buen susto cuando una de las manos, sudorosa y torpe, se le resbaló. Pero logró aferrarse a la cuerda de nuevo y se quedó allí, respirando pesadamente hasta que su corazón se calmó de nuevo. La ventana del piso en que se encontraba tenía un balcón. No era una gran terraza, pero era bastante más prometedor que el alfeizar de la ventana del piso superior. Y no le quedaba mucha más cuerda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No supo muy bien cómo lo consiguió, pero logró balancearse y dejarse caer en el balcón sin que la cuerda se rompiera. No supo calcular bien el salto y cayó de rodillas, rasgando los pantalones contra el suelo y parte de su piel por el camino. Los brazos le dolían, desde los hombros hasta las muñecas, e incluso sentía los dedos agarrotados, pero estaba fuera del alcance del Qiam. Un poco de sangre en sus rodillas era un pequeño precio a pagar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puso en pie, tragándose el dolor de hombros y rodillas, y se asomó a la ventana que daba al balcón. Parecía una habitación más grande que la del Qiam, pero estaba vacía. Entró con cuidado de no tropezar con nada en la oscuridad. Intuyó una gran cama, más grande que la del Qiam o la del Príncipe y un escritorio limpio de papeles. No se entretuvo mucho más, necesitaba llegar al pasillo y buscar unas escaleras. Aún le quedaba un trecho hasta la habitación de Faris y debía darse prisa si quería llegar antes de que empezara el funeral por su padre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-7655502490464527411?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/7655502490464527411/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=7655502490464527411' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7655502490464527411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7655502490464527411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/10/tercera-parte-capitulo-vigesimo-tercero.html' title='tercera parte, capítulo vigésimo cuarto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-4792808878442433784</id><published>2010-10-12T02:33:00.001+02:00</published><updated>2010-11-08T09:23:37.111+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo vigésimo tercero</title><content type='html'>&lt;div style="background-color: transparent; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span id="internal-source-marker_0.6444326210767031" style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Jacob esperaba desde lo alto de su montura a dar la orden. Hacía tiempo que no participaba una guerra, pero podía continuar afirmando que era uno de los mejores momentos en la vida de un hombre. El silencio creciente sólo roto por el relinchar nervioso de algún caballo. La expectación, el hormigueo de los dedos alrededor del pomo de la espada mientras la neblina de la mañana se alzaba a su alrededor y el día nacía. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Nada era comparable.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Miró al frente, a la extensión de árboles talados. Los campesinos que engrosaban su ejército habían hecho un buen trabajo durante la noche abriendo un camino transitable para el grueso de sus hombres. Llegado a un punto el bosque se estrecharía de nuevo, pero el tiempo ganado sería significativo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Tenía apostados grupos de avanzadilla que tenían la orden de atacar en cuanto saliera el sol. Sus escoltas habían encontrado unos cuantos pueblos colindantes, según informaban los mensajeros, y el príncipe quería que cuando llegara el grueso del ejército a ellos el terror ya se hubiera extendido. Si todo iba como estaba planeado verían las llamas y el humo antes de ver realmente la Nación. Iba a ser todo un recibimiento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Alzo el brazo, dejando que el hormigueo bajara desde los dedos hasta el codo, y esperó. El silencio era ahora absoluto. Sentía como si el bosque entero estuviera pendiente de su brazo y de su orden. Se preguntó como sería la Nación de la que tanto hablaba el elfo. ¿Sería un valle facilmente transitable? ¿O sería más bien un denso bosque como el que pronto encontrarían, dificil de cruzar y de atacar?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;“No te preocupes tanto” le había dicho una vez el elfo al respecto, “cuando vean vuestras armas de hierro apenas tendréis que pelear”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Y aún así cuando hubieran pasado unos días debía permitir al ejército del Qiam ganar algo de terreno, facilitando el parlamento y posterior pacto para la paz que debía encumbrarlos a ambos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Sólo que eso nunca iba a suceder. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;Gritó, bajando el arma con un golpe seco y señalando al frente con ella. Su caballo arrancó al galope al sentir como las espuelas golpeaban sus costados y, con gritos igualmente feroces, sus jinetes de siguieron.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;El ruido de sus cascos golpeando el suelo, ensordecedores como mil truenos, era casi tan embragador como lo había sido el silencio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: transparent; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: transparent; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; font-family: Arial; font-size: 11pt; font-style: normal; font-weight: normal; text-decoration: none; vertical-align: baseline; white-space: pre-wrap;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-4792808878442433784?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/4792808878442433784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=4792808878442433784' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4792808878442433784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4792808878442433784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/10/tercera-parte-capitulo-vigesimo-segundo_12.html' title='tercera parte, capítulo vigésimo tercero'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-8411029817098681933</id><published>2010-10-04T00:03:00.001+02:00</published><updated>2010-11-08T09:25:40.329+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo vigésimo segundo</title><content type='html'>&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Después de la frugal cena con sus excepcionales invitados y de ponerse al día con Maese Hund, Su Alteza se había encerrado en su despacho, donde parecía haberse pasado la noche escribiendo notas para, horas después, repartirlas a diferentes miembros del servicio que partieron a cumplir sus encargos.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Los Hund se habían retirado a dormir, conminados por Haze, y él mismo se había encerrado en su habitación aunque Salman no estaba seguro de si realmente dormía. Pero fingir que iba a retirarse había sido el único modo que el joven había encontrado para convencer a Noaín de acostarse a su vez. Él se había echado junto a su esposa tras recibir el permiso de Su Alteza para retirarse y durante unas horas sólo la luz en el despacho de Faris había iluminado  Segaoiln'ear.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Salman no había dormido durante mucho, de todos modos. Era una de las ventajas de la senectud. Así, mientras Su Alteza acababa de repartir misivas él decidió servirle el desayuno a Su Alteza mientras el día empezaba a despuntar. Aún no se veía un solo rayo de luz, pero los pájaros más madrugadores ya habían empezado sus alegres diatribas en los árboles del jardin.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Encontró a su nuevo señor preparandose para marchar y no pudo evitar un mohín. Su Alteza no había dormido esa noche y era más que evidente que no lo había hecho tampoco la noche anterior. Unas profundas ojeras moradas enmarcaban sus ojos verdes y parecía haber una carga de años sobre sus jóvenes hombros. No estaba entre sus funciones regañarle, pero de haber sido uno de los Yahir a su cargo le hubiera recordado que un príncipe enfermo no le iba a serivr de nada a la nación.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Alteza, deberíais descansar –fue todo lo que se atrevió a decir mientras dejaba la bandeja sobre la mesa.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Faris le dedicó uan sonrisa tan cansada como sus espaldas.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-No tenía pensado quedarme hasta tan tarde –esbozo una mueca al mirar por la ventana-. O más bien hasta tan temprano. Va a ser divertido cuando me duerma en el funeral de mi padre. Eso seguro que da qué hablar.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-No deberías bromear sobre eso –le reprendió, incapaz de contenerse. Tal vez fue la parte de sí mismo que echaba de menos tener a su alrededor alguien joven a quien&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;educar.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Ojalá bromeara –fue la respuesta de su príncipe mientras se masajeaba la nuca-. &lt;span lang="es-ES"&gt;Por suerte creo que todo está atado y esta noche podré por fin dormir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-eso espero, Alteza, por vuestro bien.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El joven le miró sin perder la sonrisa y por fin fijó la vista en el desayuno.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-No recuerdo haber pedido el desayuno.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Me he tomado la libertad de pensar que tal vez tendríais hambre, Alteza.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Eso de tomarse libertades debe de ser cosa de familia –pero se llevó un trozo de pan a la boca-. Creo que ya sé porque Nawar y Maese Yahir se tomaron tantas molestias por salvaros.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;A pesar de la edad el anciano sintió el rubor teñir sus mejillas.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Se tomaron molestias porque son jóvenes e impulsivos.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿De veras? -Faris masticó un poco más de pan, esta vez con algo de queso y embutido-. Y yo que hubiera jurado que era por el amor que os profesaban...&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Salman no supo que responder. Negarlo hubiera sido negar dos de los más preciados tesoros de su alma. Nawar y Haze eran los hijos que nunca habían tenido y durante un tiempo fueron más hermanos entre sí de lo que Jaron o Zealor jamás serían para Haze. Daría su vida por ellos y por eso le llenaba de vergüenza saber lo mucho que Haze había sufrido por su causa.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Por suerte no tuvo que responder nada.  &lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Los golpes en la puerta principal resonaron en la fotaleza casi vacía y adormilada como si un grupo de caballos hubiera invadido el salón. Faris dejó de nuevo en el plato lo que hanía estado comiendo mientras los golpes se repetían.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-No debo estar aquí -fue todo lo que dijo, todo lo que necesito decir.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Con un asentimiento Salman salió del despacho del príncipe y se dirigió hacia la puerta principal. Por el caminó deseó con todas sus fuerzas que no fuera el Qiam. La sola idea de regresar a alguna oscura mazmorra sin Noain le atenazaba el corazón y aún así era mil veces preferible que le llevara a él, viejo y decrépito como estaba, que a cualquiera de los valientes jóvenes que Faris ocultaba allí.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Abrid, somos nosotros -dijo una voz tras la puerta al oír pasos acercándose.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Y se Salman se apresuró a abrir la puerta para la princesa Mireah y Nawar, sólo la humana no estaba acompañada por su sobrino si no por Zealor Yahir.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Qué hace él aquí?&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¡Salman, no hay tiempo para resentaciones! -Dijo la princesa, abriendo la puerta del todo y pasando al interior.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Y entonces se dio cuenta Salman de que el elfo que la acompañaba no era Zealor. No podía serlo. Era demasiado joven y sus ojos no eran exactamente del mismo color. Además, no era enteramente elfo.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Es el hijo de Jaron.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El muchacho mediohumano se volvió hacia él con un mohín.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Soy el hijo de Sarai -confirmó de un modo un tanto arisco.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Como bien había dicho la princesa, no tuvo tiempo de presentarse, pues al oír la voz de la humana Faris habái salido de la biblioteca para recibirles y Haze bajó por la escalera, confirmando la teoría de Salman de que no conciliaba el sueño bien.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Habéis regresado muy pronto -dijo.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Mireah, de espaldas a la escalera, se volvió hacia él al oirle hablar. Se abrazó al joven de inmediato, toda su prisa abandonada, pero Haze tenía la vista puesta en su sobrino.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Veo que estás bien -saludo al muchacho sin soltar a la humana, pero éste sólo bajo la vista finjiendo estar muy interesado en sus pies de repente. Haze esbozó una sonrisa indescriptible y miró más allá de la puerta abierta-. Y veo que habéis perdido a Nawar.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿No ha venido con vosotros? -El cansancio sereno del que había hecho gala en la biblioteca había abandonado al príncipe, que miraba a lso recién llegados con el ceño fruncido, esperando una explicación.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-No había tiempo para rescatarle -se defendió el muchacho, abriendo la boca por primera vez.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Rescatarle?&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Es una historia muy larga -intervino la humana, conciliadora-, y de veras no había tiempo que perder, Faris.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Por un momento Salman pensó que la contrariedad y la falta de sueño iban a hacer estallar al príncipe, pero el joven se pasó la mano por el corto y revuelto cabello rubio mientras exhalaba.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Y qué es eso tan urgente? -preguntó, recuperada la compostura.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Los humanos -fue la respuesta de la princesa-. Vienen hacia la Nación. Ahora mismo deben de estar a las puertas de Leahpenn.  &lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Un pesado silencio se formó en el recibidor. Salman sintió que las piernas le temblaban y buscó donde apoyarse sin mostrar debilidad. ¿Un ejercito de humanos?  &lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El anciano vio cómo el príncipe cerraba los ojos y se llevaba las manos a la sienes, masajeándolas con lentitud. Parecía a punto de derrumbarse y no era para menos. Por lo pronto podía irse olvidando de descansar.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Pretenden atacar cuando salga el sol -continuó el muchacho mediohumano, tal vez para que los adultos de su alrededor no olvidaran que el tiempo apremiaba.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¡Mierda! Es cosa de Zealor -Haze no lo estaba preguntando.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Mireah asintió.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Mi padre tiene un ejeŕcito de miles de hombres -explicó-. Tiene intenció de aprovechar el luto para atacar.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Zealor planea aprovechar la confusión para hacerse con el poder -continuó el chico-, pero Jacob tiene otros planes.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Matar a Zealor cuanto todo acabe? -Haze esbozó una sonrisa torcida-. Porque no me extrañaría que mi hermano planee justo lo contrario.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Es tentador dejar que se despedacen el uno al otro, francamente -opinó Dhan Hund apareciendo en la escalera. Tenía aspecto soñoliento, pero no más que su esposa. La hermosa Layla llevaba el pelo revuelto y una manta sobre los ojos y no apartaba la mirada de Mireah y del muchacho.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Ojalá pudieramos hacer eso, pero me temo que hay demasiado en juego -su príncipe, que pronto sería su rey, se volvió ceñudo hacia el muchacho-. Tú eres el medioelfo.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-No me gusta ese nombre.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Ya, y a mí no me gusta esta situación pero es lo que tenemos. ¿Cómo sabéis todo esto?&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El chico, que había enrojecido de indignación, parecía ir a negarse a responder, pero lo pensó mejor.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Estuve unos días en ese ejército y pude oírlo todo de la boca de Jacob de Meanley.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Deduciré que el tal Jacob es el padre de su Alteza -prosiguió Faris, tan malhumorado con el muchacho-. ¿Y cómo saben los humanos de nuestra existéncia? Mireah dijo que los humanos creían que éramos una leyenda.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Miekel me dijo que jacob había mostrado un elfo en la corte y que este había confesado cosas horribles ante su rey.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Te das cuenta que sigues hablando de la gente como si la conocieramos?&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Alteza... -le previno Haze.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Pero Faris decidió ignorarle.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Y habéis dejado a Nawar prisionero de unos humanos a los cuales les han contado cosas terribles de los elfos?  &lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Miekel dijo que él se encargaría de todo -el muchacho, desafiante, siguió usando el nombre propio sin dar más explicación. Salman se dio cuenta de que tal vez tuviera el aspecto de Zealor pero su carácter se asemejaba mucho al de Jaron.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Miekel es un amigo de Jaron, de su hogar humano -la princesa Mireah apaciguó el ambiente, o al menos lo intentó.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Un humano? ¿Y confías en él?&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Más que en cualquier elfo -fue la respuesta del medihumano.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Esto hizo sonreir a Faris por algún motivo. Era como si el príncipe hubiera hecho algún tipo de exámen al chico y éste acabara de aprobar. Justo, pero aprobado al fin y al cabo.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Eres tal y como Nawar te describió -su ceño se relajó e incluso sus hombros parecían menos tensos y cansados-. En fin, tendremos que confiar en ese Miekel nosotros también. Como bien decías, no hay mucho tiempo. Debo estar en Leahpenn cuando los humanos ataquen.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-¿Leahpenn? Alteza, deberíais ir a palacio y organizar a vuestros hombres -Hund intentó disuadir al príncipe.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-No. Debo estar allí antes que Zealor, es le único modo de que no pueda decir que el Qiam reaccionó antes que el futuro rey.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Dejad al menos que os acompañe -se ofreció el pelirrojo.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Y yo -añadió Haze.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;-Sí, porque eso iba a ayudar a mi imagen como futuro rey, presentarme en la batalla con dos traidores a la Nación. No, ni hablar. Además, tengo otro trabajo para vosotros.&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-8411029817098681933?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/8411029817098681933/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=8411029817098681933' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/8411029817098681933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/8411029817098681933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/10/tercera-parte-capitulo-vigesimo-segundo.html' title='tercera parte, capítulo vigésimo segundo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-780624504449699968</id><published>2010-09-29T12:10:00.001+02:00</published><updated>2010-09-29T12:13:32.046+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='VAGA'/><title type='text'>...</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/TKMQm3dXQGI/AAAAAAAAFL4/-5olz-dl2KY/s1600/Sense+t%C3%ADtol.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="300" src="http://4.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/TKMQm3dXQGI/AAAAAAAAFL4/-5olz-dl2KY/s400/Sense+t%C3%ADtol.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-780624504449699968?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/780624504449699968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=780624504449699968' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/780624504449699968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/780624504449699968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/09/blog-post.html' title='...'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/TKMQm3dXQGI/AAAAAAAAFL4/-5olz-dl2KY/s72-c/Sense+t%C3%ADtol.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-1742819880718266162</id><published>2010-09-19T22:41:00.004+02:00</published><updated>2010-09-24T11:59:16.657+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='interludio'/><title type='text'>Interludio 3: Razones para vivir</title><content type='html'>Su mundo en ese momento era sólo dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le dolían los brazos al rozar las sábanas. Le dolía la espalda si intentaba moverse. Los párpados eran pesadas losas si intentaba abrir los ojos y el aire al entrar en sus pulmones era como mil agujas clavándose en sus fosas nasales. No había un solo centímetro de su cuerpo que no doliera y aún así dolía más pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso se dejaba llevar por ese dolor que lo barría todo hasta que el mundo se desvanecía y él pensaba (deseaba) que ya nunca más iba a despertar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero despertaba. Despertaba de nuevo al dolor omnipresente del cuerpo y el alma. Despertaba al mundo cruel donde todo él había ardido hasta que el techo se había derrumbado sobre su cabeza; el mundo donde ya no estaban ni ella ni su sonrisa. Esa sonrisa que iluminaba las noches y temperaba los días. Ya no estaba. La había perdido junto con el bebé de su vientre, el que le daba patadas por las mañanas y a quien no tuvo oportunidad de ver o abrazar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensar dolía más que nada en ese mundo de dolor ardiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de veces pensaba en ella, en cuanto se habían amado, en todo lo que no le había dicho y en las cosas que tal vez nunca debió decir. Pero a veces también pensaba en ellos, en sus hermanos. En el hermano frío que le había regalado el fuego y el hermano falso que le había arrancado el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, por un breve instante, dejaba de sentir dolor para sentir sólo odio. El mundo dejaba de ser blanco como el metal caliente para ser rojo como las brasas mismas. Las brasas del fuego en el que casi murió. Las brasas del fuego en el que se negó a morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El odio le permitía abrir los ojos y mirar el techo de madera de la cabaña, podía mirar a través de las vendas al amigo fiel que le había sacado de debajo de los escombros y luchaba por salvar su vida. Siempre que abría os ojos su amigo le sonreía, aliviado, pero eso era porque no sabía que si estaba despierto no era gracias a sus cuidados si no gracias al recuerdo de la traición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su hermano traidor. Maldito fuera. Maldito fuera el traidor por siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pensar que él le había querido…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordó mientras la voz de su amigo le hablaba de algún otro tema que ya nunca le iba a importar la cuna en la habitación de su madre y el niño que era entonces su hermano asomado a ella con el ceño fruncido mientras el bebe, rosado y gorgojeante, trataba de chuparse un pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“No debería haber nacido –le dijo-. Una hermana hubiera estado bien, pero ¿otro niño? No necesitamos otro hermano para nada. Sólo va a estorbar –sentenció-. No debería haber nacido”.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;No había sabido que responderle excepto para protestar pero entonces no había sabido encontrar ninguna razón lógica contra los argumentos de su hermano. Él también había esperado una hermana y un niño tan pequeño que no se podía jugar con él no se le ocurría para qué les iba a servir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No debería de haber nacido –repitió a través de unos labios cuarteados como pergamino viejo, por una boca que no parecía la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo pelirrojo malinterpretó su gesto, o tal vez no llegó a oír sus palabras. Fuera por el motivo que fuese, se apresuró a mojar sus maltrechos labios, ansioso por servir, ansioso por unas palabras que  no sonaran a papel seco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Shh... no te esfuerces ahora, Jaron. Todo irá bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hubiese tenido fuerzas le hubiera echado a patadas por cretino y mentiroso, pero apenas tenía fuerzas para mantener los párpados abiertos. Además, era todo cuanto tenía. Así que se dejó vencer de nuevo por el dolor mientras el odio se extinguía y él regresaba al fuego blanco de la agonía y el pesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Todo irá bien” &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso también lo había dicho ella cuando se separaron, hacía... ¿cuanto hacía? ¿Una semana? ¿Un mes? ¿Qué más daba? Una vida entera. Otra vida sin fuego ni dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto volvería a perder la consciencia y, entonces sí, todo estaría bien. Mientras estuviera muerto no dolería. Mientras odiara y recordara no dolería. Además, debía guardar sus fuerzas si quería ponerse mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ponerse mejor, recuperar sus fuerzas... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No debería de haber nacido” pensó de nuevo mientras los ojos se le cerraban y el cansancio le vencía una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debía recuperarse. Por completo. ¿Cómo sinó iba a devolverles el regalo a sus hermanos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/TJumDt3rOzI/AAAAAAAAFLo/dLO_k1Sc-ac/s1600/escenilla4.gif" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="186" src="http://3.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/TJumDt3rOzI/AAAAAAAAFLo/dLO_k1Sc-ac/s200/escenilla4.gif" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-1742819880718266162?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/1742819880718266162/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=1742819880718266162' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1742819880718266162'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1742819880718266162'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/09/interludio-3-razones-para-vivir.html' title='Interludio 3: Razones para vivir'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/TJumDt3rOzI/AAAAAAAAFLo/dLO_k1Sc-ac/s72-c/escenilla4.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-1143803949023231609</id><published>2010-09-12T23:12:00.001+02:00</published><updated>2010-09-13T09:24:53.833+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo vigésimo primero</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Nawar le hubiera gustado poder decir que su lentitud era debida a la presencia del humano. No era mucho más alto que Dhan, que pero era corpulento y además vestía esa especie de armadura metálica que por fuerza debía de hacer ruido al caminar y entorpecer los movimientos. Pero la verdad era que el humano se movía con sigilo y agilidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era el humano quien entorpecía la marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El golpe en la cabeza había sido peor de lo que había confesado y el dolor era cada vez más fuerte. Tanto, de hecho, que a ratos tenía que detenerse unos segundos para contener las nauseas. Un par de veces había estado convencido de que iba a caer desmayado, cuando en esas pausas para recobrar el aliento y el equilibrio el mundo se había vuelto blanco por un instante. Pero por suerte habían sido falsas alarmas y si buscaba la herida en la base del craneo podía confirmar que ya no perdía sangre. Aunque por la riguidez del pelo en esa zona y la costra que podía palpar ya había perdido la suficiente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante gran parte del camino se acordó de Haze, de cómo había caminado tres dái sseguidos con la espalda en carne viva y una fiebre altísima sin siquiera protestar. Entonces se setía tan avergonzado que apretaba la mandícula y aceleraba el paso. Dhan tenía razón. No era más que un chiquillo malcriado que flaqueaba a la menor contrariedad. Mientras todo era fácil había sido sencillo fanfarronear y creer que todo iba a salir bien. Pero no es cuando todo es fácil que uno debe de alardear de sus cualidades y empezaba a entender en esos momentos que su verdadera prueba no había sido cuando se enfrentaron al Qiam, ni cuando escaparon de Fasqaid &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieres descansar? -Quiso saber el tal Miekel al ver que volvía a detenerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar negó con la cabeza cerrando los ojos, esperando no volver a tener otro fogonazo de luz. No debría haberlo hecho. El movimiento le mareó de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aún nos queda un trecho -dijo sin abrir lo ojos. No aún. Seguro que el mundo se estaría quieto si el cerraba los ojos un rato más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no me sé el camino y no me servirás de nada si te desmayas -fue la respuesta del humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo abrió los ojos al fin, encontrándose de frente con el ceñudo rostro del humano. Nawar desvió la mirada en seguida. Sabía que era un estupidez. No era el primer humano que veía, pero le costaba acostumbrarse a sus rasgos. No le había pasado lo mismo con Mireah, pero ella no tenía pelo en la cara. Con ella era fáicl ignorar las pequeñas orejas redondas y los grandes ojos de ese color tan negro como nunca antes había visto. Pero Miekel era aún más feo que la chica, que ya era decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No voy a desmayarme -replicó finalmente, haciendolo a un lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y siguió caminando, con el humano detrás. El cielo empezaba a clarear pero aún quedaban un par de horas antes de que la Nación empezara a despertar. A buen ritmo llegarían al castillo antes de que eso sucediera y podrían avisar a Faris antes de que los humanos atacaran Leahpenn.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A buen ritmo -masculló para sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero él no llevaba buen ritmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habían andado cien metros cuando tuvo que detenerse de nuevo y esta vez sí vomitó. No llevaba nada de comida en el cuerpo, hacía horas desde la última vez que habían masticado algo sobre la marcha, pero no fue ningún consuelo. Así sólo podía escupir bilis y saliba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bilis, saliba y todo su amor propio fue lo que vomitó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano le sostuvo en todo momento y le obligó a sentarse sobre una roca cuando estuvo seguro que no le quedaba nada más que vomitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así no puedes seguir -le advirtió pasandole un odre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No contenía agua sino vino, pero Nawar necesitaba quitarse el mal sabor de boca con lo que fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento, es lo único que encontré cuando nos fugamos -dijo el humano al ver su mueca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debo seguir y puedo seguir -el elfo le devolvió el odre tras un par de tragos y unas gárgaras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven hizo una mueca y se rascó los pelos que poblaban su mentón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y si cargo contigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? -Nawar recordó el modo en que él había cargado con Jaron y la sólo de que el humano le levantara en volandas le escandalizó -Ni hablar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puso en pie, pero lo hizo demasiado deprisa y sintió otra nausea. Afortunadamente pudo controlarla a tiempo y, tras mirar desafiante al humano, empezó a caminar de nuevo. Esta vez consiguió mantener el ritmo, aunque no admitió frente al humano que tenía razón cuando éste bromeó acerca de lo que era capaz de hacer con tal de que lo cogieran en brazos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando divisaron el castillo por fin el sol ya asomaba y la luz suave y azul de la mañana recién nacida les dio la bienvenida a la capital. Las calles de la ciudad estaban desiertas, pues aún no había empezado la actividad. E iba a tardar en hacerlo, Nawar lo sabía bien. Durante el Luto toda actividad estaba prohibida y se tenía que ser muy tonto para no aprovechar al oportunidad para no madrugar durante un par de días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que avanzaron con cuidado pero sin miedo hasta encontrarse a unos cincuenta metros de la entrada del castillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pensé que habías dicho que durante el Luto no había actividad -comentó el humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y no debería haberla -fue su respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la había. En el patio de armas del castillo, visible a través de la puerta abierta, se estaban congregando un grupo de soldados del Qiam y de la guardia real a caballo, armados para la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Parece que Jaron y Mireah han llegado a tiempo al fin y al cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Parece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Nawar no las tenía todas consigo. Si el chico y la princesa había avisado a Faris, ¿cómo era que no le veía por ningún sitio? ¿Y cómo era que había más hombres de Zealor que del Rey?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-1143803949023231609?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/1143803949023231609/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=1143803949023231609' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1143803949023231609'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1143803949023231609'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/09/tercera-parte-capitulo-vigesimo-primero.html' title='tercera parte, capítulo vigésimo primero'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-7529470347631889477</id><published>2010-09-06T23:58:00.000+02:00</published><updated>2010-09-06T23:59:13.369+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo vigésimo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zealor Yahir estaba de bastante buen humor mientras se dirigia hacia la celda en la que le esperaba el prisionero que decía ser su difunto hermano mayor. Hasta hacía pocas horas los cabos que sentía sueltos le habían mantenido despierto e inquieto. Pero ahora esos cabos estaban a punto de ser atados y nada podía detener su plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubrir el disfraz de Alania Hund había sido un golpe de suerte tan inesperado que estaba incluso dispuesto a perdonarle a Faris que la hubiera paseado delante de sus narices durante todo el día. Había sido inteligente y osado, aunque por supuesto de haber durado muchos días la farsa la hubieran descubierto tarde o temprano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La aterrada muchacha había intentado inventar una excusa a su presencia allí y Zealor había fingido escucharla con interés. Decía no saber donde esconderse tras su huída de casa y que había conocido a un muchacho llamado Taren cuyo tío trabajaba en palacio y había decidido hacerse pasar por él aprovechando que el tío del muchacho no se encontraba allí en ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le creyó, por supuesto, pero la muchacha le puso voluntad y agallas, eso había que concedérselo. Adultos más curtidos se derrumbaban ante la idea de mentirle al Qiam. Y ella en cambio ya le había mentido dos veces. Así que decidió fingir de momento que pensaría si la creía o no mientras enviaba a sus hombres a buscar al tal Taren para confirmar su historia. El miedo a ser puesta en evidencia en su mentira entretendría la cabecita pelirroja de la muchacha lo suficiente como para que no se acordara de que la habían despertado buscando a Faris en mitad de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris... ¿donde se habría metido? No le importaba mucho. Lo importante es que estaba lejos y no podría escuchar lo que Jaron, si es que era Jaron, tuviera que decirle. Ni estaría en su lugar cuando por la mañana volvieran a sonar la alarmas. Para el rínicpe también había dado órdenes, pero esas no había dejado que las oyera la niña. Pero si entre el caos y la confusión del primer día el príncipe desaparecía la Nación no se iba a perder gran cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que llegó junto a la puerta de la celda de un humor inmejorable sabiendo que sus enemigos habían intentado desbaratar sus planes pero no había servido más que para ponerse ellos en evidencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperó a que le abrieran la puerta y su capitán entrara, dejando una antorcha en el soporte y obligando al prisionero a ponerse en pie. Era imposible saber la edad exacta del elfo de la celda pues apenas quedaba piel en su rostro que no hubiera sido lamida por el fuego. Más de media cara era una cicatriz rosada y tensa, pero Zealor no necesitaba ver las arrugas de su rostro para saber su edad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era Jaron, sin lugar a dudas. Su hermano mayor que regresaba de entre los muertos. El color de pelo y se ojos, tan igual al de Haze, tan igual al de su madre, y los hombros anchos de su padre. Su silueta era igual a la de su padre cuando tenía su edad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Jaron! ¡Qué grata sorpresa me has dado esta noche, hermano! -Zealor abrió los brazos con teatralidad fingiendo ir a abrazarle, a lo que Jaron respondió con un par de pasos atrás.&lt;br /&gt;-No me toques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esta familia mía es tan fría... ¿No creéis, Capitán? -Zealor sonrió a su hermano, que le miró con gesto hosco, sin duda sorprendido de verle de tan buen humor. Eso sólo sirivó para ampliar su sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Donde está el príncipe Faris? -Quiso saber Jaron-. No hablaré si no es en su presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues me temo que en ese caso tendrás que esperar a mañana. Su Alteza decidió salir sin avisar a nadie y no sabemos cuando volverá. Aunque claro, puede que cuando regrese tenga que responder a un par de acusaciones de traición. ¿Sabes a quien escondía en sus aposentos? Ni más ni menos que a Alania Hund. Claro que tu no la conocerás. La hija de un amigo tuyo traidor a la Nación. Una muchachita malcriada y desobediente..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El brillo en los ojos de su hermano le dio a entender qué sabía perfectamente de quién le estaba hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es sólo una niña. Ella no tiene nada que ver en todo esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, pero Jaron... Por supuesto que tiene que ver. Además, es mayor de lo que era Haze y eso nunca le eximió de su specados, ¿verdad? -Jaron no contestó a su provocación, pero su ceño se ensombreció ante la sola mención de su hermano pequeño-. Lo sabía -le dijo finalmente cmabiando de tema-, sabía que tú eras el motivo por el que Hund se había involucrado en esto sólo que no podía provarlo. La cabaña del bosque era tuya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hasta que llegó Haze.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh sí, Haze. Que fea costumbre tiene de arruinarlo todo, ¿verdad? Claro que no me extraña. Con nosotros como ejemplo... ¿cómo podía salir el chico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me metas en tu mismo saco, Zealor. Yo no soy como tu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, tu eres peor. Yo al menos no prentedí tenerle aprecio nunca. Sin embargo tú, su perfectísmo hermano mayor, le traicionaste de la forma más vil y rastrera que se pueda imaginar. Ni siquiera yo pude llegar a hacerle tanto daño ni queriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Traicionarle? ¿Yo? Fue él quien nos vendió a ti por despecho si no recuerdo mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero es la verdad, Jaron. Tú traicionaste a Haze. Su modelo, su adorado hermano mayor del cual sólo reclamaba atención a gritos -Jaron cruzó los brazos sobre el pecho, retándole a darle forma a ese argumento, cosa que Zealor estaba dispuesto a hacer-. Vamos, hermano, debiste verlo. Por supesto que lo viste, en el mismo momento que te presentó a Sarai por primera vez. ¡Demonios! Yo lo veía y apenas reparaba en él. El amor que sentía por esa humana era tan evidente que dañaba a la vista. Y tu lo viste, cada día de los que pasaba con vosotros, quisieras verlo o no, y aún así se la robaste. Porque tú también la amabas, por supuesto, y te pareció motivo suficiente para ejercer tu derecho de hermano mayor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron bufó una media carcajada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Haze no amaba a Sarai. Está ahora con esa otra humana...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, sí, la no-tan-hermosa princesa Mireah... No te engañes. Juegue a lo que juegue Haze, sí amaba a Sarai. Tal vez, como tú, quiera convencerse a sí mismo de lo contrario. No importa, no cambia el hecho de que tú lo sabías, lo supiste siempre, y aún así condenaste a tu hermano pequeño a una vida sin amor. Tú, cuyo deber era cuidarle y asegurar su bienestar tras la muerte de nuestros padres. Pero le dejaste a mi cargo para fugarte con la mujer que amaba aún sabiendo que yo nunca le profesé cariño alguno, no de verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ni cuando era pequeño? -Por lo visto a  Jaron le costaba creer eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por favor, no me ofendas! Entonces menos que nunca. Cada vez que se escapaba de casa esperaba con el corazón en un puño a que me dierais la noticia de que se había caído por un barranco y se había desnucado, pero nunca tuve esa suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres un monstruo -siseó Jaron dando un paso hacia él, pero su capitán se interpuso entre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dijo el elfo al que da asco mirar -Zealor hizo un gesto a su capitán para que se apartara, dando a entender que no temía a su hermano mayor. Ya no. Fuera cual fuera la fuerza que tuvo una vez Jaron para que todo el mundo le amara con sólo verle se había desvanecido junto con su rostro. Tal vez una vez su voluntad hubiera podido mover montañas, pero ahora la súnicas montañas que Jaron podría convocar jamás serían las formadas por las piedras que los niños le arrojaran al verle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sabía casi mejor que saberlo muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé que pretendes con todo esto Zealor, pero si esperas que me me eche a llorar y le pida disculpas a Haze estas perdiendo el tiempo -le informó su hermano tras un silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquilo, eso ya lo sé. Lo que no viene si no a reforzar mi argumento de que, nos guste o no, él es el único bueno de los tres. Pero, en fin, ¡basta de charla! Tengo preguntas que hacerte y tú tienes respuestas que darme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya te he dicho que no hablaré si no es en presencia del príncipe Faris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y yo te digo, hermano, que hablarás. Me vas a contar cómo sabes lo del ejército humano y me lo vas a contar antes del alba -y mientras hablaba hizo otro gesto a su capitán, que cerró la celda tras ellos- y si quieres que tu cara sea lo único desfigurado que tienes, empieza a hacerlo por las buenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-7529470347631889477?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/7529470347631889477/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=7529470347631889477' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7529470347631889477'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7529470347631889477'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/09/tercera-parte-capitulo-vigesimo.html' title='tercera parte, capítulo vigésimo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-6713282774707233449</id><published>2010-08-30T00:45:00.001+02:00</published><updated>2010-08-30T00:46:15.193+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo decimonoveno</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania se despertó sobresaltada y tardó en darse cuenta que los golpes en la puerta no eran parte de un sueño. Desubicada y aún soñolienta, la muchacha se sentó en el sofá, esperando ver a Faris levantarse de su cama para ir a abrir la puerta. Pero la cama estaba intacta y su Alteza real no estaba por ningún sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los golpes en la puerta insistieron, un poco más alto, más descorteses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya... ya va -dijo, por ganar tiempo, mirando hacia la ventana para asegurarse que no se habían dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero era imposible. Era noche cerrada aún en el exterior. Así que tal vez había sucedido algo importante y alguien quería comentarlo con Faris. Sólo que el príncipe no estaba. En su lugar encontró una nota dirigida a ella sobre el desordenado escritorio de Faris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Volveré al alba&lt;/i&gt;, decía. Al alba. Y nada más. ¿Donde había ido que fuera tan importante a esa hora de la noche? ¡Y en mitad del Luto ni más ni menos! ¿Por qué todo el mundo la dejaba siempre atrás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres nuevos golpes en la puerta la sobresaltaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Al alba! “, pensó con acritud mientras se adecentaba el pelo corto con una mano y abotonaba del todo la camisa negra que el príncipe le había dejado. Pero quedaban muchas horas para el alba aún y la gente que llamaba a la puerta no parecía ir a darse por vencida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quien es? -Dijo, llegando junto a la puerta. Tal vez no fuera nada grave. Tal vez ella misma podría encargarse de todo. Al fin y al cabo, era Taren, el escudero de su Alteza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muchacho, despierta a tu señor -dijo la voz del otro lado sin miramientos ni delicadeza-. El Qiam quiere verle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿El Qiam? Eso no podía ser bueno, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi señor está indispuesto -inventó-. ¿No puede el Qiam esperar a mañana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Esperar? ¿El Qiam? Abre inmediatamente, muchacho, y despierta a tu señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La desagradable voz al otro lado de la puerta no lo dijo en voz alta, pero su tono le recordó a Alania que mientras fuera solamente un príncipe Zealor tenía poder sobre Faris y no viceversa. Ni siquiera había usado el título de Alteza para referirse a él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía que abrir esa puerta e inventarse una mentira mejor. Así que lo hizo. Abrir la puerta al menos, porque para cuando el guardia vestido de negro entró y lanzó una mirada hosca a su alrededor aún no había podido pensar en nada que decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y tu señor? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está...  Ha salido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pensé que estaba indispuesto -el elfo adulto la miró con un par de ojos azules y fríos-. ¿Donde ha ido, pues?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A velar a su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada del elfo le indicó que sabía que era una mentira. Aún así, sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De acuerdo. Llévame con él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha se mordió el labio, pensando en cómo salir de esa. Pero la verdad era que no podía. O admitía que estaba mintiendo allí mismo, o alargaba la mentira, intentando ganar tiempo.  El soldado no le dio mucha opción a decidirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos -dijo, tomándola del brazo y empezando a caminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que mentía. El elfo sabía que mentía y quería poder pasárselo por la cara cuando llegaran hasta la sala del trono y vieran que el príncipe no estaba allí. ¿Qué harían entonces? Tal vez despertarían a más gente en el palacio, y estos dirían que en realidad no la conocían. ¿Y si pensaban que le había hecho algo a Faris? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenía salida, así que era mejor acabar con aquello cuanto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No -dijo, deteniéndose-. No está allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estoy empezando a perder la paciencia contigo, moscoso insolente. ¿Donde está su Alteza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No lo sé! ¡Lo juro! Me desperté y se había ido. Cuando habéis venido a buscarle yo... No quería que Faris se metiera en un lío. Por eso mentí -Optó por decir la verdad, que siempre resultaba ser la mejor de las mentiras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El soldado del Qiam la miró y resopló. No parecía muy contento con su respuesta, pero pareció decidir que esta vez le estaba diciendo la verdad. Aún así no soltó su brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso vas a decirselo al Qiam en persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? ¡No! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo se rió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé que te habrán contado, pero mi señor no muerde. Si no tienes nada que ocultar, no tienes que  temer nada. ¿Tienes algo que ocultar, muchacho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania se limitó a negar con la cabeza mientras se dejaba conducir a los aposentos de Zealor Yahir con el corazón en un puño. Si al menos hubiera tenido la intelegencia de coger su gorra... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Y de qué iba a servirte la gorra, tonta?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuvo tiempo de responderse a sí misma. Pronto llegaron frente a una puerta custodiada por dos guardias más vestidos con identicos ropajes negros que se cuadraron ante el soldado que la llevaba, que debía de ser de más rango. Uno de ellos les abrió la puerta y les anunció al Qiam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zealor Yahir no se levantó de su silla al verlos entrar. Alania dudaba que se hubiera levantado incluso para Faris.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y su Alteza? -preguntó a su guardia, sin dedicarle apenas una mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Que no me mire, por lo más sagrado, que no me mire. Que Faris tenga razón y no me dedique ni medio segundo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No estaba en sus aposentos, Señoría. Su paje dice que no sabe donde está -el elfo la empujó, obligándola a dar un paso al frente-, pero he pensado que hablar con vos tal vez le refrescara la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Zealor Yahir bajó finalmente su mirada hasta ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ven aquí, muchacho -le pidió, con esa voz amable que ponía cuando quería algo de las personas. Alania ya la había escuchado antes, pero sabía que si alzaba la cabeza y se atrevía a mirarle a los ojos no vería más que hielo verde en ellos-. Cuéntame lo que sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania no se movió, petrificada de terror como estaba, pero el guardia le dio otro empujón con tanta fuerza que tuvo que dar tres pasos involuntarios para no perder el equilibrio. Eso la situó a escasos centímetros del Qiam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El Qiam te ha dicho que hables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y-Yo... No lo sé, Señoría -resplicó con un hilo de voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Zealor Yahir ya no la estaba escuchando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una exclamación poco decorosa el Qiam la tomó por la barbilla y la obligó a alzar la vista. Sus temibles ojos glaucos mostraban sorpresa, pero una sonrisa afilada como una daga cruzaba su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Así que Su Alteza Faris no se encuentra en sus aposentos? -Le preguntó finalmente aunque era más que evidente que la había reconocido-. Dime, &lt;i&gt;muchacho&lt;/i&gt;, ¿que crees que pueda significar eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé, Señoría -Alania tenía tanto miedo que tuvo que contener las lágrimas-. T-tal vez sólo ha salido a tomar el aire. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sin que las guardia real apostada en su puerta le haya visto salir? -Su sonrisa se ensanchó, pero por fin la dejó ir-. Capitán -dijo al guardia que tenía detrás suyo-, trae algo de comer para nuestra invitada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Invitada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, cierto, no os conocíais. Os presento a Alania Hund, hija del traidor Dhan Hund y, por lo visto, escudera real -se volvió de nuevo hacia ella sin dejar de sonreir ni un sólo momento-. Por favor, querida, toma asiento mientras el capitán se encarga de todo. Tu y yo vamos a esperar a su Alteza despiertos. Creo que tenemos mucho de lo que hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-6713282774707233449?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/6713282774707233449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=6713282774707233449' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6713282774707233449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6713282774707233449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/08/tercera-parte-capitulo-decimonoveno.html' title='tercera parte, capítulo decimonoveno'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-3370916691806974143</id><published>2010-08-23T00:36:00.001+02:00</published><updated>2010-08-23T00:45:15.306+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo decimooctavo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había incompetentes entre los hombres del Qiam. Zealor yahir en persona los había elegido, uno a uno, y había probado sus capacidades hasta convecerse de que podía confiar en ellos. Sólo un idiota se rodearía de gente en la que no puede confiar, y el Qiam no era idiota. Por supuesto, no todos ellos estaban al corriente de los planes de Su Señoría, pero sabían lo suficiente para reaccionar con rapidez y que la sorpresa no pudiera hacerles perder tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso los hombres apostados en Leahpenn partieron hacia La Capital antes que los miembros de la Guardia Real sin entretenerse a interrogar al prisionero. Y por eso el Capitán de la Guardia de Su Señoría se vistió apenas lo justo para no faltar a la decencia y se encaminó a los aposentos del Qiam tras dar las órdenes pertinente para impedir que las noticias llegaran antes al príncipe Faris que a su señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que le fuera a servir de mucho al Qiam. Pero como él mismo siempre decía, la diferencia entre la victoria y la derrota se encontraba en ir por delante de tus adversarios, aunque fuera un sólo paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no sabía muy bien cómo iba a reaccionar el Qiam cuando lo supiera. El Capitán apenas sí podía creerlo. Jaron Yahir... ¡vivo! Y no sólo eso , si no que por algún motivo conocía los planes del ejército humano. Eso no iba a traer nada bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detuvo unos segundos antes de golpear la puerta de su señor con los nudillos ante la mirada inquisitiva de uno de sus subordinados. Era uno de los muchachos muevos y por tanto formaba parte del grupo más desinformado. Pero algo para lo que sí estaban entrenados a pesar d ela falta de información era a no preguntar y no inmiscuirse, así que a pesar de su más que evidente curiosidad el elfo no preguntó a su Capitán mientras repetía la llamada una segunda vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez hubo respuesta en el interior. Un gruñido ahogado mientras Su Señoría se desperezaba. Decidió interpretarlo como una invitación para entrar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando abrió la puerta y entró, iluminando la estancia con su candelabro, encontró al Qiam sentado en la cama. Sus normamelmente fríos ojos, que raramente traicionaban sus pensamientos, le miraban ahora con una mezcla de enfado y creciente curiosidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cuando el Capitán había dejado el candelabro sobre la mesa Zealor Yahir ya estaba en pie, colocándose una bata sobre los hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me digas que los humanos han atacado ya -dijo antes de lavarse la cara con agua de la jofaina para despejarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, mi señor. Hasta donde sabemos los humanso están siguiendo el plan según lo previsto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entonces?  -Sus ojos brillaron divertidos un momento mientras esbozaba una sonrisa-. ¿Habéis encontrado a Haze? Para eso valdría la pena levantarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tampoco, Señoría. Alguien ha daod la alarma en Leahpenn.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿La alarma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capitán se apresuró en informar a su señor de todo lo que había ocurrido en Leahpenn: el aspecto del elfo, las noticias qeu decía traer y, sobretodo, quien afirmaba ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por primera vez desde que lo conociera el Qiam dio muestras de auténtica sorpresa. Se sentó de nuevo en la cama mientras se pasaba una mano por el pelo deshaciendo la cola en que lo sujetaba para dormir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Jaron? -Palmeó sus muslos sonoramente un par de veces mientras parecía pensar-. ¿Y dices que su rostro estaba quemado? ¡Por supuesto que estaba quemado! Aún recuerdo como gritaba cuando ardió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces ¿creéis que es él de verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sin duda! Lo sabía. Lo sabía -Repitió el gesto de palmearse los muslos mientras parecía hablar para sí. Finalmente le mostró una sonrisa no exempta de cinismo-. ¿Que tendrá esta familia mía que no quiere permanecer muerta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y parece saber del ejercito humano, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, eso es lo que no entiendo... -Se puso en pie de nuevo y caminó hasta el armario-. Pero pronto saldremos de dudas. No tiene porqué cambiar nada -y mientras empezaba a dar órdenes, se iba vistiendo-. Que lo traigan a mí directamente. Nada debe romper el Luto real, y menos un loco fingiendo ser mi queridísimo hermano mayor. Y traédme a Faris. Le informaremos de lo que dice Jaron. Si cuando lleguen los humanso la gente va diciendo por ahí que le oculté información al Príncipe no solucionaremos nada. Sigo controlando el Luto. Ahora mismo mi autoridad sigue siendo mayor que la de ese mocoso. No tiene porqué cambiar nada -repitió. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Algo más, mi señor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, que evacuen Leahpenn, pero que traigan a sus habitantes hacia el castillo. Cuanto menos se pueda chismorrear por los pueblos, mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capitán iba a salir cuando la voz de su señor le detuvo de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, y, Capitán. Entiendo porqué has tenido que despertarme en mitad d ela noche dada la gravedad delas noticias, pero la próxima vez, procura que las órdenes ya hayan sido dadas antes de molestarme o será la última. Al fin y al cabo, no te pago para hacer yo tu trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-3370916691806974143?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/3370916691806974143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=3370916691806974143' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/3370916691806974143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/3370916691806974143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/08/tercera-parte-capitulo-decimooctavo.html' title='tercera parte, capítulo decimooctavo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-8628926715150417540</id><published>2010-08-15T23:32:00.002+02:00</published><updated>2010-08-16T00:00:17.991+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo decimoséptimo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caballo llegó al patio y el jinete descabalgó sin esperar siquiera a que se detuviera del todo. Un criado salió a recibirle, sensiblemente alarmado ante la visita inesperada a esas horas intempestivas. Su alarma no decreció al bajarse el jinete la capucha y descubrir su identidad. Al contrario, el elfo sabía perfectamente que su príncipe no debería encontrarse allí esa noche y no pareció interpretar su presencia como nada bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris no se entretuvo en darle explicaciones. Sabía que la mayoría de su servicio desaprovaba sus acciones de los últimos días pero que eran demasiado leales como para cuestionarlas abiertamente y prefería que fuera así. No podía permitirse el lujo de pararse a pensar en esos momentos. Todo parecía haberse salido de madre desde el momento en que Nawar viniera a pedirle que intercediera a favor de sus tíos y él había accedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no podía detener a pensar en que debería estar velando el cadaver de su padre  y observando el riguroso luto impuesto por el Qiam en lugar de estar asustando a sus propios criados en su residencia privada en mitad de la noche. Así que en lugar de eso actuó como si estar allí esa noche fuera lo más natural y entregó su capa al criado mientras le pedía que se asegurara de que el caballo descansaba como era debido y que estaba listo antes del amanecer para el camino de vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De vuelta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Al Castillo Real, por supuesto. He de asistir a un funeral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El criado asintió, aparentemente aliviado de que al menos aquella parte de su compromiso sí fuera a cumplirla, y se apresuró a cumplir sus órdenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vuestros invitados se encuentran en la cocina -le informó otro de sus criados mientras le abría la puerta y le franqueaba el paso-. Maese Yahir decidió que era mejor esconderse hasta saber quién nos visitaba -explicó-. ¿Les hago subir al salón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No será necesario. Después de todo, no he cenado aún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su gente no sólo era leal si no que además era eficiente, así que al poco de entrar en la cocina y tomar asiento junto a sus “invitados”, la orden ya había sido dada a las cocineras, que se pusieron manos a la obra. Faris hubiera protestado. En realidad le hubiera bastado con algo de pan y queso, pero por lo poco que conocía a la señora Ceorl sabía que no iba a servirle de mucho protestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que mientras las cocineras se afanaban con los fogones, él se encaró a Haze Yahir y a Dhan Hund, que parecían tan sorprendidos con su presencia como lo había estado su criado. Por ganar tiempo y ordenar su mente, observó a la elfa que se sentaba junto a ellos. Era la viva imagen de Alania, de facciones delicadas pero ojos despiertos y decididos, aunque sus cabellos no eran del mismo rojo ardiente que los de su marido y su hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Layla Hund, deduzco. No sabía que vos también estábais aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puede regresar a casa, Alteza -se apresuró a explicar Hund-, el Qiam la busca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo sé y su presencia no me molesta, Maese Hund. Pero si hubiera sabido que iba a encontraros aquí hubiera traido a Alania conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Mi niña? ¿Está bien? -La elfa se puso en pie con impaciencia y su marido le puso una mano en el brazo para tranquilizarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris asintió con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Al menos lo estaba  cuando la he dejado dormida en mi sofá -tranquilizó a los Hund-. No es el escondite ideal, pero nadie va a ir a buscarla donde se encuentra ahora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mañana me encargaré de que llegue a vosotros sana y salva. Lo prometo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Layla pareció tranquilizarse con aquello y se sentó de nuevo. Y eso mató el primer tema de conversación, el fácil. Ahora querrían saber qué hacía allí y él mismo no tenía mucha idea aún. Lo único que sabía era que su lugar estaba allí más que en su habitación leyendo papeleo interminable e inutil para complacer al Qiam. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Supongo que a todos os han llegado las noticias -comenzó con una sonrisa torcida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así es. Y lamentamos terriblemente vuestra pérdida, Alteza -Haze Yahir le dio el pésame tan grave y sincero que por un momento Faris perdió el hilo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze nunca había conocido a su padre y a él apenas le conocía desde hacía un par de días. Y sin embargo allí, en una cocina donde no hacía falta ningún protocolo ni ceremonia, sin obligaciones ni recompensas, él le ofrecia su más sincero pésame. Cóstaba creer que tuviera cualquier tipo de parentesco con Zealor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo... Gracias -dijo finalmente, intentando recuperar su discurso-. Pues bien, como bien debéis saber el Qiam controla el Luto y la ceremonia de coronación. Por algún motivo parece que está alargando el proceso. Tal vez sólo trata de estirar mi cuerda, ver hasta donde llega su poder sobre mí. Sea como fuere, me encuentro atado d epies y manos mientras el Luto dure y francamente no creo que mi situación vaya a mejorar tras la coronación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué ironia -Yahir le ofreció una sonrisa de comprensión-. Tendréis más poder que nadie en la Nación y menos libertad que muchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debe de ser por eso que Zealor nunca quiso ser rey -fue la réplica de Faris mientras hacía sitio en la mesa para que una de las muchachas pusiera un mantel y unos cubiertos-. El problema es que hacer con vosotros. Cuando yo sea rey ya no habrá príncipe heredero y esto deberá quedar vacío a la espera de que yo tengo un hijo y alcance la mayoría de edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra muchacha le trajo una copa y algo de vino y la señora Ceorl dejó un plato de estofado caliente delante suyo. Posiblemente restos de la cena recalentados, pero definitivamente mejor que pan y queso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vacío del todo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, no me llevaré los cuadros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vendrá alguien a revisar que no quede nadie aquí? -Quiso saber Haze Yahir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Faris vio adónde quería llegar. Si la residencia quedaba aparentemente vacía, sin criados, sin carromatos de abastecimiento, sin luz en la noche ni visitas durante el día, nadie iba a venir a comprobar que de veras fuera así. Iba a ser un buen esondite, al menos mientras él se habituaba a sus nuevas obligaciones y podían pensar qué querían hacer y cómo hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No podré abasteceros -le advirtió, dándole a entender que sabía cual era su plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nos apañaremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y será mil veces mejor que la Cueva de Yahir -apuntó Dhan. Faris no le entendió, pero dedujo que era una broma interna al ver a Haze sonreir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Además, cuando encuentren a Jaron vendrán para aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto. Nawar y la princesa humana. Si hubiera sabido lo que se avecinaba... Nunca debió enviarlos a buscar al medioelfo. Pero había tantas cosas que nunca debería de haber hecho... Ya no podía corregirlo. Iba a tener que vivir con esa decisión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podían tardar semanas en dar con el chico y regresar. Yahir debía de sabrerlo tan bien como él, pero, al igual que él, prefería fingirse ignorante y optimista. No iba a ser Faris quien aguara la fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues esperemos que para entonces el Qiam ya haya tenido a bien coronarme y pueda reubicaros. Creedme, he compartido caserna con Nawar Ceorl y no se lo deseo ni a mi peor enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-8628926715150417540?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/8628926715150417540/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=8628926715150417540' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/8628926715150417540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/8628926715150417540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/08/tercera-parte-capitulo-decimoseptimo.html' title='tercera parte, capítulo decimoséptimo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-2739101437145137617</id><published>2010-08-09T00:29:00.001+02:00</published><updated>2010-08-09T00:29:50.548+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo décimosexto</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar seguía sin fiarse del humano, pero ¿qué más podía hacer? Decía conocer a Jaron de la abadía donde se había criado, fuera lo que fuera eso, y tenía el medallón del muchacho. Era lo único que tenía de su madre y sabía que Jaron no se separaría de él así como así, pero... ¿Y si era una trampa del mismo ejército humano del que decía querer salvar a la Nación? ¿Y si guiando a ese tipo estaba mostrando a los humanos cómo llegar a Faris?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aún así, a pesar de todas sus dudas, le llevaba hacia la Capital de la Nación. El humano se veía fuerte, tanto como Dhan Hund por lo menos, y él estaba agotado y magullado y si las cosas se ponían feas más le valía tener un par de brazos fuertes con los que contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos este no tenía toda la cara cubierta de pelo. Sólo un poco por la zona del labio y la barbilla, y ni siquiera era largo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Deberías ponerte esto -le dijo pasándole su capa al acercarse a los límites de Leahpenn-. Ya será malo si alguien me reconoce a mí, pero como vean a un humano estamos perdidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano le agradeció el gesto mientras se abrochaba la capa al cuello y se colocaba la capucha, a lo que Nawar simplemente gruñó.  Sólo porque fuera un humano educado no iba a caerle bien.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos -le apremió con impaciencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche estaba cayendo y era el mejor momento para bordear el pueblo y pasar desapercibido. La gente se estaría retirando a sus casas y la tranquilidad se apoderaría de las calles poco a poco. O eso imaginaba Nawar, ya que una campana empezó a sonar repentinamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento temió lo peor. Las campanadas de la noche anterior aún resonaban en su ánimo y en su estado actual de exaltación pensó que se repetían, anunciando la más terrible de las noticias. Pero pronto se dio cuenta de su error. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo sonaba una campana y ni siquiera era una campana grande. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡La alarma de la guardia! -Exclamó, aliviado a la vez que sorprendido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué quiere decir? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que el pueblo entero se va a congregar en la plaza a ver qué ocurre -respondió con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Menos posibilidades de que alguien nos vea -dedujo el humano, sonriendo a su vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y vamos a aprovecharnos de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y acelerando el paso guió al humano por el bosque hasta la linde del camino principal que partía de Leahpenn hacia la Capital. No saldrían a camino abierto, pro supuesto, pero seguirlo iba a ser más fácil y rápido que bordear campo a través y contaban con la ventaja del Luto y la total falta de actividad mientras durara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una parte de sí sabía que debería haber comprobado el motivo de la alarma. Si el humano no se equivocaba, Jaron y Mireah no les llevaban tanta ventaja. Menos aún teniendo en cuenta que ni el muchacho ni la princesa eran expertos en moverse por el bosque. Tal vez los guardias les habían pillado en Leahpenn y ahora iban a ser conducidos hasta el Qiam. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sentía por ellos, pero no importaba. Llegar hasta Faris y ponerle sobreaviso eran en estos momentos la prioridad. Sabía que en pleno Luto iba a ser dificil acceder al castillo y llegar a su señor, pero ya se preocuparía por esa nimiedad cuando aconteciera. De momento aún debía de recorrer las cinco horas a pie que había de Leahpenn a la Capital, de noche, acompañado de un humano en el que no confiaba y vitando ser visto por guardias reales y hombres del Qiam por igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pan comido. En serio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O como mínimo masticado.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-2739101437145137617?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/2739101437145137617/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=2739101437145137617' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2739101437145137617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2739101437145137617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/08/tercera-parte-capitulo-decimosexto.html' title='tercera parte, capítulo décimosexto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-9070627938837934615</id><published>2010-08-02T00:19:00.001+02:00</published><updated>2010-08-02T00:23:45.835+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo décimoquinto</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cuando el primer guardia llegó a la plaza ya había un grupo numeroso de curiosos alrededor del elfo que hacía sonar la campana. Se abrieron paso entre los ciudadanos, algunos de los cuales parecían debatirse entre la alarma y el creciente enfado ante lo que parecía ser una falsa alarma. Los ánimos estaban exaltados últimamente entre el ataque al Qiam y la muerte del Rey y lo último que necesitaban en Leahpenn era un incendio en mitad de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo de la capucha se detuvo cuando llegaron hasta él y soltó la cuerda sujeta al badajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Donde está el fuego? -Quiso saber uno de los guardias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay fuego alguno, oficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un murmullo apagado entre la multitud y el más joven de lso guardia dio un paso hacia el desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y te atreves a romper el silencio del luto? ¿Sabes qué puede pasarte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que estaban más cerca pudieron intuir una sonrisa bajo la capucha ante la amenaza velada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay fuego aún, però lo habrá si no me lleváis hasta el Qiam y su Alteza el príncipe Faris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni su señoría ni su Alteza pueden ser molestados por nimiedades hasta que acabe el Luto -otro de lso guardias hizo un gesto con el brazo ydos de sus subordinados sujetaron el extraño elfo de la capucha por los brazos-. Esperarás en una mazmorra hasta entonces. Y reza porque nuestro nuevo Rey se sienta indulgente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cielos! -El elfo rió-. ¿Os enseñan a hablar así en la academía o eres así de pedante de nacimiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Muestra un poco de respeto! -Uno de los guardias que le sujetaban tiró de su capucha hacia atrás, mostrando el rostro del ofensor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una exclamación de horror recorrió a los presentes y los guardas le soltaron con aversión. El elfo alzó la cabeza, despectivo, mostrando su rostro deforme a los presentes con altivez, y rió de nuevo pero esta vez no había en su gesto ni pizca de humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En esto os ha convertido Zealor? ¡Vosotros! -Se volvió hacia dos elfos que se habían abierto paso hasta la primera fila-. Vosotros sois hombres del Qiam, llevadme hasta vuestro señor. Tengo que algo importante que contarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos elfos no se movieron, ni siquiera se miraron, pero parte de la concurrencia se apartó de ellos, dejándolso aislados. El guardia de mayor rango tomó de nuevo cartas en el asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Idiotas, aprehendedle! -sus hombres obedecieron y el elfo del rostro quemado no hizo gesto alguno para defenderse-. Y lo que tengas que decirle al Qiam puedes decirnoslo a nosotros -añadió, dirigiendose a su prisionero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien -el elfo se encogió de hombros-. Un ejército de humanos está en camino. Para el amanecer llegarán a Leahpenn y no dejarán piedra sobre piedra, pues esas son sus órdenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hizo un silencio denso a su alrededor durante unos segundos antes de que la gente estallará en carcajadas. Todos reían menos el guardia de mayor rango, el elfo del rostro quemado y los dos elfos a los que éste había señalado como hombres del Qiam.  Pronto la gente se fue dando cuenta de este último detalle, pues poco a poco las risas se fueron pagando hasta que el silencio regresó, expectante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los humanos no existen -dijo el guardia-, no son más que leyendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Seguro? ¿Y qué hay de los rumores acerca del grupo que rescató al traidor en Suth Blaslead? Estoy seguro de que más de uno lo habéis oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los murmullos le dieron la razón. El rumor sin duda había llegado. Había una criatura que no era elfíca en el grupo de traidores que había rescatado a Haze Yahir y atacado al Qiam.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los humanos existen, y vienen a miles a destruirnos. Preguntad a los hombres del Qiam por qué no se han sorprendido -dijo, señalando a los dos supuestos espías, que, ahora sí, delataban su condición dando un paso al frente-. Y aunque no me creáis, ¿podéis arriesgaros a estar equivocados? Si tenéis dos dedos de frente, alferez, evacuaréis el pueblo y haréis que me lleven frente al Príncipe Faris, Luto o no, para poder ponerle al corriente de los planes de los humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pensé que querías ver al Qiam -dijo uno de los espías, abriendo la boca por fín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh -el elfo sonrió, o al menos la mitad no deforme de su rostro lo hizo-, créeme, es el Qiam quien va a querer hablar conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y por qué debería si es más que evidente que estas loco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su sonrisa se ensanchó, pero sus ojos violetas eran fríos como las armas de metal de las leyendas, capaces de matar el alma junto con la carne y el hueso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque soy Jaron Yahir, herededor legítimo de la casa Yahir y cabeza de familia. No creo que mi hermano pequeño quiera perderse la reunión.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-9070627938837934615?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/9070627938837934615/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=9070627938837934615' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/9070627938837934615'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/9070627938837934615'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/08/tercera-parte-capitulo-decimoquinto.html' title='tercera parte, capítulo décimoquinto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-6310050565560025547</id><published>2010-07-25T21:15:00.000+02:00</published><updated>2010-07-25T21:16:32.195+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo décimocuarto</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así que éste era su plan todo este tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decir que su hermano era ambicioso era quedarse corto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que el plan de Zealor siempre había sido esperar a que el rey enfermara y muriera para dar la señal a los humanos de atacar. A Jaron Yahir no le sorprendió tanto como sabía que debería. Posiblemente planera salvar lo que quedara de la Nación y dejar de ser el Qiam para convertirse en Rey. O en cualquier otro título que deseara inventar.  Y Meanley creía que le iba a dar poder sobre los humanos... Si conocía a su hermano mediano este contaba con que el príncipe querría deshacerse de él desde antes incluso de que naciera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El medioelfo y la humana le miraban, esperando una reacción. Y una negativa, sin lugar a dudas. &lt;br /&gt;La verdad era que si existía un sólo momento para huir de todo aquello y olvidarse de todos para siempre era ese. Pero, ¿le apetecía seguir huyendo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya no quedan muchas piedras en su camino -se limitó a decirles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico frunció el ceño, pero pareció entenderle. De todos modos, fue la princesa quien habló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo Faris. Y mi padre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Deberíamos dejar que ese par se enfrentara y se mataran mutuamente -opinó apoyándose en la pared-. Sería el único asesinato de Zealor que no lamentaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ése y el de Haze -la humana le lanzó una dura mirada y Jaron tuvo que reconocer que la joven tenía valor. Valor y sentido comun, pues a pesar de haberle hecho saber lo que opinaba de él con esas cinco palabras no se entretuvo en su odio-. Pero por tentadora que se a tu idea, mucha gente inocente moriría antes de que eso ocurriera y está en nuestras manos evitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cómo pensábais hacerlo? ¿Dejándoos atrapar por los espías del Qiam?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico enrojeció, posiblemente de verguenza e ira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Íbamos a avisar al príncipe -se defendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Podemos llegar a Segaoiln'ear antes del amanecer -prosiguió la humana al ver su sonrisa divertida-. Faris sabrá que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aunque eso sea cierto, que lo dudo, ¿de qué iba a serviros? -Jaron no podía creerse que el futuro de la Nación estuviera en las manos de ese par ahora mismo. No por primera vez desde que empezara la conversación pensó que lo mejor era dar media vuelta e irse, pero no lo hizo. No aún-. ¡El Rey ha muerto, idiotas! El príncipe no va a estar llorándole en su residencia privada. Estará en Palacio, rodeado de consejeros y soldados, siguiendo el protocolo del Luto Real que el Qiam quiera imponer. Y aunque estuviera allí, para cuando pueda reaccionar los soldados de tu padre ya habrán asolado Leahpenn.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué propones? ¿Que nos rindamos y nos escondamos en el bosque mientras los demás luchan y mueren? -El medioelfo dio un paso hacia él, resentido-. Total, no sería la primera vez en tu vida. Ni la segunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Que insinuas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No lo sabes, cobarde? ¿Dónde estabas mientras Zealor torturaba a tu hermano? ¿Dónde, mientras mi madre moría en tierras humanas? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tengo que darte explicaciones. A ti menos que a nadie, engendro -Jaron Yahir apretó los puños. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Jaron! -La princesa se interpuso entre ellos-. ¡Los dos Jarons! ¡Por Dios! No tenemos tiempo para vuestras rencillas -miraba a su amigo, dándole la espalda a él. El muchacho le sostuvo la mirada un momento para luego mirar a la humana-. No es momento de dejar que la basura que te contó Zealor te envenene. Y tú -se volvió hacia él con un dedo acusador alzado-, vuelve a llamar engendro a tu hijo y yo misma me encargaré de decirle a Zealor donde encontrarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es mi hijo -masculló testarudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es mi padre -escupió el muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Me importa un bledo! ¿Tenéis alguno de los dos una idea mejor que correr como el viento hasta Segaoiln'ear con la esperanza de que Faris esté allí? ¿Sí o no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha humana se alzó orgullosa en toda su estatura, que no era poca, mirando ora uno, ora al otro, con el ceño fruncido y el gesto resuelto. Llevaba el cabello recogido en un moño como era su costumbre, pero algunas hebras de negros rizos se habían escapado aquí y allí, enmarcando su rostro algo alargado. Por primera vez desde que la conociera pensó Jaron que podía llegar a ser hermosa y entendió qué creía ver Haze en sus ojos oscuros.  En otras ocasiones el pensamiento le había llenado de rabia pero esta vez sólo le dejó una sensación de vacío en la boca del estómago. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí tengo una idea mejor -le dijo a la humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica suspiró, aliviada y le regaló una media sonrisa como muestra de paz. El medioelfo se limitó a cruzar los brazos sobre el pecho y mirarle con odio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cual? -Quiso saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quedáos aquí y os lo enseñaré -respondió sin mirar al hijo de Sarai. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que había dicho la princesa parecía que Zealor le había contado algo y él había decidido creerle. La idea no contribuyó a llenar la nausea y el vacío. Al contrario. Y sin embargo el vacío parecía liberar un peso que no había sabido que cargaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso sí -en lugar de al chico miró a los ojos negros y redondos de la humana-, más os vale que no os entretengais. En Segaoiln'ear estaréis a salvo por un tiempo al menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué vas a hacer? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Asegurarme que el aviso llega al príncipe a tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos entendieron lo que quería decir, pues el gesto de la humana se suavizó y el chico descruzó los brazos mientras su ceño mostraba su confusión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Haze siempre dice que no eres la persona que muestras -le dijo la joven a modo de disculpa, aceptando su plan sin saber todos los detalles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Haze se equivoca, como siempre, Princesa. Y ahora más te vale coger al mocoso y salir de aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El mocoso tiene un nombre -protestó el medioelfo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Decidle a Dhan que siento haber sido una carga todos estos años -continuó, ignorando al engendro que llevaba su nombre y que jamás debería de haber nacido-. Y a Haze... -dudó. Las palabras que había pensado se le atragantaron antes de llegar a formarse y años de rencor vencieron en el último momento. No podía pensar en nada que decirle a su hermano pequeño-. A Haze decidle que es él quien debería haber ardido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ceño de la humana, que se había relajado hasta el punto de mostrarse amistoso, volvió a fruncirse. El chico dio un paso hacia él con los uños crispados, pero Mireah le detuvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y tú quien debería haberse pasado sesenta y siete años en una mazmorra -dijo la princesa con calma-. Y ahora vé. Los soldados de mi padre no tardarán en llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin decir nada más se tapó la cabeza con la capucha de su capa y tirando del brazo del medioelfo, dio media vuelta. El chico tampoco dijo nada antes de seguir a su amiga, pero le miró un momento. El también parecía debatirse con las palabras y finalmente tampoco encontró nada para él como él no lo había encontrado para Haze. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron esperó a que los dos doblaran la esquina para ponerse la capucha a su vez y partir hacia la plaza principal de la ciudad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaba sesenta y siete años huyendo, escondido. Dhan creía que el odio era lo que le mantenía con vida y en cierto modo era verdad. Siempre pensó que si vivia lo suficiente podría devolverle el golpe a Zealor de algún modo y recuperar lo que había perdido. El paso d elso años había convertido esa convicción en una costumbre, como tomar el té a media tarde o enceder el fuego al caer la noche. El odio le había llegado tan hondo que había llegado a pensar que algún día iba a suceder. Que iba a vengarse de veras y ser de nuevo quien un día fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Idiota. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora sabía que no había nada que recuperar. El vacío había substituido por fin al odio tras todos esos años y se había dado cuenta de su estupidez.  La muerte de Zealor no iba a devolverle nada porque ya no quedaba nada. Nunca iba a recuperar su rostro ni su casa ni a su esposa ni a su hijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aún podía vengarse. No matando a Zealor, por su puesto. Eso quedaba muy lejos de sus posibilidades. Siempre lo había estado a pesar de su obsesión. No. No matandole, pero sí podía darle la sorpresa de su vida. Zealor le había arrebatado todo, sus padres, su futuro, su esperanza... Ya era hora de que él le pagara con la misma moneda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a la plaza, desierta a esa hora de la noche y caminó con calma hasta la campana de alarma. Y pensó mientras la hacía sonar y la plaza se llenaba de elfos y elfas alarmados y curiosos por igual que la cara de su calculador hermano mediano bien iba a valer la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-6310050565560025547?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/6310050565560025547/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=6310050565560025547' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6310050565560025547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6310050565560025547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/07/tercera-parte-capitulo-decimocuarto.html' title='tercera parte, capítulo décimocuarto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-6076782922339810877</id><published>2010-07-15T20:20:00.002+02:00</published><updated>2010-07-15T20:33:56.414+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo décimotercero</title><content type='html'>Jaron Yahir se había acercado a Leahpenn movido por su consciencia a pesar de que incluso él mismo había llegado a creer que esta ya no existía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras dejar a Layla en un lugar seguro había emprendido su camino sin saber muy bien a dónde ir ni cómo iba a mantenerse oculto sin ayuda esta vez cuando se había dado cuenta de que muy pposiblemente la hija de Dhan ya habría tenido tiempo de llegar a Fasqaid y ver que no había nadie allí. Lo lógico en un caso como ese hubiera sido regresar a casa, donde descubriría que su madre también se había fugado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Furioso con Layla por haber sido tan incosnciente como para dejar a semejante mocosa sola, y con Dhan por haber sido tan idiota como para arriesgarlo todo por Haze, Jaron se descubrió a sí mismo camino a Leahpenn. La niña le odiaba y el sentimiento era mutuo, pero era la hija de Dhan y Dhan era el único amigo de verdad que jamás había tenido.  Además, no podía permitir que Zealor diera con ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las campanadas indicando la muerte del rey le había pillado de camino, pero no se había detenido a llorar al viejo monarca como sin duda estaba haciendo la Nación entera. En realidad era una casualidad favorable por una vez. Con la Nación abstraída por el Luto la búsqueda de los traidores quedaría paralizada por un día o dos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía años que no pisaba el lugar, pero no tuvo ninguna dificultad para orientarse a la ténue luz de la mañana que nacía. Se había echado la capucha sobre la cabeza a pesar de no tener miedo a ser reconocido. ¿Quién iba a hacerlo? Pero alguien como él podía llamar la atención y levantar suspicacias y cuanto menos gente pudiera recordar su paso por la ciudad, tanto mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no había rastro de Alania. O bien la mocosa era más lista de lo que parecía a simple vista o los hombres del Qiam ya habían dado con ella. Al fin y al cabo, no habían tenido reparos en allanar el caserío de su amigo y destruir su propiedad. Que Alania fuera una niña no iba a detenerles. Pero pronto se dio cuenta de que no debían de haberla capturado todavía, pues vio ir y venir a un par de elfos que a pesar de no ir vestidos con las ropas de la guardia del Qiam era más que evidente que mantenían la casa vigilada. O Zealor se estaba volviendo torpe con los años o era demasiado engreido como para temer a ningún enemigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde su escondite estuvo vigilando la casa y sus alrededores sin más variaciones que un sutil cambio de guardia por parte de los sabuesos de su hermano hasta que la tarde murió. Fue entonces cuando los vio llegar y apenas podía creerse que fueran tan idiotas como para acercarse de ese modo a la casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El engendro y la princesa humana se detuvieron en un callejón a discutir. Jaron les escuchó hablar con creciente interés mientras nombraban a su Alteza el príncipe Faris y hablaban de un ejercito humano que estaba en camino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué se habían metido? ¿Podía ser ese el motivo de la dejadez de Zealor? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que para salir de dudas y para evitar que el mocoso hiciese la énesima estúpidez del mes, salió de su escondite y les hizo saber que estaba allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué haces aquí? -El tono del medioelfo era acusador lo cual le hizo una cierta gracia. Como si el muchacho esperara algo de él...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Yo? ¿Que hacéis vosotros, par de idiotas, aquí y que es eso de que los humanos van a atacar Leahpenn?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-6076782922339810877?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/6076782922339810877/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=6076782922339810877' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6076782922339810877'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6076782922339810877'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/07/tercera-parte-capitulo-decimotercero.html' title='tercera parte, capítulo décimotercero'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-1384907918743031671</id><published>2010-07-11T12:44:00.000+02:00</published><updated>2010-07-11T12:45:53.139+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo décimosegundo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando por fin pudieron llegar junto a la casa de los Hund sus ánimos se vinieron abajo. Era más que evidente que estaba vacía. Y no sólo eso. Desde donde estaban escondidos podían ver que la puerta parecía forzada y algunas ventanas estaban rotas. Parecía que había sido saqueada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo entiendo -Jaron frunció el ceño confuso y, al parecer de Mireah, dolido-. Prometió dejarles en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hizo falta que dijera de quien hablaba. La humana le entendió perfectamente. Se refería a la promesa del Qian. A la princesa no le gustó el tono de su amigo, quien parecía seguir buscando desesperadamente algo de decencia en Zealor Yahir. En eso le recordaba a Haze y francamente, era una de las cosas que más la enervaban de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y tu tío dijo que siempre cumplía sus promesas -añadió-, pero parece que ha decidido empezar a no hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero... No lo entiendo -Repitió Jaron-. ¿Crees que estarán con algún pariente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esperemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no añadió nada más, porque vio en el rostro del medioelfo que pensaba aferrarse a esa idea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agotados física y psicológicamente, se apoyaron en la pared. Mireah no necesitaba esa nueva preocupación sobre sus espaldas ni mucho menos la necesitaba Jaron. Pero no podían quedarse allí a lamentar la suerte de su amiga o pronto iban a tener que lamentar la suerte de toda la Nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos, hemos de llegar hasta Faris -Mireah tomó al muchacho del brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Podría estar aún aquí -Jaron ni siquiera la había escuchado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah suspiró. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te hagas esto, Jaron. Si la tiene Zealor estará a salvo de los humanos cuando estos lleguen a Leahpenn y estoy segura que cuando Faris sea Rey podrá hacer algo por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico hizo un mohín, pero no apartó los ojos de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En cinco minutos pordría haber entrado y salido y nadie me habría visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah iba a decirle que eso le parecía lo más estúpido que jamças había oçido en su vida, pero no hizo falta. Alguien habló en su lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si yo os he visto, ¿que te hace pensar que los guardias de incógnito que el Qiam tiene apostados por todo el pueblo no van a verte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se volvieron los dos hacia Jaron Yahir con un respingo. El elfo llevaba la cabeza tapada con una capucha, pero su tono y sus manos quemadas le delataban. Era él sin lugar a dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Maldita sea! -Dijo, bajándose la capucha y mirándoles con una cierta sorna-. El mundo no es tan pequeño. ¿No voy a poder librarme nunca de vosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué haces aquí? -El tono del medioelfo era acusador. “¿Por qué no ayudaste a Alania?” decía sin necesidad de formularlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Yo? ¿Que hacéis vosotros, par de idiotas, aquí y que es eso de que los humanos van a atacar Leahpenn?&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-1384907918743031671?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/1384907918743031671/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=1384907918743031671' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1384907918743031671'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1384907918743031671'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/07/tercera-parte-capitulo-decimosegundo.html' title='tercera parte, capítulo décimosegundo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-2745870763903103424</id><published>2010-07-05T00:22:00.003+02:00</published><updated>2010-07-05T00:36:15.776+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo décimoprimero</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche acababa apenas de caer pero un airecillo refrescante entraba por la ventana entreabierta cuando Faris regresó a sus aposentos tras asegurarse que la capilla ardiente de su padre había sido dispuesta correctamente. Era lo único útil que había hecho en todo el día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un suspiro desabotonó el cuello de su casaca mientras se dejaba caer en una silla junto a su escritorio, contemplando con desgana los papeles que había estado leyendo ese mediodía y que se suponía que debía terminar de leer para el día siguiente. O eso decía el Qiam que requería la tradición. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad era que Faris lo dudaba. Tenía la sensación de que Zealor Yahir estaba complicando los rituales del luto por algún motivo. Y aunque estaba seguro de que en parte era para reafirmar su autoridad delante del consejo, algo le decía que había más detrás de las horas de reuniones innecesarias a las que estaba sometiendoles. El no poder siquiera imaginar qué ganaba con todo eso le enervaba, y ya estaba bastante nervioso como para añadir más tensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró con envidia a Alania, que dormía como un tronco en su sofá. Ése era otro tema peliagudo. Iba a tener que hacer algo con ella tarde o temprano. A pesar de no haber mentido al afirmar que nadie iba a fijarse en un paje más de dos minutos lo cierto era que alguien podía reconocerla en cualquier momento y las preguntas que se generarían no serían fáciles de responder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó una mano por su corto cabello rubio, intentando aclarar la mente y despejar las ideas. Era complicado. Estaba muerto de sueño. Llevaba casi dos días en pie y no había nada más tentador que echarse en la cama y esperar a que el gallo le despertara al salir el sol. Pero tenía tanto que hacer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se masajeó las sienes, preparando una lista mental de cosas pendientes. El luto, la coronación, Alania, el Qiam, los traidores a la Nación a los que había dado cobijo en su residencia particular... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada de dormir, Faris -se dijo, poniendose en pie y yendo hasta su armario para cambiarse las pesadas ropas ceremoniales por algo más cómodo y adecuado para sus planes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía que ir a Segaolin'ear y cuanto antes partiera antes podría estar de vuelta. Con un poco de suerte tal vez podría permitirse una hora de sueño o dos a su vuelta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó en la posibilidad de llevarse a la muchacha consigo, pero no era el momento. Iba a ser mucho más fácil salir furtivamente si sólo era uno. Así que en su lugar le dejó una nota, por si se despertaba antes de que él hubiera regresado, y abrió el pasadizo secreto que partía de una esquina de su habitación y que daba al patio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí a los establos era fácil llegar sin ser visto y durante la más de media hora de cabalgar que le esperaba tendría tiempo de pensar qué hacer con Haze Yahir. Lo que estaba claro era que no podía seguir oculto en su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pan comido -murmuró con acritud antes de escabullirse por la apertura de la pared, que se cerró tras él como si nunca hubiera estado allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo esperaba no atragantarse con ningún mendrugo.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-2745870763903103424?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/2745870763903103424/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=2745870763903103424' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2745870763903103424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2745870763903103424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/07/tercera-parte-capitulo-decimoprimero.html' title='tercera parte, capítulo décimoprimero'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-4592719386797175706</id><published>2010-06-27T23:09:00.003+02:00</published><updated>2010-06-27T23:15:05.199+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo décimo</title><content type='html'>&lt;i&gt;¡FELIZ SEGUNDO ANIVERSARIO!&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo empezaba a teñirse de rojo cuando Jaron y Mireah llegaron a Leahpenn. El muchacho había aprovechado el camino para poner a su amiga al corriente de la situación en tierras humanas y ella había podido hablarle sobre el príncipe Faris y su intención de acabar con el prestigio del Qiam.  No dejó que la culpabilidad se apoderara de su ánimo cuando la princesa le relató cómo se habían escondido en Fasqaid mientras les esperaban y cómo Zealor había dado con ellos, quemando el lugar por segunda vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó que tal vez debería decir algo, pero no se le ocurría qué, así que dejó que la princesa siguiera con su historia mientras rodeaban Leahpenn. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Deberíamos avisar a Alania -dijo al ver su casa a lo lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jaron...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo sé, lo sé, tenemos prisa y es muy arriesgado. Pero Leahpenn será el primer lugar al que lleguen los humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah se mordió el labio. Era evidente que no le gustaban ninguna de las alternativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si podemos poner a Faris sobre aviso a tiempo nadie correrá peligro -fue su respuesta, aunqeu no sonaba muy convencida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabes que eso es mentira. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No podemos estar en todas partes -le recordó la humana-. Si alguien nos viese camino a casa de los Hund...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No terminó la frase, pero Jaron sabía bien qué pasaría si los hombres del Qiam les ponían las manos encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y si nos dividimos? -propuso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Otra vez? ¡Ni hablar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero tú podrías ir a avisar al Príncipe y yo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-He dicho que ni hablar. No voy a volver a perderte de vista y menos en medio de todo esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se miraron en silencio. Mireah tenía esa mirada que ya le conocía, mucho más determinada de lo que él posiblemente nunca lo estaría frente a nada. Pero había algo más, un reproche oculto, el proverbial elefante en la sala del que nadie habla. Sin embargo él quería hablarlo con su amiga y tal vez no iba a haber otra oprtunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aún no me has preguntado por qué me fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hace falta. Estabas agotado y dolido. La noche había sido larga. Todos nosotros hubieramos querido poder huir, pero tú eras el único que tenía adonde hacerlo -fue la respuesta de la humana mientras bajaba la mirada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya, pues sí que tenía un buen motivo -Jaron no quería ser sarcástico con Mireah, pero las palabras salieron antes de que pudiera contenerlas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En realidad es la opinión de Haze, no la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho sintió una nuava punzada de ansiedad. Sabía que debía preguntar por su salud, pero aún no podía enfrentarse a eso. No podía aún pensar en él con claridad. Necesitaba más tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Y sin embargo él justifica tu cobardía sin reparos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cuál es la tuya? -Preguntó para cambiar de tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que si nos hubieramos quedado a esperarte no te hubieras ido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estupendo. Justo lo que necesitaba oír para sentirse mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ninguno de los dos tenéis razón, o igual los dos la lleváis a vuestra manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hace falta que me des explicaciones -la humana le puso la mano en el hombro, intentando romper la tensión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Zealor me contó cosas y yo... No supe... No he sabido asimilarlas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jaron. No puedes creer nada de lo que él diga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya, eso mismo dijo Nawar. Pero resulta que tampoco puedo creer nada de lo que diga Nawar, o Haze, o incluso Dhan.  Nadie me ha dicho la verdad una sola vez desde que llegamos y estaba harto de tener que decidir qué creía y qué no creía. Y decidí creer lo que tenía sentido. Así que me fuí para no tener que averiguar hasta que punto Zealor decía la verdad -esta vez le tocó a él desviar la mirada-. Y ambos tenéis razón porque es posible que los acontecimientos de la noche influyeran en mi decisión, y es posible que si tú hubieras estado allí no habría tenido el valor de irme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sabíamos de cuánto tiempo disponíamos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te culpo -se apresuró en aclarar-. Sólo digo que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y que te contó para hacerte cambiar de opinión de repente? ¿Que Haze había traicionado a tus padres? Eso ya lo sabías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En realidad tenía la esperanza de que Jaron y Dhan se equivocaran, de que hubiera una explicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puede ser que volvamos a tener esta discusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Había una explicación. O eso dijo Zealor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ah, sí? -Mireah, que había iniciado el ademán de continuar su camino sin escuchar una sola palabra más se detuvo y le miró de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jaron le robó a Sarai. Haze la conoció primero y se enamoró de ella y Jaron, su hermano, se casó con ella y le prohibió volverla a ver nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y Jaron se lo prohibió así, sin más? ¿O para eso también hay una explicación?-la princesa había cruzado los brazos en actitud defensiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sé lo que sientes por él, pero tiene sentido! Por lo visto Haze ya había comprometido uno de sus escondites una vez, poniendo a Sarai en peligro. Jaron no quería volver a correr ese riesgo. ¿De veras no ves a Jaron haciendo algo así? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y Zealor no tuvo nada que ver en el asunto? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Reconoció haber utilizado los sentimientos de Haze a su favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Le estas justificando? -La humana resopló con incredulidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Haze y Jaron son unos mentirosos, pero Zealor reconoció haber utilizado los sentimientos de Haze a su favor. Y lo dices como si eso dijera algo bueno sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No es eso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Espero que te contara algo más, porque todo eso es mentira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y tú como lo sabes? ¿Te lo ha dicho Haze? -Esta vez fue el medioelfo quien se puso a la defensiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hace falta. Los elfos sólo se enamoran una vez en su vida, así que Haze no pudo estar enamorado de Sarai porque está enamorado de mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si insinuas que está fingiendo... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Lo insinuaba? Pensó en ello, en el modo en que Haze tomaba la mano de la princesa mientras él tocaba para ellos, en el modo en que la miraba, y se dio cuenta de que no. No creía que Haze fingiera lo que sentía por Mireah. Pero, entonces... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sólo una vez? ¿Para toda la vida? -Preguntó, cabizbajo-. No lo sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo tampoco -la humana suavizó el gesto, poniendo de nuevo una mano sobre su brazo- hasta que me lo contó Dhan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces, tiene que haber otro motivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sin duda, y Zealor debe de andar detrás de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron asintió sin mucha convicción. Ese dato no añadía sino más confusión a todo el asunto. ¿Los elfos se enamoraban sólo una vez?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que a mi me pasará lo mismo? ¿Qué sólo podré enamorarme una vez?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé. Es posible. Pareces más elfo que humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya -tomó aire y lo exhaló lentamente-. Tenemos que avisar a Alania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jaron, ya hemos hablado de esto. No podemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mireah... Si algo le pasa a Alania... -sintió que se sonrojaba y le dio la espalda a su amiga-. Tengo que sacarla de aquí antes de que lleguen los humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La princesa suspiró, apoyándose en un árbol. Jaron la miró de reojo mientras la humana daba golpecitos en el tronco con el talón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Maldita sea! -dijo finalmente-. Esta bien, vamos a ver cómo está la situación. Pero si es demasiado arriesgado nos iremos. ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron asintió, ofreciéndole a la humana una tímida sonrisa como agradecimiento. Mireah le rodeó los hombros con uno de sus largos brazos como respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira que os gusta complicar las cosas -bromeó, imprimiéndole un poco más de fuerza el abrazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El medioelfo sintió que se desvanecía algo del peso que llevaba días sintiendo sobre sus hombros. No todo, por supuesto, pero era un comienzo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;En fin, como lo prometido es deuda, os dejo también con el dibujo de celebración. Es una escena del capitulo octavo de la primera parte. ¡Si no lo recordáis, releedlo!  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/TCe-3kwu5II/AAAAAAAAEjY/NweCAcBZuLo/s1600/jurequeno2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 226px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/TCe-3kwu5II/AAAAAAAAEjY/NweCAcBZuLo/s320/jurequeno2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5487564532944397442" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dicho, feliz segundo aniversario y gracias por seguir aquí.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-4592719386797175706?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/4592719386797175706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=4592719386797175706' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4592719386797175706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4592719386797175706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/06/tercera-parte-capitulo-decimo.html' title='tercera parte, capítulo décimo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/TCe-3kwu5II/AAAAAAAAEjY/NweCAcBZuLo/s72-c/jurequeno2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-490217459256304014</id><published>2010-06-22T20:26:00.004+02:00</published><updated>2010-06-22T21:05:21.437+02:00</updated><title type='text'>Interrumpimos la emisión</title><content type='html'>Voy a ser sincera, estoy en uno de esos bloqueos de escritor de los que habla la gente. A veces me pasa durante un día o dos, pero llevo ya una semana sin escribir nada bueno. Puede que sea el verano, pero el capítulo de la semana paada no sale, ni me queda bien ninguna de las ideas que había tenido para rellenar (un interludio sobre Zeealor, por ejemplo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que por primera vez desde que empecé (si no contamos la semana del accidente) me he saltado una entrada. No me gusta, me siento como si estuviera incumpliendo un contrato no escrito, pero mejor admitirlo y empezar a trabajar para que esta semana en la que estamos no pase lo mismo que pasarme un dia más frente al PC sin dar señales de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, el sábado cumple dos años este rinconcito virtual y como podéis ver en la encuesta de abajo, ha ganado la opción del dibujo molón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/TCEDnGKfixI/AAAAAAAAEig/3Cq0F_RIzCQ/s1600/enq.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 186px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/TCEDnGKfixI/AAAAAAAAEig/3Cq0F_RIzCQ/s320/enq.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5485669791318379282" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que si para el sábado quiero tener dicho dibujo acabado, más me vale ponerme las pilas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 26, de veras. Tengo un festivo por el medio, tiene que darme tiempo por narices.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-490217459256304014?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/490217459256304014/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=490217459256304014' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/490217459256304014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/490217459256304014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/06/interrumpimos-la-emision.html' title='Interrumpimos la emisión'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/TCEDnGKfixI/AAAAAAAAEig/3Cq0F_RIzCQ/s72-c/enq.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-5957079414541322548</id><published>2010-06-15T00:49:00.000+02:00</published><updated>2010-06-15T00:50:07.972+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo noveno</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasadas las dos horas de receso la reunión había continuado. El Príncipe había regresado puntual y Zealor aprovechó la ocasión para, de nuevo, hacer saber a todos que si Faris se había retirado había sido con su venia. El príncipe tampoco reaccionó esta vez a su provocación. No era que Zealor esperara que el joven se le enfrentara allí mismo, pero le admiraba el modo en que su expresión permanecía impasible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba convencido de que le ocultaba algo y no se encontraba demasiado cómodo ante la idea de que algo se le hubiera escapado justo el día en que por fin arrancaba el plan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, dadas las circunstancias le hubiera gustado tener algo más de tiempo. Seguía sin saber qué había sido de Haze y del medioelfo ni que pintaba Dhan Hund en todo aquello. Pero ya era tarde. Tras años agonizando al final el Rey había muerto demasiado pronto. ¿Quién lo iba a decir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó a los nobles discutir por nimiedades. Ninguno de ellos había organizado nunca un funeral real y todos querían parecer sumamente preocupados ante su Alteza. Al Qiam ya le iba bien así. Si todo iba según sus cálculos, Meanley atacaría Leahpenn al amanecer. No tenía nada mejor que hacer hasta entonces y al fin y al cabo los recargados homenajes que algunos de los miembros del consejo planeaban nunca iban a llevarse a cabo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente se decidió seguir la tradición y preparar el salón del trono a modo de Capilla Ardiente como se había hecho con los tres reyes anteriores, dando dos días al pueblo para pasar a presentar sus respetos antes de oficiar el funeral. No se habló de la coronación. Hubiera sido impropio y de mal gusto, pero el tema flotaba en el ambiente. En su lugar se habló de temas de seguridad en Palacio, de cómo iba a tener la guardia que ir con ojo andando como andaban traidores sueltos por la Nación y de que, lástima de luto, no iban a poder seguir buscándolos en un momento tan delicado para todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Príncipe no aportó nada a las discusiones, pero no parecía, en absoluto, distraido. Al contrario, miraba con intensidad a quien fuera que tuviera la palabra en ese momento. Nadie más parecía darse cuenta, pero Zealor andaba buscando señales en Faris, algo que hablara de esa voluntad que creyó intuir la tarde anterior. El Príncipe no aportaba nada porque estaba demasiado ocupado midiendo a sus consejeros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que cuando se dio por concluída la reunión del Consejo y tras las órdenes pertinentes todo el mundo se levantó para retirarse a descansar, fue Zealor quien se dedicó a observar y medir a su alteza.  Varios nobles que no formaban parte del consejo pero que habían asistido como oyentes a la reunión como parte del protocolo se acercaron al joven para darle su pésame, entreteniendolo junto a la puerta, donde le esperaba su paje. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La atención de Zealor se desvió del Principe al muchacho, que mantenía la cabeza gacha y los hombros hundidos. Había algo en ese mozo pelirrojo que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qiam -uno de los miembros del Consejo se acercó a él, obligándole a apartar los ojos del paje. Conocía al elfo, era el tío de Dhan Hund y uno de lso que más salícitos se había mostrado en la reunión, posiblemente buscando desvincularse de su sobrino y su traición-. ¿Puedo robaros unos segundos de vuestro tiempo? -El elfo de canosa melena esperó a que Zealro asintiera para continuar-. Es sobre mi sobrina...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vuestra sobrina? -Zealor fingió desconocimiento para demostrarle al elfo cuan poco importante era para el Qiam quien era y quienes integraban su familia.&lt;br /&gt;-Layla Hund, señor, la esposa de mi sobrino Dhan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, cierto, estais emparentado con Dhan Hund.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Os juro, Excelencia, que ninguno de nosotros nos explicamos qué ha podido sucederle a Dhan para que os atacara de ese modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto, por supuesto. Nadie os acusa de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto -repitió, lívido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vuestra sobrina, ¿decíais? ¿Qué ocurre con ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La acusáis también de traición, señor, junto con su hija, Alania.  Debe de haber un error, Señoría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Insinuas que me he equivocado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, no, Excelencia! Pero estuvimso hablandolo con mi esposa y creemos que es muy posible que Layla y Alania esten siendo obligadas por mi sobrino a seguirle. Si las capturaséis, pro favor, dejadme hablar con ella. Estoy convencido de que podría hacerla entrar en razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Qiam casi sonrió. ¿Qué mas iba a dar nada de todo aquello al día siguiente? Así que se limitó a asentir, comprensivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creo que haya ningún inconveniente. Si existe la menor posibilidad de que pueda demostrarse la inocencia de tan dulces criaturas, no dudéis que yo y mis hombres haremos cuanto esté en nuestra mano. Y ahora, si me disculpáis...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo asintió, pero para cuando el Qiam se volvió el príncipe ya se había retirado. Tal vez había vuelto a sus aposentos, o tal vez se dirigía a la habitación de su padre. El cuerpo ya debía de haber sido embalsamado y pronto empezarían los preparativos para instalar la Capilla Ardiente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zealor maldijo en su fuero interno y decidió que averiguaría de dónde había salido el nuevo paje del príncipe antes de iniciar sus propios preparativos. Debía asegurarse en ser el primero en reaccionar en cuanto les llegara la noticia del ataque de los humanos a Leahpenn. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y debía asegurarse también de que el Príncipe era una de las primeras bajas. Muerto el perro, se acabó la rabia. Y con él fuera de juego ya no tendría que preocuparse de lo que fuera que tramaba con su fingida estupidez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le esperaba una noche muy larga.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-5957079414541322548?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/5957079414541322548/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=5957079414541322548' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5957079414541322548'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5957079414541322548'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/06/tercera-parte-capitulo-noveno.html' title='tercera parte, capítulo noveno'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-5366466156426357666</id><published>2010-06-07T00:17:00.000+02:00</published><updated>2010-06-07T00:18:05.897+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo octavo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Las noticias que Jacob de Meanley estaba escuchando en ese momento eran el tipo de noticia que ningún superior quiere escuchar de boca de sus hombres. No porque fuera especialmente importante, sino porque hablaba de una incompetencia dificil de digerir. Uno de sus grupos de avanzadilla habían encontrado a su hija junto con un elfo bastante cerca de territorio humano y no sólo Mireah se les había escapado de forma bochornosamente fácil sinó que el elfo, a quien habían hecho prisionero, también había logrado huír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la verdad era que no le importaba mucho. De veras. Hacía tiempo que había decidido que lo mejor que podía hacer su hija era morir en cualquier rincón del bosque. Era completamente inutil e intratable. No la echaba de menos. Y no tenía ninguna necesidad de un prisionero elfo que posiblemente no estuviera allí más que por casualidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero resultaba tan embarazoso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fuimos traicionados, Alteza -se justificó uno de los hombres mientras uno de sus médicos cosía la brecha abierta sobre su ceja-. El muchacho tonsurado le ayudó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tonsurado? -Jacob trató de hacer memoria, pero la verdad era que no había prestado demasiada atención a sus tropas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Un novicio que colgó los hábitos para seguirnos. Estuvo preguntando estupideces ayer frente a vuestra tienda. Tuve que echarlo a empeñones -Ishaack le refrescó la memoria-. Cuando nos han llegaod las primeras noticias hemos querido corroborar que fueran ciertas y hemos descubierto que nadie le ha visto en su unidad desde ayer por la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni a él ni a ese otro chico con el que había hecho buenas migas -puntualizó otro de sus hombres-. Rodwell, se llamaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Rodwell?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nombre despertó una alarma en el cerebro del príncipe de Meanley. De repente recordó al novicio y a su abad, en el castillo del rey. El abad Rodwell. El único que había cuestionado sus palabras acerca de los elfos. ¿Y ahora el novicio atacaba a sus hombres para salvar a un elfo la mañana después de huir con un muchacho delmismo nombre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo es ese Rodwell?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los soldados describían al muchacho medioelfo Jacob se preguntó conestupor cómo podía haber estado tan ciego. Había hablado a las tropas un par de días antews, había compartido espacio con ellos y Jaron se había paseado impunemente delante de sus narices. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su hija y un elfo cerca de sus tierras. El novicio y el medioelfo en su ejército. Alguien se la estaba jugando, ¿pero quien? ¿El Qiam? ¿El abad Rodwell? ¿Qué tenía el que ver con los elfos? ¿Podía ser que...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buscad la abadía a la que pertenecía el novicio y detened a su Abad por conspiración con los elfos y magia negra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero... -Incluso Ishack le miró con asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El rey me dio libertad para luchar contra los elfos y su magia negra con todos mis recursos. El abad está en clara connivencia con esas criaturas y debe ser interrogado. Id. ¿O debo repetir la orden?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ishack se cuadró y se llevó a algunos hombres para organizar la partida. Jacob se reclinó hacia atrás en su asiento y los observó salir de la tienda con el ceño tan fruncido que apenas se entreveían sus ojos bajo sus tupidas cejas. Nada de lo que le habían contado cambiaba en nada sus planes y aún así... ¿podía ser que hubiera más fuerzas en juego de las que ellso habían tenido en cuenta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dio cuenta de que uno de sus hombres esperaba a que se le concediera permiso para hablar y centró su atención en él. Era de otra partida de rastreadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Encontramos algo, señor. Una aldea. El capitán calcula que el ejército podría llegar hasta allí al anochecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Al anochecer?  No era una hora muy buena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nos acercaremos lo más que podamos sin correr peligro de ser vistos y atacaremos al alba -esperó a que sus hombres asintieran y luego alzó un brazo señalando la salida-. Id y preparad a los hombres para avanzar. Averiguad si alguien más a desertado durante la noche y quienes eran. Serán castigados cuando la guerra termine. Avisadme cuando esté todo listo para partir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se quedó a solas por fin Jacob se permitió sonreír. En menos de veinticuatro horas el acero de sus hombres aplastaría las ridículas armas de madera que había visto cargar a los elfos toda su vida. Iba a ser una masacre. Llevaba toda su vida esperando ese momento y algunas veces había llegado a pensar que no llegaría. Pero ahí estaba por fin, al alcance de su mano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su destino se ponía finañmente en marcha y ni su hija ni el engendro medioelfo iban a poder hacer nada para impedirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-5366466156426357666?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/5366466156426357666/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=5366466156426357666' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5366466156426357666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5366466156426357666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/06/tercera-parte-capitulo-octavo.html' title='tercera parte, capítulo octavo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-3959191670206843358</id><published>2010-05-31T01:03:00.000+02:00</published><updated>2010-05-31T01:04:15.212+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo séptimo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania luchaba contra el sueño lo mejor que podía, pero es que la reunión a la que asistía el Príncipe era tan tediosa... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha se encontraba en un rincón de la sala junto a los demás pajes y criados. Todos observaban en silencio como sus señores discutían importantes asuntos de estado en la mesa central. No por interés si no porque en ese momento eran más mobiliario que personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha era consciente de que debería estar interesada. Estaba siendo testigo directo del cambio más importante en la Nación en los últimos doscientos años. Pero la verdad era que se estaba aburriendo y tenía sueño y hambre y le empezaban a doler los riñones de tanto estar de pie. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por entretenerse se fijó en Faris. Su Alteza no había abierto la boca en un buen rato. Asentía distraidamente a todo lo que se iba diciendo en la mesa, pero sus ojos estaban fijos en el Qiam, quien, por cierto, también llevaba un rato callado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente alzó las manos, pidiendo silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señores, estamos dando vueltas sobre asuntos que no nos conciernen ahora-dijo el Qiam con voz calma-. Sugiero que nos tomemos un descanso para comer algo y continuemos con esto en dos horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, no era tanto una sugerencia como una orden. Zealor Yahir no hacía sugerencias. Así que los criados se apresuraron a seguir sus instrucciones mientras el papeleo se retiraba de la mesa y empezaba a pararse para comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris se puso en pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Con permiso, creo que prefiero comer en mis aposentos -dijo mientras se despedia con una inclinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania sabía que esa era su señal, así que antes de que Faris tuviera que llamarla y atraer la atención sobre su persona se dirigió hacia su señor para abandonar con él la sala. Dos soldados se apresuraron a abrir la puerta al Príncipe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alteza -llamó de repente el Qiam, acercándose a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha sintió una punzada de pánico y no sólo ante la posibilidad de que la reconociera. Había algo en el Qiam que le ponía los pelos de punta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qiam? -Intuyó un cierto deje de impaciencia en la voz del Príncipe, pero era muy diferente del que había usado con ella con anterioridad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alteza, no pretendo impedir que os retiréis a descansar del modo en que os plazca -Zealor alzó las manos en un gesto de paz tan cargado de condescendencia que incluso Alania se sintió ofendida. Sólo con eso acababa de dejar claro frente a toda la sala que si Faris se retiraba era porque él lo permitía-. Simplemente quería aprovechar el receso para daros mi más sincero pésame.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro de Su Alteza se ensombreció, pero tanto podía ser por el gesto del Qiam como por el recuerdo de su reciente pérdida. El joven finalmente asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y yo os agradezco el gesto. Y ahora -el joven le pasó la mano por los hombros a la muchacha, obligándola a continuar-, si me permitís...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Qiam se despidió de Faris con una reverencia y les franqueó la salida.  Alania podía sentir sus ojos glaucos clavados en el cogote aún cuando las puertas se cerraron tras ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me ha reconocido -murmuró la muchacha cuando estuvieron suficientemente lejos-. Estoy segura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te ha reconocido -la tranquilizó-, y si lo ha hecho ya no podemos hacer nada al respecto. Lo importante es que tenemos dos horas y las hemos de aprovechar al máximo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania no dijo nada más, pues al fin y al cabo no era ella quien acabab de perder a su padre y sabía que el joven debía de tener mil cosas en la cabeza y no quería quedar como una niña tonta que se queja por todo delante de la realeza, pero había reconocido el tono de Faris. Lo de comer en sus aposentos era una tapapdera. No iban a comer, ni a descansar, ya puestos. La muchacha abandonó toda esperanza y decidió que al menos intentaría ser de utilidad. Aún así, no pudo evitar suspirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iba a ser un día muy largo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-3959191670206843358?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/3959191670206843358/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=3959191670206843358' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/3959191670206843358'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/3959191670206843358'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/05/tercera-parte-capitulo-septimo.html' title='tercera parte, capítulo séptimo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-5258340306237684743</id><published>2010-05-24T01:41:00.002+02:00</published><updated>2010-05-24T01:44:17.077+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo sexto</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seagalnoin'ear también tenía una campana. Haze lo había descubierto cuando las campanadas le habían despertado en mitad de la noche con un sobresalto. Era la primera noche en casi una semana en que no se había dormido debido a la fiebre ni a ninguna droga, pero aún así le había costado recordar dónde estaba y, aún más importante, qué significaba lo que estaba escuchando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había bajado y, siguiendo el sonido, se había reunido con los pocos criados que había en la casa quienes, por turnos, hacían sonar la campana.  Por supuesto, se había unido a ellos a pesar de las protestas de Noaín y a sabiendas de que no era lo más aconsejable para su hombro. Pero estaba harto de no servir para nada y además mientras se concentrara en tirar de la cuerda no tenía que pensar. Porque la verdad era que aparte de pensar poco había que hacer. Y él estaba pensando demasiado últimamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que en sus ratos de descanso, mientras saboreba el té que Noaín había preparado para ellos, pensó. Pensó en Faris y en cómo se suponía que iba a ayudarles ahora que tenía que reinar. En Zealor, en el accidente de sus padres y en las llamas deborando Fasqaid. Pensó en lo que le había dicho Nawar acerca de las casualidades que había encumbrado a Zealor y tuvo miedo de seguir pensando en eso. De modo que pensó en Mireah, en cómo le hubiera gustado que por una vez no hubiese sido tan decidida e independiente y se hubiera quedado junto a él.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego tuvo que volver a tocar la campana y el ruido bendito le impidió pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el sol las campanas se callaron y todos bajaron a la cocina a desayunar. A parte de Salman y Noaín había tres criados más que se mostraban preocupados por su señor y parecían no saber muy bien cual era su deber ahora. Haze les dejó discutir mientras masticaba algo de pan y queso.  Él ni siquiera podía plantearse una alternativa. Su celda era ahora más ancha, pero seguía estando encerrado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonrió sin ganas.¿Cómo le había llamado Zealor? ¿Melodramático? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no debía pensar así. No iba a moverse de Sealganoin'ear porque esperaría a que Mireah regresara con Jaron, no por miedo a su hermano. A ninguno de ellos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noaín poniendole una mano en la frente le sacó de sus cavilaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te ha vuelto la fiebre. Deberías echarte -dijo en el mismo tono que solía usar cuando no era más que un chiquillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y perderme la diversión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La elfa le miró con un mohín de desaprobación mientras retiraba su plato. Sin duda de no ser adulto ahora le hubiera cogido por la oreja y le hubiera arrastrado a su habitación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Además, sois vosotros quienes deberías descansar -añadió-. No soy yo quien trendrá trabajo cuando lleguen órdenes de Su Alteza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salman iba a responder, sin duda con una protesta, cuando alguien llamó a la puerta de servicio. Todos guardaron silencio de inmediato. No sólo era demasiado temprano para cualquier entrega si no que todo el mundo sabía que había dos días de luto tras la muerte de un rey. Nadie trabajaba. No había entregas ni se recibían encargos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los golpes en la puerta se repitieron, más urgentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salman le indicó con un gesto que saliera de la cocina y así lo hizo, aunque se quedó tras la puerta a escuchar. Oyó a Salman abrir la puerta y preguntar y oyó la respuesta en la inconfundible voz de Dhan Hund. Así que entró de nuevo en la cocina, dispuesto a indagar acerca de la misteriosa misión en la que había partido el día anterior y sus resultado, pero sus preguntas murieron en sus labios al verle entrar acompañado de una elfa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le hizo falta preguntar para deducir que se trataba de su esposa. El parecido con Alania era asombroso. Aún así Haze no entendía qué hacia ella allí, y menos como se las habían apañado para convercer a Alania de que se quedara en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Haze! -Dhan se acercó a él en dos grandes zancadas al verle y le puso una mano en el hombro con tanto ímpetu que el elfo tuvo que reprimir un quejido-. Tienes mucho mejor aspecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues tú tienes el mismo aspecto terrible de siempre -bromeó mientras tomaban todos asiento alrededor de la mesa y Noaín se afanaba a traerles algo de comer a los recién llegados-. La verdad es que no te esperaba de vuelta tan pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las circunstancias han cambiado y Layla estará más segura aquí -la elfa saludó con un cabeceo a modo de disculpa ante la falta de presentación oficial-. Tu hermano la busca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Zealor? Pero si le prometió a Nawar que dejaría en paz a nuestras familias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues ya ves... Aunque si no hubiera escapado a su vigilancia supongo que no hubiera encontrado motivos para acusarla de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hubiera encontrado otro tarde o temprano -le aseguró Haze-. Zealor sabe como jugar con las palabras hasta que significan lo que él quiere que signifiquen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Supongo -Dhan hizo una pausa para agradecer a Noaín el desayuno y llevarse un trozo de pan a la boca. Cuando continuó lo hizo para cambiar de tema-. ¿Ha dejado Faris alguna directriz antes de partir hacia el Castillo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya. Entonces tu tampoco tienes noticias suyas -ante el ceño fruncido de Dhan, Haze se lo aclaró-.    Se fue poco después de que tú te fueras. No creo que pensara que ya no iba a poder regresar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces no va a quedar más remedio que esperar aquí a que termine el luto y Faris vuelva a tener libertad de movimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze asintió, consciente de que lo que decía Dhan era verdad. No tenía demasiado problema con ello. Si algo tenía era paciencia. Pero eso era exactamente de lo que carecía Dhan. Como al Qiam se le ocurriera alargar mucho el luto no iban a tardar en tener al pelirrojo subiéndose por las paredes.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-5258340306237684743?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/5258340306237684743/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=5258340306237684743' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5258340306237684743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5258340306237684743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/05/tercera-parte-capitulo-sexto.html' title='tercera parte, capítulo sexto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-3591695516281610223</id><published>2010-05-18T01:12:00.003+02:00</published><updated>2010-05-18T01:19:14.472+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo quinto</title><content type='html'>&lt;i&gt;Espero que la espera valga la pena&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le dolía la cabeza horrores. El golpe en la nuca había sido más fuerte de lo que en principio había creído. Si no hubiera sido por eso... A su cráneo abierto no le había sentado muy bien la pelea y el mareo le había vencido antes incluso de que los humanos lo hicieran. Todo se había fundido a negro tras eso y no sabía cuanto tiempo se había pasado inconsciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tardó un rato en ubicarse y recordar donde estaba y qué había ocurrido. El esfuerzo empeoró el dolor de cabeza a la vez que le llenaba de preguntas. ¿Porqué no le habían matado? ¿Qué hacían los humanos tan cerca de la Nación? Eran hombres del padre de Mireah. ¿La estarían buscando a ella? ¿Estaría bien? ¿La habrían capturado también?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió un ojo con disimulo. Si sus captores le creían incosnciente tanto mejor.  Desde su posición vio que los humanos parecían haberse reagrupado y que eran apenas una decena. Parecían una mera avanzadilla, o un grupo de exploradores. Esperaba que fueran lo segundo, francamente.  Si eran una avanzadilla quería decir que pronto habría más humanos, y no le gustaba como sonaba eso. Por suerte no veía a Mireah por ninguna parte. Algo positivo al menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sopesó sus opciones, que eran más bien escasas. Estaba maniatado, con las manos a la espalda, y todas sus armas le había sido arrebatadas. Claro que tampoco le habían servido de mucho. Esos malnacidos y sus armas de metal...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La princesa le había advertido sobre ello y había intentado mentalizarse. Pensaba que lo había conseguido. Los humanos usaban armas de metal, ¿y qué? Lo importante era cómo las usaran, ¿no?&lt;br /&gt;Pero había sido complicado centrarse en la pelea sin sentir la constante preocupación de perder algo más que la vida si recibía una estocada. Por suerte ninguna de las heridas que los humanos le habían hecho era mortal de necesidad. Claro que no tenía ninguna duda que no tardarían en practicarle una en un futuro no muy lejano si no se le ocurría un plan brillantísimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trató de volver la cabeza con sigilo, tener una idea más clara del campamento, pero un terrible dolor le recorrió de arriba a abajo. El quejido se le escapó antes de poder contenerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eh! ¿Está despierto? -Preguntó alguno de aquellos brutos de rostro peludo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentó fingir que no lo estaba, pero una patada en el costado le previno de hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí que lo está -dijo otro, cogiéndole de la solapa y alzándolo, obligándolo a ponerse en pie-. Y será mejor que se vaya espabilando, porque Su Alteza querrá interrogarle. ¿Puedes entender lo que digo, engendro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Engendro? ¿Un tipo con la cara llena de pelo le estaba llamando engendro? Vivir para ver...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puedo entenderte, oso -que, en prespectiva, no fue la respuesta más inteligente. Pero teniendo en cuenta que el humano parecía querer golpearle de todos modos al menos que se lo mereciera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibió dos puñetazos en la boca del estómago y otro en la mandíbula antes de que un compañero detuviera al humano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Déjale eso a Su Alteza -le dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano le miró con odio durante unos segundos y luego le dejó ir. Nawar tuvi que apoyarse en u árbol para evitar caer de nuevo al suelo y dar muestras de debilidad. El humano sensato, que aunque también tenía pelo en la cara lo llevaba mejor recortado, le mostro una sonrisa torcida al ver su gesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo de ti guardaría fuerzas, elfo. Cuando nuestro señor llegue...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente alguien dio la alarma y el humano no pudo terminar la amenaza. Parecía que algo o alguien se acercaba al pequeño campamento. El tipo del pelo recortado dio un par de órdenes y todo el mundo se puso en posición en apenas unos segundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Un momento! Es... ¡Es de los nuestros!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y era verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano era algo más joven que sus captores, pero vestía con los colores del uniforme de Meanley. Había sangre en su ropa y en su rostro y caminaba tambaleante. Parecía agotado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-U... Una emboscada -dijo cuando uno de los soldados fue hasta el y le ayudó a salvar la distancia que le quedaba hasta llegar al grueso-. Los elfos han salido de todas partes, como si alguien les hubiera avisado... Su Alteza me ha mandado a buscaros. Necesita... -se paró a tomar aire- necesita a todos los hombres -el joven se cubrió la cara con las manos-. No tienen piedad... Pobres muchachos... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano que parecía estar al cargo maldijo, pero en su mirada se leía que ya había tomado una decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú y tú, quedáos. Atended sus heridas y vigilad al engendro -esperó a que sus hombres asintieran para continuar-. El resto, ¡conmigo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar los vio alejarse y vio como los humanos se centraban en el joven mensajero. Su cerebro empezó a forjar planes. No se veía con fuerzas para correr, pero si no lo intentaba...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eh, el prisionero! -Exclamó de repente el joven herido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Se ha movido? -Uno de los humanos fue hasta él y de nuevo le cogió del cuello de la camisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! -Protestó Nawar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No? Claro que lo ha hecho -insistió el humano-. Pretendía huir mientras me atendíais. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro soldado también se acercó a él. ¿Qué buscaba el humano? ¿Una excusa para golpearle?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Deberíamos atarle también los pies para quitarle las ganas de dar paseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué te parece, engendro? ¿Servirá si te atamos los pies o hemos de romperte algún hueso para que te estés quieto? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creo que eso vaya a ser necesario -opinó el humano joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los otros dos humanos se volvieron a tiempo de ver la rama golpear la cabeza del de la derecha con tal fuerza que el soldado se elevó unos centímetros del suelo antes de caer a plomo. El otro soldado buscó instintivamente su espada, pero Nawar, que sabía adaptarse rápido a las situaciones, aprovechó la confusión para hacerle la zancadilla. No cayó, pero fue suficiente para desestabilizarle y permitir que el joven volviera a balancear su rama. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo golpe no fue tan espectacular, pero fue igual de efectivo y el soldado cayó redondo junto a su compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Uf! -El joven dejó caer la rama y se llevó una mano a la cabeza, cerrando los ojos-. Creo que me he movido demasiado deprisa- tomó un par de fuertes inspiraciones antes de seguir-. ¿Te ves con fuerzas para correr? -Le preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Er... -Nawar se dejó desatar mientras lo ponderaba. Sí, se veía. O al menos para caminar muy deprisa, pero... -No entiendo porqué me ayudas -confesó mientras se masajeaba la muñeca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, eres Nawar, ¿no? Sería bastante ridículo haberme equivocado de elfo -le mostró una sonrisa socarrona antes de sacar algo del bolsillo y mostrarselo-. Digamos que tenemos un amigo común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Jaron? ¿Y donde está él? ¿Está bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, cuando le dejé estaba con la Princesa, camino de las tierras elfas si me han hecho caso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿La Princesa? Entonces, Mireah estaba a salvo. O eso decía el humano. Bien podía haberle robado el medallón a Jaron. Pero entonces, ¿por qué ayudarle?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vas a tener que darme más detalles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por el camino -el humano cogió el botiquín con él y le apremió-. No tardarán en descubrir que les he engañado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero la sangre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Esto? -pasó una mano por la brecha que tenía en la frente-. No es nada. La sangre de la cabeza que es muy escandalosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te lo has hecho tu solo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano se encogió de hombros y empezó a andar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenía que darle credibilidad a la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar le siguió no muy convencido. De su parte o no, el humano estaba loco. Como una cabra. En fin, no tenía muchas más opciones. Un aliado era un aliado y el elfo nunca había sido muy pegijero. A caballo regalado, no se le mira el diente. Escucharía su historia y ya decidiría después. Siempre habría tiempo de darle esquinazo si era necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-3591695516281610223?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/3591695516281610223/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=3591695516281610223' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/3591695516281610223'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/3591695516281610223'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/05/tercera-parte-capitulo-quinto.html' title='tercera parte, capítulo quinto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-4227809306327050775</id><published>2010-05-10T23:38:00.002+02:00</published><updated>2010-05-10T23:42:05.509+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capitulo cuarto</title><content type='html'>&lt;i&gt;debido a problemas tecnicos ajenos a la escritora, el capitulo es corto y va tarde. Disculpad la falta de acentos, que sera corregida en breve... o nunca. Ya me conoceis. Mientras tanto, disfrutad. La accion que falta esta semana la tendreis en breve. Y esta vez si, es una promesa.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando a los nueve años había sido enviado como aprendiz junto a un maestro armero no se planteó que aquello no era la vida que él quería vivir. Necesitó casi nueve años para darse cuenta de ello y algunos meses más para reunir el valor suficiente para dejarlo todo y seguir su camino. Fue entonces cuando entró en el monasterio del Abad Rodwell. Estudio y tranquilidad. Por unos meses creyó que ése era su camino. En ese momento, agazapado entre los arbustos, empezaba a plantearse si no se habría equivocado de nuevo. Al fin y al cabo, Miekel no se había sentido tan a gusto haciendo algo en toda su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había seguido el rastro de la princesa hacia el lugar donde habían sido atacados ella y su compañero elfo, pero ya no había nadie allí cuando había llegado. Otro rastro salía de allí. Los soldados de Meanley no habían visto la necesidad de ocultar sus pasos. Ni, por lo visto, la de ocultarse a si mismos. Una de las ventajas de la abadia era que uno aprendia a apreciar el valor del silencio. En el ejercito no se le daba la importancia debida. Al menos no en el de Meanley. Claro que no iba a ser el quien se quejara de la incompetencia de sus adversarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tardo en dar con ellos. Por lo visto se habian reagrupado en un peque;o claro. Tall y como habia temido mientras seguia el rastro, el elfo habia sido capturado. Eso era una buena noticia. Estaba vivo. Inconsciente y muy vapuleado, pero vivo.  Y no habia ninguna duda de que era elfo. Al igual que el elfo que habian visto en el castillo del Rey, los cabellos de este, aunque rubios en definicion, eran de un tono dorado casi imposible. Era el dorado del trigo en verano, y no era una metafora. No pod'ia ver sus ojos, por supuesto, pero estaba seguro que, igual que los de Jaron, igual que los del otro elfo, su color tambien escaparia de las definiciones humanas aunqeu fuera por los pelos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miekel se acerco lo mas que pudo a ellos y espero. Eran muchos y mejor entrenados que el, as'i que un ataque frontal estaba fuera de toda discusion. No, esperaria.  Esa era otra de las virtudes de la vida monacal: la paciencia. Pronto dirian o harian algo que pudiera usar a su favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asi que espero, agazapado entre los arbustos, con cientos de mariposas de anticipacion revoloteando en su estomago y una incontrolable sonrisa bailando en la camisura de su boca. Y es que... Demonios!  No se había sentido tan a gusto haciendo algo en toda su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-4227809306327050775?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/4227809306327050775/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=4227809306327050775' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4227809306327050775'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4227809306327050775'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/05/tercera-parte-capitulo-cuarto.html' title='tercera parte, capitulo cuarto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-8681805956338587158</id><published>2010-05-04T00:18:00.001+02:00</published><updated>2010-05-04T00:20:20.391+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>Tercera parte, capítulo tercero</title><content type='html'>&lt;i&gt;demasiado corto para alguien que esta en su casa todo el día. Prometo compensar esta semana&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bas'il había regresado dos horas después de que las campanas empezaran a sonar con las manos vacías. Había saludado efusivamente a Dhan y se había disculpado ante Layla por regresar sin Alania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya sabéis qué significan las campanas -había dicho a modo de explicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, lo sabían. Por supuesto que lo sabían. En el momento en qué habían empezado a sonar el joven que acompañaba a su marido se había ido, pidiendoles cautela y discreción. Y dos horas después había llegado Bas'il, sin su hija. Y mientras su anfitrión cambiaba sus ropas por otras más apropiadas para la sala del Consejo, Dhan le puso al día de todo lo que ya le había contado a ella. &lt;br /&gt;La noticia de que el príncipe Faris sentía lo mismo que ellos habían sentido durante años por el Qiam había soprendido al elfo, pues no se asemejaba a la imagen que él mismo se había forjado de su Alteza a los largo de los años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De todos modos, todo eso tendrá que esperar ahora -dijo con acritud mientras acababa de abrocharse la casaca ceremonial que lo distinguía como miembro de la nobleza-. Su Alteza estará atado de pies y manos hasta que termine el luto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dhan había gruñido como respuesta en su característico modo de dar la razón sin pronunciar palabra y Layla apoyó la mano en el hombro de su marido antes de ponerse en pie e ir hasta la ventana.  En ese momento se moría de ganas de hacerles saber que a ella no le importaba para nada el Qiam, el rey o su estúpida revolución, que ella lo único que quería era volver a ver a su niña. Pero ahora que tenía toda la información sabía la gravedad del asunto y la importancia que tenía para su marido e incluso para la Nación.  El Qiam, de quien no había tenido nunca ninguna opinión, ya fuera buena o mala, había resultado ser tan malo como Dhan siempre había insinuado, si no peor. Fraticida y aparentemente sin conciencia. Y buscaba a su pequeña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no había dicho nada y Bas'il se había ido, a atender sus obligaciones para con el Consejo tras la muerte del rey. El señor de Dheireadh  había insistido en que permanecieran en su casa hasta que él regresara, pero Dhan se había negado. Era demasiado peligroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que habían partido también, hacia  Sealgaoin'ear, donde Dhan decía iban a estar más seguros. A Layla no se lo parecía, pero le siguió hasta allí igual. Acabab de recuperar a su marido, no iba a volver a perderle de vista nunca más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-8681805956338587158?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/8681805956338587158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=8681805956338587158' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/8681805956338587158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/8681805956338587158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/05/tercera-parte-capitulo-tercero.html' title='Tercera parte, capítulo tercero'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-548512945969637185</id><published>2010-04-27T00:03:00.000+02:00</published><updated>2010-04-27T00:04:09.366+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>tercera parte, capítulo segundo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las campanadas pararon súbitamente, sumiendo el bosque en un repentino silencio. Después de horas de ruido el cambio se le antojó angustioso. Duró apenas unos segundos, pero durante ese breve lapso de tiempo tuvo Mireah la sensación de que el mundo se había detenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego se puso en marcha de nuevo. Y a toda velocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez si las campanas hubiesen seguido sonando no les hubieran oído. La verdad era que ni Mireah ni Nawar esperaban encontrar humanos tan lejos de las tierras del príncipe, de modo que permitieron que el agotamiento se sobrepusiera ala cautela, bajando la guardia ante el repetino silencio de las campanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya llega el sol -dijo Nawar-. Deberíamos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah no pudo saber que era lo que debían hacer, pues de repente el elfo se llevó una mano a la nuca con gesto de dolor, cayendo de bruces.  Entonces salieron media docena larga humanos que la princesa identificó por su uniforme como hombres de su padre. No eran demasiados, pero Nawar estaba fuera de combate y ella sola no tenía ninguna posibilidad. Lo supo con la misma certeza que supo qué haría su padre con ella cuando la llevaran hasta él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ese sí va a ser un día de suerte -uno de ellos pisó la espalda de Nawar, que trataba de incorporarse, mientras otros dos cerraban filas alrededor de la joven-. Parece que vamos a poder rescatar a nuestra princesa de las garras de este sucio elfo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hacéis aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Su Alteza dijo que le avisaramos cuando encontráramos elfos, pero creo que esto es mejor -continuó otro, ignarando su pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los soldados se acercaron más a ella y la joven sacó su espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No os acerquéis!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo consiguió risas, aunque algunos de ellos desenvainaron a su vez. La joven dio un par de pasos atrás y los soldados se cerraron aún más a su alrededor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos, Alteza, sed razonable. Vuestro padre lleva semanas buscándoos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah rechazó la mano que el hombre ofrecía con un movimiento de su espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cuidado! -Protestó el soldado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es culpa tuya, por idiota -le dijo otro, espada en mano-. Ya lo dijo Ishaack, que la gata mordía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah agarró la espada con más fuerza mientras los humanos se acercaban un par de pasos. Su única posibilidad era sorprenderles lo suficiente como para abrirse un  hueco y... ¿Y qué? ¿Salir corriendo? ¿Abandonar a Nawar? Podía muy bien imaginar como iban a tratar al elfo si era arrastrado al castillo de su padre. O peor. ¿Y si le entregaba al Qiam?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se mordió el labio, dando otro paso atrás mientras intentaba pensar con claridad y casi perdió la concentración al tropezar con una raíz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, vamos, acabemos con esto de una vez. Es sólo una mujer asustada con una espa... -el humano no pudo acabar la frase, pues Nawar se revolvió bajo su pie, haciéndole caer y poniendose en pie en el mismo movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los soldados habían estado demasiado pendientes de ella y se habían olvidado del elfo.  Por lo visto Nawar no había estado tan inconsciente como ella pensaba, si no más bien esperando su oportunidad. Y no parecía dispuesto a desaprovecharla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan ágilmente como se había levantado, desenvainó su espada y encaró a los soldados, proìnando una patada al humano del suelo para que no se pusiera en pie. Les miró con un mohín de desagrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siete contra uno... ¡y encima una Dama! ¿Es que los humanos además de feos no tenéis modales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Maldito engendro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos de los soldados atacaron a la vez, subestimándole de nuevo. Nawar parecía bastante más inofensivo de lo que era en realidad y más posiblemente para los hombres de su padre. El elfo debía parecerles apenas entrado en la madurez. Pronto se dieron cuenta de su error, cuando Nawar desarmó a uno de ellos y logró abrirse paso hasta ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No son tantos, verdad? -Le dijo sin mirarla, dándole la espalda, su cuerpo entre ella y los soldados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No. No lo son -Pero Mireah no las tenía todas consigo. Nawar sangraba por la herida de su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro que no, siete contra uno no son tantos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, ni se te ocurra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, sí. Sabes que sí, princesa. Sabes que no podemos hacerlo de otro modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No voy a...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres de su padre no parecían interesados en dejarles acabar la conversación. Atacaron a la vez, intentando sobrepasar al elfo y llegar hasta ella también. Pero Nawar lo había previsto y se movió entre los árboles, bloqueando sus avances.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora o nunca, Alteza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! ¡No vamos a dividirnos! ¡Cada vez que nos dividimos la cosa va a peor! ¡Déjame ayudarte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Nawar la empujo de malos modos hacia atrás cuando intentó acercarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La cosa no puede ir peor -y aunque no le veía la cara Mireah pudo adivinar su sonrisa socarrona y cínica-. Encontrad al chaval y llevadlo con Faris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los humanos intuyeron lo que pretendían, pues se dividieron, dispuestos a llegar a ellos por otros caminos. Cuatro de ellos quedaron frente a Nawar, los otros tres iban a por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Princesa... No hay tiempo para esto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Corre! ¡Ahora! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Nawar se lanzó con su caracteristico grito sobre los tres soldados que tenía frente a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una maldición, Mireah salió corriendo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pensaba abandonar a Nawar, por supuesto que no, pero si ella corría tres de esos tipos la perseguirían, dejando sólo cuatro para Nawar. Cuando encontrara un lugar despejado se pararía. Se pararía y les plantaría cara. Podía con tres, por supuesto que podía. Sólo unos pasos más, para alejarlos de Nawar y...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien tiró de ella hacia unos arbustos, tapando su boca e inmovilizándola. La princesa trató de patalear y golpear a su asaltante, pero Jaron apareció frente a ella, pidiéndole silencio. No tuvo tiempo de preguntar cuando la mano se separó de su cara. Los pasos de los hombres de su padre pasaron muy cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Donde se ha metido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron lanzó una piedra en dirección contraria. Ésta golpeó con un árbol y removió algunas ramas, asustando a algunos pájaros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por allí! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los hombres se perdieron en esa dirección. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún se quedaron un rato agazapados y en silencio. El medioelfo cogió su mano a modo de saludo mientras que su acompañante, un humano joven de pelo tonsurado miraba atentamente al camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pareció estar satisfecho les hizo una señal para empezar a moverse sin ponerse aún en pie. La princesa les siguió mientras mil preguntas se formaban en su mente. Quiso pedirles que volvieran a por Nawar, pero estaba demasiado aturdida y sorprendida aún. Y aterrorizada. Cuanto más se alejaban de los hombres de su padre más cuenta se daba de lo real que había sido la posibilidad de volver a verle esta vez. Y no estaba preparada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que podemos relajarnos -dijo el humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah suspiró aliviada mientras, imtitando al joven, se sentaba, apoyando la espalda en un árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estas bien? -Jaron se acercó a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El medioelfo la abrazó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te he echado de menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y yo a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué estás haciendo aquí? -Preguntó,separandose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Yo? ¡Buscarte! -Se puso en pie-. No hay tiempo para esto. Hemos de volver a por Nawar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Nawar? ¿Estaba él contigo? -Jaron se puso en pie con ella-. ¿Le han cogido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé, se ha quedado entreteniéndoles, pero no tenía buena pinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mierda! -Jaron se llevó una mano a la cabeza. Parecía que él tampoco había dormido esa noche-. Esta bien. Pensaremos en algo. No hay que alarmarse. Nawar estará bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jaron -el humano llamó su atención. Era el único que seguía sentado-. No tienes tiempo. Tienes que llegar a los elfos antes que el Príncipe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué ? ¿Mi padre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jacob planea atacar a los elfos ahora que el rey ha muerto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo sabe...? ¿Zealor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aún así, Nawar está en peligro y posiblemente es por mi culpa. No vamos a dejarle atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por tu culpa, por tu culpa... ¿Te oyes a tí mismo? -El humano se puso en pie. Era alto, más que ella, y debía de tener más o menos su edad-. Cuando no te estás quejado te estás compadeciendo. Lo que será culpa tuya será negligir tu obligación con otra excusa. No hace falta dejar a nadie atrás. Podemos dividirnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué propones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo puedo ayudar a vuestro amigo -se ofreció-. No será dificil distinguirle. Seguro que es el único elfo en algunos kilometros a la redonda. Mientras tanto tú y la princesa podéis llegar hasta las Tierras elfas. Ella debe pertenecer al grupo del que me hablaste, así que podrá conducirte hasta el resto. El tal Nawar me podrá conducir a mí cuando le encuentre. Y entonces lo celebramos todos juntos o lo que sea que hagan los elfos cuando todo sale bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Otro de tus estúpidos planes sencillos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? ¡Funcionan!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah ni siquiera conocía al joven y ya le caía bien. Era listo, y rápido. Era agradable saber que Jaron había estado en buenas manos. Aún así...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puedo quedarme a ayudarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y quien guiará a Jaron?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues me quedo yo -insitió Jaron con testarudez-. Mireah puede ir sola hasta tierras Elfas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y si no se creen a una humana?  Jaron, en serio. No tienes tiempo para perderlo discutiendo. Tienes que decidirte, aquí y ahora. Sabes que es lo más sensato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para sorpresa de Mireah, Jaron asintió con un gruñido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes razón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y me odias por ello, lo sé -el joven le palmeó el hombro amistosamente- Y ahora lárgate con la doncella antes de que te arrepientas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron gruñó de nuevo, pero se llevó las manos al cuello, desabrochando su medallón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Toma. Así Nawar sabrá que vienes de mi parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O que te he matado y me he quedado con tu oro -el joven mostró una sonrisa torcida, pero se colgó el medallón al cuello-. Bueno... -supiró-. ¡Buena suerte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin decir más dio media vuelta y salió corriendo. Mireah y Jaron se quedaron mirando en su dirección durante unos segundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces va en serio que mi padre planea atacar a los elfos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Con la ayuda de Zealor, sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos, pues. Habrá que avisar a Faris y creo que no va a ser fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Faris?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La humana abrazó al muchacho por los hombros mientras empezaban a andar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que tenemos tiempo de ponernos al día por el camino.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-548512945969637185?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/548512945969637185/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=548512945969637185' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/548512945969637185'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/548512945969637185'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/04/tercera-parte-capitulo-segundo.html' title='tercera parte, capítulo segundo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-877046818538180076</id><published>2010-04-19T00:31:00.001+02:00</published><updated>2010-04-19T00:32:54.485+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tercera parte'/><title type='text'>Tercera parte, capítulo primero.</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TERCERA PARTE&lt;br /&gt;&lt;BR&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Faris vino a despertarla lo primero en que reparó Alania era que las campanas no habían enmudecido aún. Todavía era de noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentó con un respingo, avergonzada por haberse quedado dormida a pesar de las campanas y el luto. No se sintió mejor al reparar en las ojeras del Príncipe, que no parecía haber dormido en absoluto mientras ella roncaba alegremente en su sofá. El joven se había cambiado de ropa y vestía una larga túnica ceremonial negra con delicados bordados grises en mangas y cuello. Sobre su cabeza reposaba una corona que lo identificaba como Príncipe de la Nación. No era Rey aún y su atuendo parecía querer remarcarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Has dormido bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-S-Sí, Alteza, el sofá es muy cómodo -luego se dio cuenta de lo que acababa de decir y se arrepintió-. Lo siento mucho, de veras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sientes que mi sofá sea cómodo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! Bueno, sí. No. O sea... lo que siento es haberme dormido, Alteza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris sonrió cansado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sientas. Me alegra que alguien haya dormido esta noche en la Nación. Lo único que lamento es tener que despertarte tan temprano, pero he podido escaparme para cambiarme de ropa y hemos de hacer algo contigo antes de que alguien te vea en mis aposentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania asintio por inercia mientras el príncipe le pasaba una camisa negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ponte esto -le dijo- o llamarías mucho la atención. A partir de ahora eres mi paje personal. Te llamas Taner y eres el sobrino de Berk Stiùr'adh, mi criado, a quien he enviado a Sealgaire'an a arreglar mis asuntos. Eres huérfano de padre y tu madre lleva tiempo queriendo que tu tío te consiga una posición en el Castillo. Mucha gente ha oído a Berk hablar de Taner, así que si te mantienes fiel a esta historia y no tratas de embellecerla no pasará nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ver, repítelo -le pidió el príncipe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Soy su paje, Taner. Mi tío se llama Beck. No tengo padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Beck Stiùr'adh -insistió el joven-. ¿Y porqué no has empezado aún a vestirte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania se sonrojó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Delante vuestro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven suspiró pasandose una mano por el pelo con exasperación, pero aún así se puso en pie y le dio la espalda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vendrás conmigo a la Sala del Consejo y te quedarás junto con los demás criados. Yo te iré guiando -explicó el príncipe tras unos segundos de silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A la sala del consejo? -Alania, que había empezado a vestirse con la camisa de luto, se detuvo a medio abrocharla-. ¿No estará el Qiam?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puedo ir, ¡el Qiam me conoce!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El Qiam no le va a dedicar ni un segundo a un criado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y mis tíos? -la muchacha se vio en la obligación de recordarselo a Faris-. Porque mi padre tiene parientes en el Consejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El príncipe se volvió con impaciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Créeme, niña, ningún miembro del Consejo o de la nobleza va a reparar en ti -el joven se acuclilló frente a ella y acabo de abotonar la camisa sin que Alania tuviera tiempo siquiera de protestar-. No lo hacen en días normales y no van a hacerlo hoy. Estarás entre los criados. Entre la plebe. Van a estar peleándose todos por mi atención. No van a tener tiempo de reparar en un paje mal abotonado y bajito por más adorable que este sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Mal abotonado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha miró con ojo crítico la camisa sólo para comprobar que el príncipe mentía. ¿Había sido un intento de broma? No tuvo tiempo de hacer ningún comentario. Su Alteza Real la cogió del brazo mientras se incorporaba, tirando de ella y oligandola a ponerse en pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos, Taner, hemos de estar en la sala antes de que callen las campanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania se dejó guíar por Faris deseando que éste le hubiera dejado ponerse al menos la gorra. Ella seguía sin tenerlas todas consigo. ¿Y si alguien la reconocía? ¿Y si le hacían preguntas para las que no tenía respuesta? Pero el príncipe parecía tan cansado y triste que no quería empeorar la situación con sus dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que le siguió obediente por los pasillos mientras intentaba memorizar todas las normas de protocolo que el joven le iba dictando. ¿Por qué siempre salía de la sartén para caer en las brasas?&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-877046818538180076?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/877046818538180076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=877046818538180076' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/877046818538180076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/877046818538180076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/04/tercera-parte-capitulo-primero.html' title='Tercera parte, capítulo primero.'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-2845262386659477561</id><published>2010-04-11T23:42:00.001+02:00</published><updated>2010-04-11T23:44:14.253+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo cuatrigésimo quinto</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando en mitad de la noche dos hombres de su avanzadilla vinieron a buscarle para mostrarle algo Jacob de Meanley supo que había llegado por fín el momento. Sin duda debía tratarse de la señal de la que hablara el elfo.  Aún así cuando llegó al lugar donde sus hombres estaban apostados no vio nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué es lo que se supone que debo ver? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay nada que ver, Alteza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Escuchad... -susurró uno de los soldados con reverencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así lo hizo. Todos guardaron silencio de un modo casi ceremonial y Jacob pudo oir las campanadas. Lejanas, sí, pero a la vez tan claras, tan ciertas... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bastardo pomposo -masculló Ishaack y Meanley supo que hablaba del Qiam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debía reconocer que sabía administrar sus golpes de efecto. No era de extrañar que quienes desconocían el origen de las mismas hubieran forjado mitos de magia y espectros. Campanadas en la noche. Una vez cada... ¿Cien?¿Doscientos año? ¿Cuanto vivían esos engendros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno. Estas eran las últimas campanadas de los elfos. De eso se iba a encargar él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuánto hace que suenan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dos horas, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jacob de Meanley sonrió y volvió grupas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estad listos para salir al alba -dijo a sus hombres-. Ya conocéis las órdenes. Dispersáos, que no os vean. Y en cuanto veáis un elfo guardad posiciones y traedme en seguida las nuevas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y él e Ishaack volvieron hacia el campamento, ansiosos por poner en fin en marcha el plan. Jacob de Meanley, el segundo, el nieto, iba a culminar por fin el plan de su abuelo. Se acabó ser príncipe en una minúscula provincia. Se acabó el vasallaje servil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jacob I, el conquistador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin llegaba el momento de hacer Historia.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Fin de la segunda parte&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-2845262386659477561?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/2845262386659477561/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=2845262386659477561' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2845262386659477561'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2845262386659477561'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/04/segunda-parte-capitulo-cuatrigesimo.html' title='segunda parte, capítulo cuatrigésimo quinto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-4515595533070284478</id><published>2010-04-01T14:03:00.004+02:00</published><updated>2010-04-01T14:13:11.216+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='au'/><title type='text'>seguimos con la carta de ajuste</title><content type='html'>como esta semana tampoco va a haver capítulo, os dejo un par de chorradas hechas &lt;a href=http://elouai.com/candybar5/dress-up-boys.php&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tristemente, son la ultima expresión artística con mi mano buena antes del accidente T_T&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/S7SMHvhbOjI/AAAAAAAAEas/T1TLZZ_oSWw/s1600/avatar.png"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 150px; height: 290px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/S7SMHvhbOjI/AAAAAAAAEas/T1TLZZ_oSWw/s320/avatar.png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5455139113296149042" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/S7SMHQAkYOI/AAAAAAAAEak/azkYKd3569A/s1600/avatar+(3).gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 150px; height: 290px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/S7SMHQAkYOI/AAAAAAAAEak/azkYKd3569A/s320/avatar+(3).gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5455139104836837602" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/S7SMHN7GJaI/AAAAAAAAEac/EreZkMne-Tg/s1600/avatar+(5).gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 150px; height: 290px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/S7SMHN7GJaI/AAAAAAAAEac/EreZkMne-Tg/s320/avatar+(5).gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5455139104277013922" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hale, Jaron, Nawar y Faris, respectivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra semana prometo que volvera la acción.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-4515595533070284478?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/4515595533070284478/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=4515595533070284478' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4515595533070284478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4515595533070284478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/04/seguimos-con-la-carta-de-ajuste.html' title='seguimos con la carta de ajuste'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/S7SMHvhbOjI/AAAAAAAAEas/T1TLZZ_oSWw/s72-c/avatar.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-2446560265895646598</id><published>2010-03-30T15:28:00.003+02:00</published><updated>2010-03-30T15:32:24.985+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='au'/><title type='text'>interumpimos la emision</title><content type='html'>esta semana no hubo capítulo porque mientras tenia que estar escrbiendo me entretuve en el quirofano, dejando que los doctores Ballesteros y Oliver me cosieran los tendones del pulgar y todo lo demas ya puestos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo estoy haciendo sonar fatal a posta. No es tan grave si hoy ya puedo estar auí, peleandome con el raton y el teclado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, que en cuanto pueda continuo con esto, pero de momento os pido paciencia ante el inesperado parón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-2446560265895646598?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/2446560265895646598/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=2446560265895646598' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2446560265895646598'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2446560265895646598'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/03/interumpimos-la-emision.html' title='interumpimos la emision'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-3718589259233599645</id><published>2010-03-21T22:06:00.000+01:00</published><updated>2010-03-21T22:07:38.034+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo cuatrigésimo cuarto</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dios mío!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que es la señal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron y Miekel se miraron mientras a su alrededor los pájaros, molestos por el ruido que llegaba de lejos, empezaban a piar furiosos en sus ramas. Las campanadas habían llegado inesperadamente mientras los dos jóvenes avanzaban a tientas por el bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El plan de Miekel, por llamarlo de algún modo, había funcionado de un modo absurdamente fácl. El humano insistía en que ese era el truco en realidad, no complicar las cosas. Las cosas sencillas siempre funcionaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Has comido alguna vez una tortilla que no estuviera buena? -Había añadido a modo de ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron creía más bien que había sido suerte, pero estaba demasiado feliz de dejar por fin el campamento como para discutirlo. Además, tenían un largo camino por delante y no había que malgastar aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían avanzado durante un par o tres de horas en la dirección que Jaron creía recordar como correcta sin mucho convencimiento y a un ritmo más bien lento debido a la falta de luz, pero de algún modo las fantasmales campanadas resonando en medio de la noche confirmaron al medioelfo que la dirección era la adecuada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿La señal? -Repitió el novicio, que miraba a su alrededor tratando de averiguar de donde provenía el estruendo-. ¿Insinuas que las campanadas vienen de tierras elfas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De donde si no? No hay más pueblos en muchos kilómetros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miekel se santiguó inmediatamente después de soltar una exclamación muy poco decorosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nunca había imaginado algo así. Es como si todo el bosque diera la voz de alarma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No todo el bosque. Todo el mundo.Para los elfos no hay nada más allá de estas tierras -Jaron cerró los ojos, intentando distinguir la dirección exacta de las campanadas-. Toda la Nación llora al rey -añadió finalmente, dándose por vencido. Era imposible mientras los pájaros no callaran-. Lo leí en un libro, pero ni se me había pasado por la cabeza que fuera algo así. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Así que eso crees que significa? ¿El rey de los elfos ha muerto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí. Es la señal de la que hablaba Meanley, la que Zealor le dijo que reconocería cuando le llegara. ¡Mierda! -El muchacho golpeó el árbol maś cercano, descargando su frustración-. ¡Llego tarde! ¡Debería haberme escapado hace días! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay porqué desesperar. Aún podemos llegar antes que el ejército.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y? Aunque logre encontrar a mis amigos a tiempo... Mi esperanza era que Nawar pudiera avisar al Rey, pero ahora éste ha muerto y hasta que el nuevo rey no sea coronado el Kiam tiene todo el poder. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh. El kiam este del que hablas es el mismo que ha pactado con Meanely para que el ejército humano ataque, ¿verdad? -Miekel esperó a que Jaron asintiera, pero el joven estaba llegando a la misma conclusión que el medioelfo-. ¿Cuanto dura la ceremonia de coronación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El libro no lo especificaba, pero sí decía algo de los días de luto y de que el Kiam precisamente era quien oficiaba el cambio de monarca, al igual que el monarca era quien oficiaba el cambio de Kiam. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así que lo lógico es deducir que espera que el luto se rompa por culpa de la guerra para ser coronado rey cuando esta termine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo que Meanley le matará, junto con todos los demás elfos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso si gana, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron no dijo nada, pero tenía serias dudas sobre las posibilidades de los elfos una vez empezara la confrontación. Sus armas de hueso y de madera contra las armas de metal de los humanos. Eso sin contar el terror de luchar creyendo que si mueres tu alma muere contigo. No. Los elfos tenían las de perder si los humanos les pillaban desprevenidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estamos perdiendo el tiempo -opinó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miekel suspiró. Posiblemente creía que estaba siendo pesimista y derrotista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues continuemos. Que el tiempo es oro -y con un gesto teatral le pidió que le mostrara el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El medioelfo gruñó, pero empezó a andar. El ruido le confundía aún más que la oscuridad y la noche, por lo que deseó con todas sus fuerzas estar siguiendo el camino correcto. Ahora mismo era la única esperanza de la Nación. No podía permitirse perderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-3718589259233599645?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/3718589259233599645/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=3718589259233599645' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/3718589259233599645'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/3718589259233599645'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/03/segunda-parte-capitulo-cuatrigesimo_21.html' title='segunda parte, capítulo cuatrigésimo cuarto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-6681730267921063443</id><published>2010-03-13T14:24:00.000+01:00</published><updated>2010-03-13T14:25:11.470+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo cuatrigésimo tercero</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;La torre ostentaba el honor de ser la más alta del castillo y también la más antigua. La llamaban Torre de la Campana o Torre del Rey Muerto, pues una campana era lo único que guardaba en su interior y anunciar la muerte del rey la única función de esa campana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía más de siglo y medio desde la última vez que sonara. Casi dos siglos, de hecho. El Rey había llegado joven al poder y había vivido una vida larga y buena. Casi dos siglos desde la última vez que sonara la campana y aún así todos estaban preparados para cuando eso sucediera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras las tres primeras campanadas desde la Torre del Rey Muerto otras campanas se le unieron. El sonido rompía la noche con facilidad y poco a poco más campanas fueron añadidas a su triste repicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido viajó a lo largo de todo el reino, esparciéndose, contagiándose. Horas después de esas tres primeras campanadas todas las campanas del reino repicaban al unísono y el estruendo terrible y ominoso que anunciaba la muerte del buen monarca podía oírse, según decían, a kilómetros de distancia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los elfos del reino fueron despertados por las negras campanadas. Poco a poco, las plazas de los pueblos fueron llenándose de muestras de luto y condolencia y todo la Nación se preparó para aceptar la noticia de que su buen Rey había muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah tardó en reconocer qué era ese sonido que se introdujo en su sueño hasta despertarla. Como siempre desde que huyera de casa de su padre, abrió los ojos desorientada y confusa y tardó aún unos segundos en recordar que, para variar, dormía sobre una manta en medio del bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentó, preguntándose que hora sería y porqué se había despertado cuando reparó en el sonido. Era un tañido. No. No uno. Eran cientos de tañidos. Graves y constantes. Lejanos. Parecían provenir de todas partes y aún así…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un extraño nudo se le agarró al estómago y pensó en despertar a Nawar, pero no hizo falta. Nerviosos por el estruendo que rompía su rutina, un grupo de pájaros alzo en vuelo entre graznidos, amplificando con sus voces la ominosa cacofonía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo, que parecía ser de los que podía dormir durante un terremoto, se despertó con un respingo, llevándose instintivamente la mano a la espada mientras miraba a su alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El también tardó un momento en situarse y descubrir el origen de su sobresalto. Cuando lo hizo su rostro cambió. Por primera vez desde que le conociera todo atisbo de confianza desapareció de su mirada siendo substituido por un inmenso pesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh… no…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasa? –Mireah temió instintivamente lo peor-. Son las campanas, ¿verdad? ¿Qué significan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El Rey… Ha muerto –aspiró profundamente un par de veces como tratando de asegurarse de que era real. Luego, con su agilidad característica, se puso en pie y empezó a recoger sus cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué haces? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah empezó a recoger a su vez, contagiada por su prisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debo volver con mi señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? ¡No! Tenemos que encontrar a Jaron, ¿recuerdas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué? Jaron se fue porque le dio la gana. Es un niñato egoista y malcriado que no se merece vuestra preocupación ni la de su Alteza –metió de malos modos su manta sin doblar en el petate-. Mi rey ha muerto y mi lugar está junto a mi señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creo que eso sea… -trató de razonar la princesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No gastes saliva! -la interrumpió el elfo-. No tienes ni la menor idea de los días que le esperan a Faris y si crees que voy a darle la espalda a mi señor por un Yahir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Nawar Ceorl! -Esta vez fue al princesa quien le cortó, harta de la actitud altiva y desdeñosa del elfo.- ¿Quién te crees que eres?  Recibiste una orden directa de tu príncipe y señor y creo que le haces un flaco favor desobedeciéndole en el mismo momento en que deja se ser tu príncipe para convertirse en tu rey –la princesa suavizó su expresión-. ¿No crees que merece saber que puede confiar en ti sean cuales sean las circunstancias?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar la miró fijamente durante unos segundos, en pie frente a ella, petate al hombro. Mireah tuvo la sensación de que el elfo iba a abandonarla en medio del bosque dijera lo que dijera, tal era la seriedad reflejada en sus ojos marrones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ambiente se tensó de tal modo en esos segundos que cuando el joven dejó caer el petate contra el suelo con rabia la humana no pudo contener un grito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar dio entonces una patada al fardo y se dejó caer sobre la hierba, los brazos cruzados sobre el pecho, quedando sentado frente a ella. Mireah le sostuvo la mirada pero pronto se rindió ante su obstinado silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nawar, yo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cállate, demonios! Tienes razón, ¿vale? Tienes razón y encima has sonado tal y como lo haría Faris si se me ocurre volver sin el mocoso –otra patada al fardo, esta más complicada al estar sentado-. ¡Mierda! Ya es suficientemente malo que tengas razón, encima no intentes endulzarlo con palabritas amables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no era su intención meter más el dedo en la llaga, Mireah no pudo evitar la carcajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Perdón! ¡Perdón! Pero es que… -trató sin éxito de aguantarse la risa-. ¡Tendrías que verte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar intentó a todas luces asesinarla con la mirada, nada feliz con la idea de que su justa indignación pudiera parecer graciosa, pero al ver que no funcionaba le lanzó el petate, que Mireah esquivó con facilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No tiene gracia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sí la tiene! Oh, vamos… -Gateó hasta él y le puso una mano en el hombro-. ¿Sabes cuanto hacía que nada me hacía reír así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mohín de Nawar le indicó que sí lo sabía, o que al menos lo imaginaba. El joven relajó los hombros y el ceño y puso una mano sobre la de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Encontraremos a Jaron, Princesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah asintió, agradecida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siento lo de tu rey –le dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fue un gran rey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso dijo Dhan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se quedaron de nuevo en silencio, sentados en la oscuridad. Sólo las campanadas a lo lejos parecían tener vida aunque anunciaran muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente Nawar se revolvió y, como el culo de mal asiento que era, se puso en pie de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Podríamos continuar –sugirió-. No serviría de nada intentar dormir con este ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y caminar a oscuras servirá de algo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por favor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La súplica de Nawar, tal vez por lo inusual, tuvo el efecto esperado. Con un suspiro la humana se puso en pie y recogió su fardo, pasándole el suyo a Nawar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Anda, vamos. Siempre será mejor que tenerte refunfuñando durante horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no refunfuño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Claro que no! Ni tus orejas acaban en punta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-6681730267921063443?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/6681730267921063443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=6681730267921063443' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6681730267921063443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6681730267921063443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/03/segunda-parte-capitulo-cuatrigesimo_13.html' title='segunda parte, capítulo cuatrigésimo tercero'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-712787200733519486</id><published>2010-03-08T00:29:00.001+01:00</published><updated>2010-03-08T00:29:52.579+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo cuatrigésimo segundo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania despertó cuando alguien tiró de su brazo, obligándola a ponerse en pie y a salir de su escondite en el hueco de detrás de una estatua. El patio estaba totalmente a oscuras excepto por un par de antorchas al otro lado del mismo y adormilada como estaba le costó darse cuenta de que quien tiraba de ella era un guardia. Un guardia que la empujaba hacia un compañero, que se apresuró en sujetarla por los dos brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mira qué tenemos aquí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ei! -Alania trató de revolverse y soltarse. Se había dormido. Se había quedado dormida como una tonta y ahora iba a acabar en un calabozo lleno de delincuentes sin ninguna posibilidad de encontrar a Jaron o a su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quieto -el guardia que la había sacado de su escondite se llevó la mano al cinto, donde reposaba su espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania obedeció de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No he hecho nada -protestó cuando empezaban a llevársela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso lo determinaremos nosotros, chaval. ¿Qué hacías ahí escondido? ¿No sabes que les pasa a los intrusos que no respetan el cierre de las puertas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Me he dormido! Vine a traer unas mercancías y me he dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-He oído excusas mejores. ¿Qué esperabas? ¿Robar algo de las cocinas? ¿O era algo más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! -La muchacha trató de soltarse de nuevo a pesar de las amenazas-. ¡No es eso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, claro -el tipo que la sujetaba rió-. Todos los tipos que he pillado a lo largo de mi vida eran honestos, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De pies a cabeza -el elfo hosco le dio un empujón y de no ser por el guardia que la sujetaba la muchacha hubiera perdido el equilibrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eh! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Déjate de quejas y camina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro empujón, este por parte de su captor. No había escapatoria. Estaba perdida y lo peor era que no podía decir al verdad porque podía poner a sus amigos en peligro. Y a ella misma. El Qiam la buscaba por traición a la corona. ¿Y si alguno de los guardias había visto los grabados y la reconocía?  No quería tener que volver a hablar con Zealor Yahir. La mirada del Qiam le daba aún más miedo que la idea de acabar en una celda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesitaba pensar algo, algo bueno de verdad. Necesitaba...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guardia que la sujetaba se detuvo, obligándola a pararse en seco. Junto a ellos, su compañero se cuadró. Alania levantó la mirada de sus pies para encontrarse frente a frente con un joven rubio de mirada seria que les bloqueaba el paso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué es este jaleo a estas horas? -Preguntó el joven, malhumorado. Tenía cara de estar muy cansado, o eso le pareció a Alania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hemos pillado a un ratero, señor -el guardia la obligó a dar un paso adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No he robado nada -protestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque te hemos pillado antes -argumentó el guardia hosco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si hubiese querido robar algo no me habría dormido -¿Es que ningún adulto iba a usar la lógica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Basta! -el joven rubio se pellizcó el puesnte de la nariz con una mano mientras con la otra indicaba a los guardias que no hablaran-. ¿Donde lo habéis encontrado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Escondido en el patio, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dormido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guardia gruñó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, dormido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hacías allí? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo... -La pregunta directa pilló a la muchacha por sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Y bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me habái dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hasta ahí habíamos llegado -había un deje de impaciencia en su voz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vine a traer unas mercancías esta tarde y me senté a descansar. Debí quedarme dormido. No pretendía quedarme después de que cerraran las puertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven alzó una ceja escéptico. Aún así pareció decidir que no era peligrosa, pues esbozó algo parecido a una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Soltadle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si es un ratero es el peor ratero de la historia y no creo que corramos ningún peligro -esperó a que el guardia obedeciera antes de volver a hablar-. ¿Como te llamas, chico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jaron, señor -volvió a mentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El serio ceño del joven se frunció un momento, pero Alania realmente no se dio cuenta hasta más tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes en qué lío podías haberte metido? -Le preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tu eres el que no sabe en qué follón me podía haber metido”, pensó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, señor -repondió sin embargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien -luego se volvió hacia los guardas-. Hoy no es una noche para la sospecha y las acusaciones sin fundamento, señores. Al contrario. Hoy es una noche para el perdón y la buena voluntad, ¿no os parece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos guardias asintieron sin mucho convencimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aún así, señor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Volved a vuestro deber -el joven ignoró la protesta del guardia hosco- y seguid ejecutándolo con el mismo celo y diligencia. Yo me encargaré de que esta noche Jaron duerma en un lugar más cómodo que el patio y que mañana deje el castillo con la primera luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, Alteza... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Alteza? Alania miró con renovada reverencia al elfo que ya la había agarrado del brazo con más fuerza que gentileza. ¿Alteza? ¿Ese joven era el Príncipe Faris?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es una orden, señores, y no la repetiré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De mala gana, pues estaba bastante claro que no estaban de acuerdo con la decisión del príncipe, ambos hombres se cuadraron y, después de saludar, se dieron la vuelta y deshicieron el camino andado para regresar al patio. El príncipe, por su parte, le dio un pequeño tirón para reclamar su atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sígueme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que hubiera sido dificil no seguirle dado que la tenía bien agarrada del brazo y la obligaba a caminar a grandes zancadas como estaba haciendo él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, tras doblar un par de esquinas en la penumbra, el príncipe abrió una puerta y se introdujo en ella. Era una sala grande y espaciosa, con bancos a ambos lados y una mesa con su respectiva silla al fondo. La poca luz que había entraba por tres grandes ventanales tan altos como la pared, pero era suficiente para que Alania imaginara la magnificencia del lugar a plena luz del día. Aún así, no parecía un luga rmuy cómodo para dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué estas haciendo aquí? -preguntó de repente Faris, obligándola a tomar asiento en uno de los bancos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Envié a Nawar a buscarte. ¡Se suponía que habías regresado a tu casa! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Conocéis a Nawar? -Alania se llevó las manos al pecho-. ¡Vos sois su contacto! Pensé que era el rey. No os ofendáis, pero mi padre no habla muy bien de vos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De qué estás hablando? ¿Tu padre... ? -El joven le quitó la gorra y, tras mirarla fijamente unos segundos, se dejó caer en un banco a su vez-. Esto es de locos. ¿Eres la hija de Hund?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me llamo Alania -le recordó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no, no, no -el joven se llevó las manos a la cara y se masajeó las sienes-. ¿Se puede saber qué haces aquí vestida de muchacho y usando el nombre del medioelfo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, cuando llegué a Fasqaid ya no había nadie y se me ocurrió que, dado que Nawar tenía contactos importantes... ¡Un momento! ¿Me habéis confundido con Jaron? Eso quiere decir que no le conocéis... ¿Qué es eso de que ha vuelto a su casa? ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Como quieres que lo sepa? -El joven chascó al lengua, poniéndose en pie-. En fin. Hoy ha sido un día muy largo y extraño. Vamos a buscarte dónde dormir y mañana te llevaré a un lugar donde puedas reunirte con tu... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera campanada interrumpió al príncipe. La segunda le hizo palidecer y la tercera dobló sus rodillas., sentándolo de nuevo en el baco del que acabab de levantarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No... -masculló mientras las campanadas proseguían y crecían en intensidad-. Se suponía que tenían que avisarme... que... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las campanadas empezaron a multiplicarse meintras más y más campanas empezaban a sonar a la vez. Alania era demasiado joven para haber sido testigo de ese fenómeno, pero le habían hablado de ello en clase. Esas campanadas sólo podían significar uan cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El rey ha muerto... -susurró con un nudo en a garganta, pues el príncipe había escondido la cabeza entre las manos y parecía a punto de echarse a llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incómoda, la muchacha trató de consolar al joven poniéndole una mano en el hombro. Faris reaccionó con un respingo y mirándola como si la viera por primera vez. Con un gesto rápido se secó los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo primero es lo primero -dijo, pasando una mano por su corto cabello rubio-. Tengo que llevarte a algún lugar seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puedo esconderme aquí -se ofreció Alania, consciente de que posiblemente ese no era el lugar donde debía estar el príncipe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso arrancó una sonrisa torcida al joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En la sala del consejo? Créeme, esta va a ser la sala más concurrida del castillo en menos de una hora. &lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-712787200733519486?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/712787200733519486/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=712787200733519486' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/712787200733519486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/712787200733519486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/03/segunda-parte-capitulo-cuatrigesimo.html' title='segunda parte, capítulo cuatrigésimo segundo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-4726751720856755017</id><published>2010-02-28T21:08:00.002+01:00</published><updated>2010-02-28T21:13:00.329+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo cuatrigésimo primero</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania se detuvo cuando a través de las calles pudo ver por fin el Castillo. Había llegado esa misma tarde a la Capital. No estaba allí desde que era una niña de no más de cuarenta años y la encontró más ajetrada y concurrida que entonces, más crispada, como si todo el mundo estuviese más nervioso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El carretero que la había llevado hasta allí desde el último pueblo en que había dormido le había dicho que había rumores acerca de que la enfermedad del rey había empeorado y de que los traidores seguían sueltos, esperando poder volver a atentar contra el Qiam o incluso contra la corona. La muchacha sabía que todo eso eran una sarta de mentiras, al menos en lo que concernía a los traidores y sus intenciones, pero se había mostrado sorprendida, preocupada y dispuesta a dar a esos  malditos su merecido si se los cruzara, como hubiera hecho cualquiera de los bravucones de su escuela. No era cuestión de llamar la atención, no cuando estaba tan cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo se detuvo a pocos metros de su destino cuando vislumbró la majestuosa figura del castillo al fondo de las callejuelas sin saber muy bien porqué. Ahí estaba, en lo alto de la colina. Desde sus torres se veía todo el valle, le había dicho su padre una vez, y sólo había un camino para llegar  hasta el portalón de entrada. De pequeña le habían fascinado los hermosos estandartes y banderolas que ondeaban al viento, las vidrieras de colores y las hermosas figuras aladas que coronaban las más altas torretas. Ahora, aunque el castillo seguía pareciendole tan magnífico como entonces, se dio cuenta de lo insignificante que la hacía sentir.  Era todo tan grande y tan inabarcable desde donde ella estaba... ¿Y pretendía entrar allí y ver al rey? ¿Cómo? ¿Con qué pretexto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Niña tonta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía arriesgarse a nombrar a Nawar y que el Qiam o alguno de sus hombres lo oyeran, ¿verdad? No, porque entonces la capturarían y la usarían en alguna trampa contra sus amigos. O peor. El Qiam querría saber porqué estaba en la capital y deduciría la conexión entre Nawar y el rey como había hecho ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tonta. Tonta. Tonta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar tendría un plan. Su padre tendría un plan. Hasta el imbécil de Jaron Yahir tendría uno a estas alturas si estuviera en su lugar. Pero no ella. Su estúpido plan había consistido en ir al Castillo y hablar con el Rey. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nerviosa, dio una vuelta a la manzana. Iba a tener que al menos sortear las puertas, eso estaba claro.  Así que se situó en algún lugar desde donde pudiera observar la idas y venidas de la gente. Estaba oscureciendo y parecía que había más gente saliendo que entrando, pero algunos carros empezaban a subir la cuesta en ese momento, así como algunas personas a pie. Vio a una muchacha de aproximadamente su edad que se dirigía hacia allí cargadas con cesto de apariencia pesada y se le ocurrió algo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrió hacia ella y la alcanzó cuando la chicha cambiaba el cesto de mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Déjame que te ayude con eso -le dijo con voz grave y una sonrisa-. Parece pesado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha mostró sorpresa y se sonrojó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, no es necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Insisto -y adoptó una pose que pretendía ser chulesca y caballeresca a la vez. Había visto a algunos hombres intentar esas galanterías con su madre y siempre parecían algo tontos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica pareció picar, o tal vez, como solía decir su madre, decidió que si era tan tonto como para ofrecerse merecía cargar con el peso. Fuera como fuese, asintió, aún sonrojada, y le dejó coger el cesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pesaba tanto como parecía y la chica sonrió divertida al oirla quejarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieres que lo llevemos entre los dos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no... No es nada -y Alania empezó a caminar con el pesado cesto para demostrarle que todo estaba controlado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella rió y pareció relajarse. Tal vez le pareció adorable. O tal vez pensó que un muchacho así tenía que ser inofensivo. Fuera como fuese, empezó a caminar a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Voy al castillo -le informó, indicando el camino con la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué bien! Yo también. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ah, sí? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi padre va en ese carro de ahí adelante, pero yo me he rezagado -mintió. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me creerías si te dijera que esperaba a que pasara alguna chica bonita a la que poder ayudar? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania hubiera dejado a cualquier chico que le soltara algo así hablando solo a la primera de cambio, pero ella sólo rió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué ha pasado? ¿No había ninguna chica bonita y al final me has ayudado a mi? -quiso saber con un pestañeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh, vaya. Ese tipo de chica. Odiaba las chicas que forzaban a la gente a decir lo bonitas que eran con falsa modestia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, yo hubiera jurado que eras bonita -a pesar de ello interpretó su papel, aunque con pocas ganas. El cesto empezaba a pesar como un muerto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un gruñido lo cambió de mano y esta vez ella ya no se ofreció a cargarlo entre los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo te llamas? -Quiso saber la muchacha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo me llamo Thamina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No te lo he preguntado”, pensó amargamente mientras se acercaban a las puertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los guardias la saludaron con efusividad, lo que dio a entender a Alania que la tal Thamina era bastante popular en el castillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Un amigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, y más caballeroso que vosotros -respondió ella burlona antes de explicarles que era hijo del mercader que acababa de pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alania bajó la cabeza y aceleró el paso al recibir las miradas hoscas de los guardias, que hicieron comentarios acerca de que parecía ir a desfallecer por el esfuerzo de un momento a otro, cosa que era verdad. Como tuviera que caminar con eso muchos metros más se le iba a caer todo por el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No les hagas caso. Son unos bravucones celosos -le animó Thamina, cogiéndole el cesto de las manos-. Aunque más me valdrá correr hacia las cocinas antes de que la jefa me vea con un desconocido. A ella sí que hay que temerla -la muchacha le besó la mejilla-. Muchas gracias por todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A disponer, mi señora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si estás mañana a la misma hora quizás puedas volver a ayudarme -y tras acariciar su mano coquetamente se fue a toda prisa hacia una pequeña puerta tras la que Alania dedujo que se encontraban las cocinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí se volvió una última vez para despedirse y finalmente desapareció de su vista. Alania se sintió un poco mal por ella. Iba a estar muy decepcionada cuando no volviera a aparecer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las manos en los bolsillos, la muchacha se dirigió hacia la zona donde habían aparcado los carros. La mentira de que era hijo de uno de los conductores había colado una vez así que no veía porque no iba a volver a funcionar de ser necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto encontrara un buen rincón se escondería y pensaría cómo continuar desde allí. Al fin y al cabo, ya estaba en el castillo y no había resultado tan difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguro que se le ocurría algo antes de que el sol se acabar de poner.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-4726751720856755017?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/4726751720856755017/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=4726751720856755017' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4726751720856755017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/4726751720856755017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/02/segunda-parte-capitulo-cuatrigesimo_28.html' title='segunda parte, capítulo cuatrigésimo primero'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-5140707643722999518</id><published>2010-02-22T00:27:00.001+01:00</published><updated>2010-02-22T00:27:29.910+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo cuatrigésimo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bas'il finalmente la habia convencido para que se quedara en su casa mientras él salía a buscar a Alania. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Llévate este pañuelo -le dijo al elfo antes de que este partiera-. Así Alania sabrá que vas de mi parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el señor de Dheireadh había partido hacia el malogrado Fasqaid, donde Laila esperaba que pudiera encontrar a su hija. Lo esperaba con todas sus fuerzas, porque si no estaba allí...  ¡No! No iba a pensar en ello, pues de lo contrario se iba a volver loca encerrada en cuatro paredes, escondida incluso del servicio por miedo a que alguien la pudiera delatar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía tan solo unas horas que Bas'il había salido y la elfa sabía perfectamente que aún a caballo iba a tardar al menos un día y medio en ir a Fasqaid y volver, así que trató de encontrar con qué entretenerse entre los libros de la biblioteca. Nunca había sido muy aficionada a la lectura. Era una mujer muy activa y sentarse a leer le había parecido siempre un lujo digno de aquellos que no tienen nada mejor que hacer. Pero en aquel momento cualquier cosa era mejor que pasearse arriba y abajo de la sala mordiéndose las uñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seleccionó un grueso volumen de historia de la Nación y se sentó en una de las mesas a ojearlo. No llevaba muchas páginas cuando alguien llamó a la puerta principal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dio un respingo, corriendo hacia la ventana para ver si podía ver quien era. Era demasiado pronto para que fuera Bas'il, pero aún así no pudo evitar que todas las peores posibilidades pasaran por su cabeza. O tal vez no era Bas'il volviendo demasiado pronto porque ya no había nada que hacer. Tal vez eran los hombres del Qiam porque el señor de Dheireadh la habia vendido en cuanto había tenido ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la ventana no podía ver nada y eso sólo empeoraba sus nervios, así que se acercó a la puerta y la entreabrió para poder escuchar la conversacíón que se desarrollaba en el piso inferior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ángulo no era muy bueno, pero aún así pudo ver a uno de lso criados mientras abrí la puerta a dos elfos encapuchados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En qué puedo ayudarles?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buscamos al señor de la casa -dijo uno de ellos, el más bajito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lamento comunicarles que el señor ha salido y no se encuentra en casa en este momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Podemos esperarle dentro? -Quiso saber el otro elfo, el más alto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El corazón de laila dio un vuelco cuando reconoció la voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El criado empezó a decir algo acerca de que el señor no iba a pasar la noche en casa y había dado instrucciones acerca de no recibir a nadie en su ausencia, pero ella ya no escuchaba. Ignorando toda precaución se acercó a la barandilla de la escalera, donde se agarró tan fuerte que los nudillos se le quedaron blancos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo corpulento que se estaba disculpando con una inclinación sólo podía se él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dhan? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su marido alzó los azulísimos ojos hacia ella y su ceño fruncido dio paso a un gesto de sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Laila? ¿Qué...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La elfa no respondió. Se limitó a bajar las escaleras corriendo y a abrazarse a él. Había creído que nunca más iba a volver a verle y ahora le tenía allí, de carne y hueso, sano y salvo. Él la abrazó a su vez como hacía años que no la abrazaba y luego con gentileza se apartó de ella para verla mejor, la incredulidad aún pintada en el rostro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué estás haciendo aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buscarte -fue todo lo que pudo responder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La abrazó de nuevo, esta vez con más suavidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenías que quedarte en casa -dijo con cierta tristeza-. Teníais que estar a salvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenía que estar contigo -esta vez fue ella la que se apartó y le miró a los ojos con seriedad-. Tenía que preguntarte, que entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alania te lo contó todo -dedujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo que sabía, sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El criado les había dejado entrar a regañadientes y les miraba sin saber muy bien qué hacer. Laila sabía que nadie del servicio se sentía cómodo desde que Jaron y ella habían llegado y ahora ella iba a introducir a dos desconocidos mientras el señor no estaba en casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le importaba lo que pudieran pensar. Dhan estaba con ella y no iba a perderle de vista nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los señores subirán conmigo a la biblioteca. Sube cena para tres -dio la orden como quien tiene todo el derecho del mundo a darla, pues había aprendido hacía tiempo que fingir estar en control era  bastante parecido a estarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El criado asintió con gesto ofendido y se retiró mientras ella conducía a un anonadado Dhan y a su acompañante a la biblioteca. Supuso que sería el tal Nawar del que hablara Alania, pues era muy mayor para ser el muchacho medioelfo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes que contarme muchas cosas -le dijo su marido en un susurro, rozando su mano como cuando eran prometidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creo que sea yo quien tiene más cosas que contar -le dijo y él sonrió pesaroso como respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubrir que no amaba a otra había supuesto un gran alivio para su alma, pero a pesar de ello Dhan iba a tener que darle respuestas muy buenas para que ella le pudiera perdonar. Por mucho que le amara no pensaba olvidarse tan facilmente de que lo habían perdido todo porque él había escogido a Jaron Yahir por encima de su propia familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenían toda la noche para hablar. Hasta que Bas'il regresara con su pequeña y pudieran pensar en el siguiente paso a dar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-5140707643722999518?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/5140707643722999518/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=5140707643722999518' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5140707643722999518'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5140707643722999518'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/02/segunda-parte-capitulo-cuatrigesimo.html' title='segunda parte, capítulo cuatrigésimo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-6274945487437218613</id><published>2010-02-14T20:13:00.002+01:00</published><updated>2010-02-14T20:21:41.307+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo trigésimo noveno</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Jaron jugueteaba nervioso con la flauta entre los dedos. Hacía ya unos minutos que había llegado junto a la hoguera donde se sentaban sus compañeros habituales. Nadie le preguntó donde había estado, pero el muchacho no podía quitarse de encima la sensación de que todo el mundo sabía perfectamente lo que había estado haciendo. Así que había sacado la flauta para distraerse, pero eso no había hecho más que atraer aún más miradas sobre su persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos de los chicos se acercaron para pedirle que tocara tal o cual canción, así que para hacerles callar se llevó la flauta a los labios y emepezó a tocar. De un modo inconsciente empezó a tocar la canción que una vez escuchara con Alania y Nawar hacía algunas semanas, aunque pareciera que hubieran pasado años. La canción era alegre y pegadiza y no le había costado esfuerzo aprender a tocarla. De hecho se había esforzado en poder aprenderla para su amiga elfa aunque luego nunca tubo oportunidad de enseñarselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No levantó la vista cuando alguien se sentó a su lado, pero sí dejó de tocar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No pares -dijo Miekel-. Es una canción muy bonita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es de mi tierra -dijo, levantando por fin la vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano tenía una herida en el labio que aún sangraba y un morado en la mejilla, pero por lo demás parecía estar bien. No parecía enfadado con él o sorprendido por su respuesta. Ninguna de las dos cosas hizo que Jaron se sintiera mejor. Al contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento -le dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué? -el joven se encogió de hombros-. ¿Que culpa tienes tú de que me haya caído?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El medioelfo pensó que le tomaba el pelo, pero pronto entendió que allí, rodeados de gente, no era el mejor sitio para discutir acerca de lo ocurrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aún así, lo siento. Déjame echarte una mano con eso. Tengo un unguento muy bueno en mis cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miekel asintió y le siguió hasta el rincón donde guardaba sus pocas pertenencias, lejos de la hoguera y los otros chicos. Rebuscó entre sus cosas y sacó un pañuelo, que ofreció al humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es verdad que tenga ningún unguento -admitió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo imaginaba -el novicio se llevó el pañuelo a la herida, haciendo presión-. Ya parará de sangrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya- Jaron se removió, incómodo-. Lo siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya lo has dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero antes hablaba de tu labio y ahora no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué sientes, entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me fiaba de ti y lo siento de veras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ahora ya te fías? -Esperó a que Jaron asintiera-. Si llego a saber que todo lo que necesitaba era un par de puñetazos hubieramos ganado mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es gracioso -protestó Jaron con un gruñido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano puso los ojos en blanco con una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí lo es, sólo que tú no tienes sentido del humor para apreciarlo -Cuando Miekel vio que eso no relajaba el ceño de Jaron levantó las manos en señal de rendición-. Esta bien. No es gracioso. ¿Ha servido de algo al menos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Había servido de algo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Depende como lo mires -constestó después de pensarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No has descubierto nada sobre tu madre? -Preguntó con aire inocente el humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron no sabía si era otra muestra de ese sentido del humor que él no compartía o parte de su merecido castigo. Miekel sabía perfectamente que no era eso lo que había ido a averiguar pero parecía que iba a jugar al juego de creerle mientras él no fuera sincero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que Jaron fue sincero. Bueno, casi. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le habló de las tierras elfas, de que las había encontrado, de que sabía que los elfos no eran como decía Meanley. No le habló de Zealor ni de Haze, y mucho menos de su padre. Aún no estaba preparado para hablar de eso, pero le habló del sistema de gobierno y le habló del Qiam, y de como éste llevaba siglos tramando con los príncipes de Meanley todo lo que estaba ocurriendo en las últimas semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego le contó lo que había odío en la tienda de Jacob. Esa fue la parte fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y ahora tengo que escapar de aquí y avisar a los elfos de lo que se les viene encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miekel retiró el pañuelo de su mentón. Parecía que la herida no sangraba ya, aunque era dificil de decir.  El humano parecía pensativo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto es más grave de lo que creía Rodwell -dijo finalmente-. Tendremos que escaparnos esta misma noche. No sabemos cuanto le queda al rey elfo. No podemos arriesgarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Escaparnos? ¿Desde cuando vienes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, vamos! Pensé que ya confiabas en mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tiene nada que ver. En tierras élficas correrás peligro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y tú corres peligro en tierras humanas -el humano chascó la lengua con gento de estar molesto por tener que discutir a esas alturas-. Dos personas tienen más posibilidad de éxito que una. Imagina que ocurre algo. Una caída, ¡lo que sea!  Tendremos muchas más probabilidades si hacemos esto juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron lo pensó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, lo que el humano decía tenía toda la lógica del mundo. Todos parecían tener siempre más sentido común que él. Y él nunca escuchaba. Estaba donde estaba por eso mismo. Por tener poco sentido común y no escuchar. Si quería salvar a alguien eso tenía que empezar a cambiar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Espero que al menos tengas un plan brillante -musitó a modo de aquiescencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miekel sonrió, aunque eso sólo sirvió para reabrir su herida y provocarle un gesto de dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esperaremos a que todo el mundo duerma y nos largaremos de aquí -dijo, llevandose el pañuelo a la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Más te vale que eso sea otro de tus chistes sin gracia -pero el muchacho no pudo evitar sonreír a su vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aparentemente no, pues te has reído -Miekel volvió a debatirse entre la risa y el dolor que esta le provocaba sin mucho éxito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hablo en serio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo también. ¡Oh, vamos! Los planes más sencillos son los que mejor funcionan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entonces qué? ¿Fingimos acostarnos y cuando nadie mire nos vamos? ¿Ese es tu gran plan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? Es fácil de recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron empezaba a arrepentirse de haber confiado en el humano. Iba a ser una suerte si llegaban vivos a la linde del bosque.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-6274945487437218613?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/6274945487437218613/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=6274945487437218613' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6274945487437218613'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6274945487437218613'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/02/segunda-parte-capitulo-trigesimo-noveno.html' title='segunda parte, capítulo trigésimo noveno'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-5038304572926008763</id><published>2010-02-07T23:40:00.001+01:00</published><updated>2010-02-07T23:41:55.780+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo trigésimo octavo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris llegó a los aposentos de su padre con el corazón en un puño. Los médicos se apresuraron a dejarle entrar y se apartaron de la cama para que el joven pudiera acercarse al rey y tomar su mano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba fría. Aún no había muerto y su cuerpo ya estaba frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rey no abrió los ojos ni dio muestras de saber que su hijo estaba junto a su cama, ni siquiera cuando el joven besó su frente y acarició sus cabello. Respiraba a bocanadas rápidas. Cortas y angustiosas. Su cabello, tan lustroso y fuerte antaño, era ahora apenas una maraña de hebras blancas enredadas por el sudor. Su padre siempre le había parecido tan grande y poderoso y sin embargo ahora le parecía que ocupaba tan poco espacio en la cama. Y estaba tan frío...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Qiam tenía razón. No iba a sobrevivir a esa noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven se llevó una mano al puente de la nariz, tragándose las lágrimas y obgligándose a recuperar la tranquilidad y el control. No podía permitirse otro error, ni siquiera por su padre. Así que  se serenó y se volvió hacia los médicos, que esperaban pacientes a que el príncipe centrara su atención en ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había tristeza en el rostro de los tres elfos, lo cual no hizo sino empeorar su sentimiento de culpa y frustración. Su padre se le iba y él, mientras tanto, se entretenía jugando a salvar la nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma mañana le había dicho a Dhan Hund que no jugaba, pero en ese momento se dio cuenta de que no era verdad.  Hasta ahora había jugado a ser espía y estratega. Pero en pocas horas iba a convertirse en rey, lo quisiera o no, lo buscara o no, estuviera preparado o no. Su padre se moría y él no podría llorarle porque estaría demasiado ocupado en preparar su sucesión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldijo y se acercó de nuevo a los doctores, dejando que le hablaran de cómo habá evolucionado la enfermedad, de cómo ciertos pacientes dan muestras de mejoría pocos días antes de morir, de que habían hecho todo lo que habían podido... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No les escuchó realmente. Se limitó a asentir y a fingir entenderlo todo mientras pensaba en cómo ponerse en contacto con Nawar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con su padre agonizante no iba a poder volver a Sealgaoin'ear esa noche y si además tenía que reunirse con Zealor para preparar la sucesión no iba a tener tiempo de nada. Eso iba a ser un problema. Tenía a Haze Yahir en su residencia, a donde ya no tendría sentido retirarse una vez fuera rey. La casa, en teoría, debería quedar cerrada ahora a la espera del nuevo príncipe heredero. Aún tendría unas semanas para llevarse sus cosas de allí y trasladarse definitivamente a los aposentos reales, pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía pensar en eso ahora y sin embargo era un asunto que no podía esperar. Tendría que enviar mensajeros y confiar en que los mensajes llegaran a sus destinatarios. Confiar en sus hombres y en su discreción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podía pedir un rato a solas para reflexionar. Escribir las cartas y enviarlas. Si se organizaban deprisa no tenía porque cambiar nada. Todos sus hombres sabrían qué hacer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O casi todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenía ni idea de cómo contactar con Nawar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Le hemos suministrado una droga muy fuerte para el dolor, Alteza -estaba diciendo uno de los médicos cuando por fin se decidió a prestarles atención-. Es muy posible que ya no despierte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Comprendo -respondió, porque era lo que se respondía en momentos como ese, pero era mentira. No podía comprender ni quería comprender que su padre ya no iba a despertar. Lo aceptaría cuando sucediera, porque no se podía hacer nada más. Pero de momento se iba a permitir el lujo de la negación. Tal vez se equivocaran. Tal vez despertara al fin y al cabo y él pudiera despedirse de verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Volveré en un par de horas -les dijo a los médicos-. Avisadme si hubiese cualquier cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos prometieron hacerlo y le dejaron salir. En la puerta le esperaba uno de los hombres del Qiam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi señor me ha enviado a comunicaros que en cuanto estéis libre os dirijáis a su despacho, Alteza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No parecían dispuestos a dejarle respirar. Aún así, ya se había puesto en evidencia uan vez perdiendo los papeles delante del Qiam. No le convenía que Zealor sospechara. Habría tiempo para escribir misivas más tarde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que asintió y siguió al soldado hasta el despacho del Qiam, a preparar su coronación mientras el cuerpo de su padre aún estaba caliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No tan caliente” .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciero, no tan caliente. De nuevo se pellizcó el puente de la nariz, conteniendo el temblor y las lágrimas. Más le valía empezar a comportarse como una persona práctica si iba a tener que pasar las siguientes horas hablando de rituales de sucesión con Zealor Yahir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-5038304572926008763?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/5038304572926008763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=5038304572926008763' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5038304572926008763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/5038304572926008763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/02/segunda-parte-capitulo-trigesimo-octavo.html' title='segunda parte, capítulo trigésimo octavo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-1585089456741814194</id><published>2010-01-31T23:08:00.003+01:00</published><updated>2010-01-31T23:30:46.629+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo trigésimo séptimo</title><content type='html'>&lt;i&gt;Uaaa, casi se me olvida que es domingo!!!&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah y Nawar habían caminado en silencio la mayor parte del tiempo. De hecho, la princesa sólo se había dirigido a él para lo imprescindible. Nawar no creía que se tratara de que seguía enfadada con él, pues no era precisamente el silencio obstinado y denso que le había prodigado el primer día después de su escapada por los pelos de Fasqaid. No. Era otra cosa. Sospechaba que el motivo era Haze, el modo en que se había ido en contra de su voluntad sin siquiera despedirse. Había habido un halo de definitud extraña en todo aquello que el elfo no podía explicarse bien. Tal vez era simplemente que la misión que emprendían era suicida y las posibilidades de regresar eran ínfimas, pero el modo en que había negado con la cabeza cuando Faris le había propuesto esperar a que Haze despertara…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-Es mejor así –había dicho-. No quiero irme con una discusión absurda de por medio.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso había sido todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se habían detenido en todo el día pues habían comido algo de fruta sobre la marcha, así que cuando el sol empezó a ponerse el elfo dio el alto para cenar y descansar. Se sentaron, Mireah sobre un tronco caído y Nawar sobre una roca, y repartieron algunas de las provisiones, empezando a comer en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban en las afueras de Leahpenn y según la princesa las tierras de los humanos estaban a menos de un día y medio de distancia de allí. Tal vez menos. La humana no estaba muy segura de ello. Haze era quien había guiado entonces y Mireah recordaba que había dado un gran rodeo para evitar a alguien, muy posiblemente al Qiam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera como fuese estaban muy cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No iba a confesarlo en voz alta, por supuesto, pero estaba más nervioso y asustado de lo que lo había estado nunca. Hasta hacía poco más de un mes apenas consideraba a los humanos un cuento, una historia para asustar a los niños por las noches. Ahora sabía que eran reales y que nada de lo que le habían contado sobre ellos era verdad. Y aún así, aún sabiendo que no eran peores que ellos mismos, la idea de adentrarse en esas tierras desconocidas de los mapas le cerraba el estómago como nunca ninguna emboscada o misión lo había hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para pensar en otra cosa intentó entablar una conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A pocos metros de aquí está Leahpenn –le dijo a Mireah-. Es tentador acercarse a ver cómo le va a Alania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La humana alzó los ojos del trozo de pan que mordisqueaba sin ganas y se encogió de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sería ponerla en peligro de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya, por eso no vamos a hacerlo. Es sólo que… bueno, eso. Que es tentador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con otro encogimiento la humana volvió a su cena. El silencio se volvió de repente denso e incómodo. Nawar odiaba los silencios incómodos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Haze va a estar bien –dijo finalmente, creyendo saber qué carcomía a la princesa-. Cuando regresemos ya estará recuperado del todo y Faris ya le dejará jugar con nosotros –intentó bromear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su intento fue recompensado por una tímida sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debe de estar tan enfadado…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Haze? Lo dudo. Ya de niño costaba hacerle enfadar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y aún así tú lo conseguiste –de nuevo sus dos ojos, tan redondos y grandes, se volvieron hacia él, inquisitivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya. Pero yo tengo ese don. Cabreo a la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y a pesar de que es cierto, sabes tan bien como yo que no es eso -le reprendióla princesa enarcando las cejas a modo de reporche-. Hablasteis de algo que le enfadó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hablamos de Zealor –mintió tras masticar un poco-. Le dije cómo había tenido ganas de matarle en medio del bosque y lanzar su cadáver a las bestias y no le gustó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La humana puso cara de no creerle del todo, pero al fin y al cabo era plausible, así que no supo qué objetar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pensé que te habría contado algo más –le confesó la joven finalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Algo más? ¿De qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De su encierro, de cómo fue capturado, de sus hermanos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y por qué iba a contarme nada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres su amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había algo de súplica en el modo de la princesa de pronunciar la palabra. “Eres su amigo” parecía estar diciéndole, “cuéntame las cosas que él no cuenta”. De repente Nawar echó de menos el silencio incómodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No estoy muy seguro que esa sea la definición adecuada. Y aunque lo fuera, no creo que me haya contado a mí nada que no te haya contado a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La humana hizo un mohín, frunciendo los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada. Esa es la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar sintió que estaba adentrándose en un terreno pantanoso en el que no estaba muy seguro de querer entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, mujer, hablará cuando esté preparado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cuando va a ser eso? –Había cierta exasperación en el ceño de la princesa mientras el elfo sintió sus pies hundirse en el metafórico fango-. Sólo sabe decir que todo está bien cuando le pregunto. Y es tan evidente que nada va bien...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno... -el joven buscó algo que replicar que pudiera calamar a la humana y cortar la conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabías tú que le dolía el hombro?  -le interrumpió Mireah-. Porque yo no lo sabía. Debía de llevar días con dolor y... -terminó la frase con un gruñido mientras daba un furioso bocado al pan-. "No quería molestar". ¡Se supone que tiene que molestarme! -De repente se desinfló, hundiendo la cabeza entre sus delgados hombros-. Quiero decir... si me quiere, si nos queremos... ¡Estoy para eso! Tendrá que confiar en mí, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nawar hubiera preferido mil veces dejar que el silencio se comiera la conversación en ese punto, pero sabía perfectamente que no era eso lo que la humana merecía. Claro que tampoco merecía no saber lo que Haze había sentido por Sarai. Porque si había amado a Sarai no podía amar a Mireah y aún así... Aun así su afecto parecía tan real...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No entendía a qué jugaba Haze ni porqué y ahora la princesa le estaba pidiendo una opinión que no podía dar de ninguna de las maneras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hay muchas maneras de querer -contestó finalmente antes de que el silencio fuera demasiado largo y se pudiera malinterpretar. Al menos eso era verdad, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya -Mireah se pasó la mano por la cara con cansancio-. Perdona. Tienes razón. Debo darle tiempo. Pero tengo tanto miedo de que no tengamos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entonces qué más te da?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué quieres decir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si teneis poco tiempo, ¿no sería mejor disfrutar de lo que tienes ahora y no preocuparte de su pasado? &lt;br /&gt;-"¿como por ejemplo, si estuvo enamorado de tu tía-abuela?" pensó, aunque calló a tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mireah enarcó las cejas y le miró. Parecía soprependida. Y divertida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Al final va a resultar que tienes tu corazoncito -le dedicó una sonrisa más relajada y, acabándose su cena en dos bocados, se puso en pie-. ¿Qué? ¿Continuamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Continuar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, creo que aún podemos caminar una hora o dos antes de dormir un poco -respondió la princesa-. Además, mientras caminamos no podré mantener otra conversación incómoda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No estaba incómodo -protestó, pero se puso en pie, recogiendo su mochila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora sí, la humana rió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Anda, vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con su propio fardo a la espalda, comenzó a caminar. Nawar se apresuró a ponerse a su altura en silencio. Si había que caminar toda la noche para evitar volver a hablar de la vida amorosa de Haze, caminaría. Vaya que sí. Y todas las noches siguientes hasta encontrar al muchacho si hacía falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-1585089456741814194?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/1585089456741814194/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=1585089456741814194' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1585089456741814194'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1585089456741814194'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/01/segunda-parte-capitulo-trigesimo.html' title='segunda parte, capítulo trigésimo séptimo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-7304420350810036492</id><published>2010-01-24T22:56:00.001+01:00</published><updated>2010-01-24T23:03:30.797+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo trigésimo sexto</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron se arrastró hasta la parte trasera de la tienda, acercando la cabeza a la lona para intentar oír. Le llegaron algunas voces en el iluminado interior, así como algunas siluetas, pero no podía distinguir ninguna de las palabras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldiciendo, siguió arrastrándose por la hierba buscando algún rincón menos iluminado. La humedad comenzó a calar su ropa mientrasel muchacho empezaba a arrepentirse de su enésima pésima idea. Finalmente dio con un punto que le pareció bueno y usando una daga hizo un pequeño corte en la tienda, en forma de siete, desde donde le llegó el envidiable calor del interior. También le llegaron las voces más claras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había cuatro hombres en total, Jacob de meanley y otros tres. Uno de ellos, Jaron estaba seguro, era uno de los humanos que le habían golpeado en las mazmorras de Meanley. El resto no los conocía, o por lo menos no los recordaba. Parecían estar discutiendo algo, pero lo hacían en voz baja, tal vez para no ser escuchados por los guardias de la entrada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No irás a perder la paciencia precisamente ahora, Ishaack?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se trata de paciencia, señor. Es ese maldito engendro, sabéis que nunca me he fiado de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que yo sí? Y aún así cumplirá con su parte porque él sí se fía de nosotros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no estaría tan seguro de eso -dijo el tipo que Jaron recordaba de su estancia en Meanley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué intentáis deicrme? ¿Que nos echemos atrás ahora? Ni hablar. Esperaremos la señal del elfo, como acordamos. Dijo en su último comunicado que a su rey le quedaba apenas un suspiro. Ya no tardará en morir, y cuando lo haga tendremos nuestra señal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cual será? -El tal Ishaack resopló con sorna-. Incluso en eso nos dejó apenas un misterio. Se aseguró de seguir llevando él las riendas. Ese tipo me da escalofrío, Jacob. Debimos haberle matado hace tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dijo que lo sabríamos cuando nos llegara y confío en ello. Nos necesita más él a nosotros que nosotros a él. No se arriesgaría a estas alturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué no? ¡Tiene todo el tiempo del mundo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, ahí os equivocáis todos -una sonrisa cruel se dibujó en el rostro de Meanley-. Le queda exactamente el tiempo que tardemos en entrar en su ridícula Nación y aplastar a su maldito gobierno. Los elfos van a perder a su rey, su consejo y su qiam en la misma semana. El resto serán mis esclavos o morirán, lo que ellos decidan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sigo sin entender de nos sirve todo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque eres corto de miras, Ishaack. Cuando los elfos ya no sean una amenaza el pueblo me adorará y me seguirá a donde yo vaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y vos iréis a por el Rey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Precisamente. Y cuando el Rey haya caído...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente las voces en el exterior de la tienda se alzaron, como si hubiera una discusión. El príncipe se interrumpió, molesto y suspicaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Id a ver qué está ocurriendo. Y si alguno de esos pueblerinos está dando problemas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus hombres asintieron y le dejaron solo en la tienda. Jaron le observó mientras en silencio se servía una copa de vino y se sentaba en una banqueta, dándole la espalda. Se dio cuenta de que realmente nadie le había visto, nadie excepto Miekel sabía que él estaba allí. Sería fácil, tan fácil, matar a Jacob de Meanley... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Excepto que tal vez no iba a ser tan fácil, y si le pillaban y moría nadie podría ir a avisar a los elfos de lo que planeaba el Príncipe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que dió media vuelta y volvió por donde había venido. Por el rabillo del ojo vio a Miekel rodeado por los hombres de Meanley. Él parecía ser el objeto de la discusión. El muchacho esperaba que no haberlo metido en problemas, aunque por el modo en que el tal Ishaack lo sacaba a empeñones de allí parecía ser el caso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron se apresuró a alejarse de las tiendas de lso oficiales, poniendose en pie cuando creyó estar suficientemente lejos. Entonces caminó con tranquilidad hacia las hogueras, por que correr hubiera atraído la atención sobre su persona y eso era lo último que quería hacer. Tenía el corazón en un puño, dividido entre las ganas de echar a correr hacia la Nación y no detenerse hasta dar con alguien y la idea de correr en dirección contraria, hacia Rodwell y el Rey. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Maldición! Eran demasiadas cosas y él era demasiado estúpido. Demasiado lento e insignificante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldición. Maldición. Maldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperaba que Miekel estuviera bien. Rodwell le había enviado un aliado y él conseguía que lo mataran a los cinco días de conocerle.  Al final iba a tener razón Jaron Yahir. No traía más que problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-7304420350810036492?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/7304420350810036492/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=7304420350810036492' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7304420350810036492'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/7304420350810036492'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/01/segunda-parte-capitulo-trigesimo-sexto.html' title='segunda parte, capítulo trigésimo sexto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-1622809646332659920</id><published>2010-01-17T21:45:00.001+01:00</published><updated>2010-01-26T20:03:07.281+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo trigésimo quinto</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Jaron no tardó en aprender que los ejércitos eran lentos. Agónicamente lentos. No estaban tan lejos d ela Nación, no podían estarlo. Estaba convencido que, a buen paso, en un día, tal vez día y medio, él sería capaz de llegar hasta allí. El ejército de Meanley, no obstante, apenas habái recorrido un cuarto del camino antes de que dieran el alto para cenar y descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se quejaba. Cuanto más tardasen en llegar, más tiempo tenía él para escaparse y buscar a su tío. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Si sigue con vida”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto. Si seguía con vida. Pero a eso ya se enfrentaría llegado el momento. Ahora tenía otros problemas en mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando había aperecido Jacob de Meanley el muchacho había cambiado sus planes. Ciertamente, aún quería huir y llegar a la Nación lo antes posible, pero ahora tenía la posibilidad de averiguar qué se traía Meanley entre manos. Así que cuando cayó la noche y todo el mundo empezó a reunirse alrededor de los fuegos a cenar y descansar, Jaron se apartó disimuladamente al amparo de las sobras para deslizarse hacia la zona donde habían montado la tienda provisional de los altos mandos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ruido que venía de las hogueras sin duda distraería a los guardias y lo más posible era que no le oyeran acercarse y si se situaba suficientemente cerca para poder escuchar... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron se arrastró por la mullida yerba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Adonde vas? -Susurró Miekel a su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Mierda! ¿Es que era su perro guardian? Jaron  no se molestó en volverse hacia el humano, que se arrastró hasta lelgar a su altura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si vas a escapar déjame ir contigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No voy a escaparme -susurró el medioelfo con impaciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces es que por algún motivo quieres acercarte a la tienda de Meanley y eso sería una estupidez, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no le dejaba en paz?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Métete en tus asuntos -masculló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que resulta que tu eres mi asunto. ¿Por qué crees que me envió Rodwell?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me importa. No pedí ayuda. No la necesito. Estoy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto. Por eso usas un nombre falso y llevas una gorra para que nadie vea tus orejas, porque no hay nada de lo que preocuparse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron se volvió finalmente, molesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué quieres de mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ayudarte!  No soy imbécil, ¿vale? Hay algo que no me estás contando. U me da igual, de veras. No me lo cuentes. Pero déjame ayudarte, sea lo que sea que quieras hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El medioelfo suspiró. Podía contarle sólo lo que pretendía hacer, nada más. Así se lo quitaría de encima. Miekel trataría de disuadirle y él fingiría entrar en razón, y cuando el novicio no estuviera mirando se escabulliría de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quiero espiar al príncipe. -dijo finalmente-. Quiero averiguar si de veras la Sarai de la que hablaba era mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miekel le miró con el ceño fruncido. Seguía sin creerle. No al menos la excusa que había dado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y no crees que será más fácil acercarte si nadie te ve? -dijo de todos modos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué crees que estaba haciendo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, vamos! Yo te he visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tu estás siempre pegado a mi cola -protestó, ofendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano puso los ojos en blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estás alzando la voz -le recordó en un susurro-. Mira, puedo cubrirte, pero para eso tienes que confiar al menos un poco en mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron gruñó como respuesta. No esperaba que Miekel quisiera colaborar con él. Y encima lo que le decia sonaba sensato. Odiaba cuando la gente se ponía sensata. Era dificil discutir cuando la gente se ponía sensata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y como piensas hacerlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humano sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tu dame cinco minutos y tendrás via libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, tras palmear su espalda, se fue por donde había venido. Jaron se qeudó donde estaba, expectante.  A malas, si la cosa se complicaba, podía intentar ir hacia el bosque, largarse de una vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente vio avanzar a Miekel entre las hogueras, hacia la tienda de Meanley. Estaba demasiado lejos para ver u oir nada, pero el humano caminaba a grandes zancadas, como si llevara un asunto urgente entre manos. Se detuvo cuando los guardas cercanos a la tienda se acercaron a él, armas en mano. El novicio gesticuló y señaló la tienda grande y al poco la mayoría de los guardas estaban pendientes de lo que fuera que les estaba contando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera lo que fuera que estaba haciendo, estaba funcionando. Así que Jaron aprovechó la oportunidad para acercarse a la parte trasera dela tienda de jacob de Meanley. Sabía que dificilmente descubriría algo nuevo, pero si no lo intentaba nunca lo sabría.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/S187zuAuUBI/AAAAAAAAEEE/8UC6sec2yQ0/s1600-h/escenilla3.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/S187zuAuUBI/AAAAAAAAEEE/8UC6sec2yQ0/s400/escenilla3.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5431125435342540818" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-1622809646332659920?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/1622809646332659920/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=1622809646332659920' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1622809646332659920'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1622809646332659920'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/01/segunda-parte-capitulo-trigesimo-quinto.html' title='segunda parte, capítulo trigésimo quinto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/S187zuAuUBI/AAAAAAAAEEE/8UC6sec2yQ0/s72-c/escenilla3.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-8150723390339489594</id><published>2010-01-07T23:31:00.002+01:00</published><updated>2010-01-07T23:32:19.063+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo trigésimo cuarto</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zealor esperaba con cierta impaciencia al príncipe Faris, al que había tenido que hacer llamar para comunicarle que su padre, el Rey, había empeorado. Había estado los últimos tres días recluido en Sealgoire’an, posiblemente lamentando la suerte que le obligaba a tomar responsabilidades de gobierno a tan corta edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad la enfermedad del rey, que todos creían tan lamentablemente temprana en un elfo aún joven, había llegado, en opinión de Zealor, demasiado tarde. Unos años antes, con un príncipe menor de edad, todo habría sido considerablemente más fácil. Faris era un niñato malcriado que nunca había mostrado interés por el gobierno del país, pero seguía siendo el heredero legítimo al trono. Aunque con suerte el consejo se dividiría intentando conseguir la atención del mocoso, dándole más libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tamborileó con los dedos sobre la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Meanley estaba listo. Hacía dos días que el mensajero había llegado con la noticia. Sólo necesitaba una señal y Zealor estaba impaciente por dársela. Después de tantos años se acercaba el momento y apenas podía esperar para ver como todo sucedía como él lo había planeado, con o sin Haze.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta se abrió, sacándolo de sus cavilaciones, y su chambelán anunció al Príncipe Faris, que entró acto seguido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alteza –Zealor se puso en pie para recibirle-, sentaos, por favor. Parecéis agotado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó las manos del joven mientras lo conducía al sofá. Aturdido, el príncipe se dejó servir una copa de licor, que apuró de un solo trago antes de que el Qiam hubiese podido sentarse frente a él. Parecía que el empeoramiento de su padre le llenaba de ansiedad. O tal vez era sólo la perspectiva de verse coronado en breve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo está mi padre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mal, alteza. Debemos prepararnos para lo peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y consiguió decirlo manteniendo el semblante serio y grave cuando en realidad el cinismo que guardaba la sentencia hubiera hecho enrojecer al más pintado. Pero él era el Qiam y nada podía perturbar su ánimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Lo peor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creo que sobreviva a esta noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo? –el ceño del príncipe se frunció con suspicacia, intrigando a Zealor de repente- Hace dos días estaba…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calló, pues iba a decir “bien” y era evidente que el rey hacía meses que no estaba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estable? –Ayudó el Qiam. Eso pareció calmar al joven, cuyo gesto se tornó de repente triste-. Lo lamento, Alteza, pero los médicos afirman que no se puede hacer más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris se puso en pie como si le hubieran golpeado y pasó una mano por su corto cabello rubio. Sus ojos se desviaron hacia la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debo ir a verle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto, Alteza –Zealor se puso en pie a su vez, pues no se permanecía sentado si la realeza no lo estaba, ni siquiera el Qiam-, pero no hay que olvidar los preparativos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De qué habláis? –El ceño del joven príncipe se ensombreció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si el Rey muere hoy… Hay mucho que hacer, Alteza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mi padre aún no ha muerto y me hablas de preparativos! –Su rostro, que había palidecido al saber el estado de salud de su padre, se tiñó de airado rojo-. Si hay algo que preparar, prepáralo tú. Ese es tu único trabajo, al fin y al cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No necesito que me recordéis cual es mi trabajo, Alteza –Zealor no mudó su expresión, pero su voz bajó unos grados-. ¿Debo recordaros yo a vos que habláis con el Qiam?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven le miró y sus ojos verdes eran apenas dos rendijas. El Qiam creyó ver en ellos algo que se le había escapado todos estos años. Vio determinación y voluntad. Vio de repente la posibilidad de un adversario al que no había tenido en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un momento, tal vez ni siquiera eso. Meros segundos. Pronto el príncipe suspiró y bajó la mirada, avergonzado y servil como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo lamento, Qiam. No sé que me ha pasado –se disculpó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Zealor sabía lo que había visto. Pensó en provocarle, forzar de nuevo la situación, inventar tal vez alguna obligación que mantuviera al joven alejado de su padre en sus últimas horas de agonía. Pero si tenía razón y había una inteligencia oculta tras la docilidad del joven, ¿hasta que punto le interesaba que Faris sospechara?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. Era mejor así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es comprensible, Alteza. Vuestro padre os necesita y yo os entretengo con futilidades que, como bien indicáis, otros pueden hacer en vuestro lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No. No es excusa –el joven sonrió, agradecido por su comprensión-. Si es mi obligación la cumpliré, como se me ha enseñado y es mi deber, pero antes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debéis ver a vuestro padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asintió, y de nuevo era un muchacho acongojado. Ahora sabía que esa conjuga era verdadera, así que disculpó al príncipe para que fuera a ver a su padre con premura. No porque le importara lo más mínimo, si no porqué eso le iba a dar tiempo de pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Significaba algo que el príncipe tuviera más voluntad de la que aparentaba? Tal vez no. Pero entonces, ¿por qué fingir? Él mismo llevaba años fingiendo ser lo que no era en pro de un plan a desarrollar. ¿Por qué fingía Faris? ¿Cuál era su plan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iba a tener que repasar todo lo que sabía del príncipe y revisarlo ante esta nueva e inesperada lux.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que dejó que fuera a ver al rey, que se despidiera de su padre como era debido. Ya habría tiempo para preparativos cuando el viejo hubiera muerto. Al fin y al cabo no había ningún tipo de prisa. Después de todo, la corona nunca iba a reposar sobre la cabeza de Faris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-8150723390339489594?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/8150723390339489594/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=8150723390339489594' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/8150723390339489594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/8150723390339489594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2010/01/segunda-parte-capitulo-trigesimo-cuarto.html' title='segunda parte, capítulo trigésimo cuarto'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-6862513787432576278</id><published>2009-12-31T21:19:00.005+01:00</published><updated>2011-06-25T15:43:45.064+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dibujo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='interludio'/><title type='text'>INTERLUDIO 2: Futuro</title><content type='html'>&lt;i&gt;¡Feliz año nuevo!&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer se arrebujó en su capa intentando que el frío que le helaba los huesos no llegara a sus entrañas. La cueva era húmeda y oscura pero no se atrevió a encender un fuego, como no se había atrevido en las últimas semanas. Ni siquiera para cocinar. Claro que para cocinar unas raíces, hongos y frutos secos no hacía falta mucho fuego…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía tanta hambre y tan poco alimento. No era suficiente para los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palpó en la oscuridad su vientre y sintió a su bebe moverse al contacto, como buscándola. Su consuelo era que ahí dentro su pequeño no podía sentir el lacerante frío que acompañaba las primeras nieves. Ni el frío ni, con suerte, el hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se tapó bien de nuevo y masticó sin mucho ánimo las insípidas raíces que había podido recolectar.  Pensó en su amado, que estaría buscándola por toda su pequeña nación. Tal vez creería que había muerto. Tal vez el que había muerto era él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, eso no. No podía siquiera concebirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se movió, tratando de repeler la idea que intentaba abrirse paso en su cabeza, y al moverse sintió de nuevo el dolor en el hombro, donde la sangre volvía a empapar el tosco vendaje que había logrado improvisar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maldijo. Así no iba a llegar muy lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lloró. No pudo evitarlo. Intentaba no hacerlo con todas sus fuerzas pero era imposible. En cuanto paraba de caminar, o a veces incluso caminando, sus fuerzas le podían y lloraba, de angustia y miedo, de rabia, de soledad. Por su bebé, por su amor, por sus amigos y por ella misma. Lloraba tanto que le dolía la cabeza y le costaba respirar y así no iba  allegar muy lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había salido ya de las tierras de su padre, eso lo sabía, pero no por eso habían abandonado la persecución. Y la última vez habían estado tan cerca…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Entrégate y no te pasará nada. Nos desharemos del engendro y podrás volver a tu lugar.”&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordaba las palabras de su hermano y el odio volvió a invadirla mientras se abrazaba su vientre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Nos desharemos del engendro.”&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su desesperación había matado a uno de los soldados, de pura suerte, pero eso los había sorprendido y le había dado margen para huir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“¡Si te vas ahora no podré salvarte!”&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su hermano lo había dicho como si ella le importara de veras, como si ella aún fuera una niña inocente que no supiera que lo único que les interesaba de ella era casarla con el horrible Heinrich de Peann para así poder ampliar su poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado tres días desde que derramara sangre con sus propias manos y la herida del hombro, recibida en la refriega, no se cerraba. Cualquier movimiento la hacía sangrar de nuevo. Y dolía. Dolía tanto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh, si le hubiera escuchado o al menos le hubiera dicho a donde quería ir…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero él no lo hubiera entendido. A pesar de las muchas virtudes de su amor la mujer sabía muy bien cuales eran sus defectos. Era terco y rencoroso y no hubiera entendido que ella hubiera querido volver a por el chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había podido seguir la pista del muchacho hasta las tierras de su padre, donde sin duda ya debían haberle dado muerte. Pobre Haze. Dulce y tierno Haze…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces la habían visto y había empezado la persecución, que duraba ya días, tal vez semanas. Había corrido en dirección contraria a la Nación, esperando dar una oportunidad a Jaron y a sus amigos. Todas las noches rezaba para que no fuera en vano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Si es niño se llamará como su abuelo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Cómo cual de los dos?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella había bromeado pero él no la había entendido, o tal vez sí y sólo le había seguido el hilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Bueno, Jacob es un buen nombre”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡No! ¡No como mi padre!”&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fedir, te llamarás Fedir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque iba a ser un niño. De algún modo lo sabía. Un niño valiente y noble como su padre. Su pequeño rayo de esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se adormiló. No supo por cuanto rato, pero adormiló. La despertó el viento golpeando contra las ramas de los árboles en el exterior. Se había levantado una tormenta. Llegó hasta la entrada d ela cueva para mirar al exterior y vio la densa cortina de nieva creada por el viento. Estaba cansada y débil, perdiendo sangre y fuerzas a cada paso que daba. Podía sentir la fiebre en los ojos que apenas podía abrir. La nieve creaba una cortina densa y uno no podía distinguir un pie delante del otro sin esforzarse de veras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era su oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no su oportunidad, pero sí la de su niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer salió de su refugio y forzó a su cansado cuerpo a seguir adelante, un paso y luego otro, entre la nieve y el viente, ignorando el hambre y el frío, ignorando el dolor de cabeza y las nauseas. Un paso y otro y otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vio luces no muy lejos y recordó haber visto no hacía muchos días un monasterío desde lo alto de una loma. Si llegaba....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tropezó y se puso en pie de nuevo, usando la espada como bastón. Y dio un paos y otro y otro. Si llegaba, si lo lograba, su rayo de luz nacería. Y cuando creciera... Cuando creciera le hablaría de su padre. De su padre y de sus tíos y de su abuelo. Sí, eso haría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así la mujer dio un paso y otro y otro hacia las luces llena de esperanza en el futuro que había cargado durante nueve meses en el vientre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/Sz0IR2XV-dI/AAAAAAAAECQ/YADJNrTJOpA/s1600-h/saraiblau.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 229px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/Sz0IR2XV-dI/AAAAAAAAECQ/YADJNrTJOpA/s320/saraiblau.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5421498629168167378" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-6862513787432576278?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/6862513787432576278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=6862513787432576278' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6862513787432576278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6862513787432576278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2009/12/interludio-2-futuro.html' title='INTERLUDIO 2: Futuro'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_LSf7HDQMmOU/Sz0IR2XV-dI/AAAAAAAAECQ/YADJNrTJOpA/s72-c/saraiblau.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-1936458780333987716</id><published>2009-12-27T18:51:00.002+01:00</published><updated>2009-12-27T18:57:36.740+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo trigésimo tercero</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando había despertado sus amigos ya se habían ido. Mireah y Nawar a buscar al chico. Dhan...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo lógico sería pensar qué había ido a por su familia, pero era un estupidez ir en persona y Faris no le había parecido el tipo de persona que te daba una montura y un escolta para que fueras a cometer una estupidez. No es que él lo hubiera visto, claro, pero Salman le había contado la partida de Dhan y cómo esta se había producido al menos dos horas después que la de Mireah y Nawar. No. Dhan no  había ido a por su familia lo cual tal vez quería decir que había ido a por Jaron. El mayor. Su hermano. No estaba muy seguro de sentirse feliz ante la prespectiva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haze suspiró, doblando otra esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Salman, Faris tampoco estaba ya en Sealgaoin'ear. Un mensajero había llegado y el príncipe había partido poco después. Así que estaba solo en la residencia oficial de los príncipes herederos, un lugar lleno de historia, la misma historia que nunca se molestó en estudiar cuando tuvo ocasión y por la que ahora le avergonzaba preguntar. Bueno, no exactamente solo, tenía a Salman y a Noaín, pero echaba de menos a su princesa. ¡Demonios! Incluso echaba de menos a Nawar.  Y sobretodo echaba de menos ser de utilidad para alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se había depertado sintiendose mejor y, después de asegurarse que se acababa su comida, Salman le había dado permiso para salir de su habitación mientras él se encargaba de su tareas. Pensó en bajar a las cocinas, saludar a Noaín, pero se confundió de pasillo y cuando quiso darse cuenta estaba en el ala opuesta del palacio buscando alguna puerta que diera a alguna sala conocida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No la halló. En su lugar encontró unas escaleras que subían y las siguió. Pronto se vio en una espaciosa terraza, en lo alto de una de las torres, desde donde se dominaba gran parte de bosque y el valle que se abría más allá del castillo.  Hacía buena tarde y el sol aún iba a tardar en ponerse. El verano acababa de empezar y pronto las temperaturas empezarían a subir y las lluvias que les habían estado acompañando en los últimos días se harían más y más escasas durante un mes o dos. Pero en ese momento la temperatura era pefecta en lo alto de la torre y Haze se permitió cerrar los ojos y dejar la mente en blanco por un segundo. Se le daba bastante bien no pensar en nada, llevaba muchos años de práctica a la espalda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos modos, era más fácil unos meses atras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto la brisa le produjo un escalofrío y se acordó de Zealor y de su interés por el muchacho. Recordó el hacha de metal y la insinuación de Nawar de que la muerte de sus padres no había sido accidental. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió los ojos y miró al horizonte, al punto lejano donde las tierras de los humanos empezaban y deseó que encontraran a su sobrino sano y salvo, y a la vez deseó que no lo encontraran nunca, que el chico hubiera regresado a su casa, lejos de las garras de Zealor, donde ningun miembro de su estropeada familia pudiera herirle nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se agachó y buscó alguna piedra que estuviera suelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; “¿Sabes que día fue ayer, muchacho?” Le había preguntado Salman al traerle junto con la comida algunas galletas de las que solía hacer Noaín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que lo sabía. No con exactitud, pero sí a grosso modo. Nunca había dejado de contar realmente. Nunca se dejaba de contar. Era un hábito demasiado arraigado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“68 años y sigo con vida.” &lt;/i&gt; Gravó en una esquina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Feliz cumpleaños, Haze -murmuró y lanzó la piedra con toda la fuerza que el dolor le permitió. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Mierda! ¿Por qué no le habían dejado morir? ¿Por qué habían tenido que complicarlo todo de ese modo por salvarle a él? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Formuló para sí mismo el amargo deseo de cumpleaños de que Zealor resbalara al salir de la bañera y pudieran por fin librarse de él. Hacía tiempo que sabía que ese deseo de cumpleaños no se cumplía por más que lo repitiera, pero no perdía nada intentándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-1936458780333987716?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/1936458780333987716/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=1936458780333987716' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1936458780333987716'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1936458780333987716'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2009/12/segunda-parte-capitulo-trigesimo_27.html' title='segunda parte, capítulo trigésimo tercero'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-3101908501174909347</id><published>2009-12-19T05:46:00.001+01:00</published><updated>2009-12-19T05:48:32.892+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo trigésimo primero</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban aún en la puerta observando como partían Nawar y la humana cuando Dhan Hund dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alteza, tenemos que hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris guió al pelirrojo hacia su despacho intuyendo de qué querría hablar. Era lógico y completamente comprensible. Lo mínimo que se podía esperar de Hund por como lo había descrito Nawar era que le pidiera sin rodeos que pusiera a alguno de sus hombres al cargo de la seguridad de su familia.  Por eso, porque creía saber de lo que iba a hablarle el elfo, le sorprendió  hacia donde se dirigió al conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuántos elfos tenéis en vuestro grupo? -preguntó tan pronto se hubieron sentado alrededor de la mesa de su despacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Suficientes -al joven no le gustó lo abruto de la preguntó y optó por ponerse a la defensiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Suficientes? -Pareció meditar la respuesta-. ¿Suficientes para qué? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Para lo que tenga que ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pelirrojó suspiró, mirandole con preocupación sincera en sus ojos azules.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No pretendo ser irrespetuoso, Alteza, pero nosotros también jugamos en nuestro momentoa ser rebeldes al orden establecido y no salió bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Créeis que juego? -Su desfachatez costaba de creer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creó que no os dais cuenta de que lo hacéis y lo que temo es que no os daréis cuenta hasta que la cosa se ponga fea. Y Zealor Yahir no juega, no lo ha hecho nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris se puso en pie, malhumorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sé que creéis que vuestra experiencia puede compararse a lo que estoy haciendo, maese Hund, pero no tiene nada que ver. ¿Cuantos érais en vuestro grupo? ¿Cuatro? ¿Cinco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Seis, contando a Sarai.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo mis redes de comunicación duplican esa cifra -dijo con altivez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hund sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y aún así... -alzó las manos, pidiendo paz-. No pretendo desanimaros. Nada más lejos de mi intención, pero si pretendemos sobrevivir esta vez más nos vale no confiarnos. Haze es una buena baza, pero tal vez no sepa tantas cosas del Qiam como creemos, o tal vez lo que sepa no pueda usarse sin pruebas. Vamos a necesitar a toda la gente que podamos reunir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por eso he mandado a Nawar a por el chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Necesitaremos algo más que a un muchacho testarudo que no sabe lo que quiere ni a quien, Alteza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces, ¿estás pensando en tu familia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora sí, Dhan Hund rió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, no. Layla me mataría si la arrastro a algo así. Mi mujer está más segura en casa y yo estoy más seguro aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris sonrió a su pesar aunque estaba perplejo. Si no hablaba del medioelfo ni de su familia y la noche anterior había dejado claro que no podían contar con jaron Yahir, ¿entonces quien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vos lo habéis dicho antes, alteza, no éramos un grupo grande, pero éramos un grupo entusiasta. Si pudiese contactar con ellos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faris se relajó. Así que era eso. No le parecía mal, francamente. Al fin y al cabo Hund tenían razón. Cuantos más fueran, mejor preparados estarían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me parece buena idea -admitió-. Si tuviera sus nombres, por eso, podría decirte si ya forman parte de mi grupo o no -intentadoque el elfo no olvidara lo gran de que era su red de contactos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no creo. Pusimos especial cuidado en ocultar bien nuestro odio al Qiam. Además, enviaríasi a alguien ha hablar con ellos y no es recomendable. El tiempo nos convirtió a todos en paranoicos y tus hombres no serían bien recibidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez le tocó a Faris sonreir con sorna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues a mi no me parece sensato que vayáis vos en persona cuando todo la Nación os busca, Maese Hund.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dhan le devolvió la sonrisa, está vez con un deje de admiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cómo sabéis que iba a pronoper eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que empiezo a ver cómo habéis llegado a la situación actual -El joven príncipe se sentó de nuevo, dándose por vencido-. ¿Aceptaríais al menos que uno de mis hombres de confianza os acompañara?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Se parecen todo vuestros hombres a Nawar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El príncipe rió con ganas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me temo que Nawar Ceorl es único.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces, Alteza, no tengo inconveniente alguno en la compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue como se decidió que Dhan Hund también partiría de la seguridad de la residencia real.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-3101908501174909347?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/3101908501174909347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=3101908501174909347' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/3101908501174909347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/3101908501174909347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2009/12/segunda-parte-capitulo-trigesimo_19.html' title='segunda parte, capítulo trigésimo primero'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-2139690446187333422</id><published>2009-12-13T20:58:00.001+01:00</published><updated>2009-12-13T21:01:29.392+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo trigésimo primero</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Bas'il los condujo hasta una sala que se le antojó a Layla una mezcla entre una sala de recepciones y una biblioteca. Tenía el tamaño y disposición de la primera, pero sus paredes estaban cubuiertas de estanterías y libros. La elfa nunca había visto tanto conocimiento junto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su anfitrión les indicó que se sentaran alrededor de una de las mesas mientras él se acercaba a un mueble y sacaba unas copas y una botella de licor. Sus ojos no dejaban de observar a Yahir, como tratando de asegurarse de que no era un fantasma. O tal vez sólo intentaba acostumbrarse a su aspecto, aunque Layla sabía que eso era imposible. Ella llevaba días con él y aún le costaba mirarle directamente a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprovechó la pausa para quitarse la capa, pues empezaba a tener calor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Layla Hund, claro -dijo su anfitrión minetras dejaba una copa delante suyo-. Debí haber imaginado que estaríais vos bajo la capucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tan lejos ha llegado la noticia de mi fuga?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuando al Quiam le interesa, mi señora, las noticias vuelan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Layla sonrió, admintiendo la verdad en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Confieso que no salgo d emi asombro -continuó el señor de Dheireadh mientras se sentaba junto a ellos-. Sabía que ocurría algo pero nunca imaginé que... ¡Por mi alma que esto es increíble de veras! ¡Tienes que contarmelo todo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay mucho que contar. Nos separamos, me escondi, Zealor me quemó vivo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, vamos! Esa es la parte que todos conocemos. Todos estos años... ¿Qué has estado haciendo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron alzó la copa y bebió. Se humedeció los labios, ceñudo, y Layla creyó que iba a responder, pero se equivocaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No se puso Dhan en contacto contigo? -Preguntó a su vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bas¡il pareció sorprendido por la pregunta, tal vez porque esperaba una respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hace un par de semana -admitió-. Me llegó una carta. Confieso que me sorprendió. Sí que es cierto que al principio habíamos intentado mantener el contacto, pero después de que el futuro Qiam te ofreciera un funeral ofcial por todo lo alto nos desanimamos. Dhan nos convenció de que lo mejor era dejarlo, que ya no había causa y que era peligroso. Tres personas habían muerto, o al menos eso creíamos -añadió en tono más jocoso que acusador, pero definitivamente dolido-. Nos convencimos que lo mejor era guardar las distancias un tiempo. Desde entonces dejamos de reunirnos y fingimo sser solo viejos conocidos para la Sociedad. Sólo un viejo cabo saludando al que fue su cadete en sus tiempos de juventud. Ni siquiera me permití asistir a vuestra boda -le dedicó a Layla una sonrisa triste-. Ya veis, señora, cuan asustados estábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fue lo mejor -opinó Jaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé. Si Dhan nos hubiera dicho que seguías vivo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué te dijo Dhan en su carta? -Yahir volvió a cambair de tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Poco. Decía que debíamos reunirnos, que estuviera preparado, que pronto me diría el día y el lugar. Estuve días espernado otra nota y de repente... Cuando me llegó el anuncio de que Dhan Hund había tricionado al Qiam rescatando a haze Yahir supe que tenía que ver con la extrña carta. Y francamente, no entiendo nada. Después de que nos traicionara Dhan ni siquiera pronunciaba el nombre de tu hermano menor. ¿Qué hacía Dhan arriesgandose de ese modo por él? ¿y donde había estado haze todo este tiempo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estaba prisionero de los humanos, o al menos es lo que contó -le aclaró Layla en vista de que Jaron no parecía ir a abrir la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo del rostro quemado gruñó, peor no añadió nada más, ni para bien ni para mal, y se hizo un silencio incómodo. Bas'il acabó el contenido de su copa y se sirvió una segunda antes de carraspear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces, ¿venía por la carta de Dhan? Ha llegado el momento de ponerse en marcha de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron ladró una carcajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De nuevo? Nunca estuvimos en marcha. No realmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya sabes a qué me refiero. Lo qe sea que estéis preparando, contad conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No estamso preparando nada -jaron frnó el entusiasmo d esu antiguo amigo antes de que pudiera exaltarse-. Tal vez Dhan sí tenía intención de intentar algo. No lño sé. La verdad es que contactaros fue idea suya, como fue idea suya echarlo todo a perder pro rescatar a mi hermano. Ahora ya es imposible hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, ¿entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Layla entendío la frustración de Bas'il. Entonces, ¿a qué has venido? ¿Porqué has llenaod mi casa de fantasmas si no quieres nada d emi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Layla -fue la respuesta de Yahir-. No puede regresar a su casa y necesita un lugar donde esconderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Además, es posible que Dhan se ponga en contacto contigo de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No sabéis donde está?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La elfa negó con la cabeza y bas'il entendió parte de la situación. Sólo parte, se veía en su ceño fruncido que lo que no se le estaba contando era mucho. Layla trataría de rellenar los huecos con lo que Alania le había contado cuando no estuviera Yahir. Por el momento, sólo podía esperar que el elfo le dejara quedarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entiendo -dijo finalmente-. Por supuesto que os podéis quedar, mi señora. ¿Y vuestra hija? Podíasi haberla traido con vos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Alania? no. Preferí dejarla al cargo de los vecinos. Es posibel que ahora mismo esté enfadada conmigo, pero era lo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro del elfo se ensombreció. Su expresión en parte confusa y en parte preocupoada le dio a entender que algo iba mal. La elfa sintió un nudo en el estómago. ¿Qué pasaba con su niña?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No escapó contigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Claro que no! No podía condenarla a esta vida a ella también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bas'il se puso en pie, evidentemente nervioso. paseó por la sala antes de detenerse de nuevo frente a ellos con una expresión de sincera preocupación en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-layla, el Qiam tambiñen la busca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-También escapó. Pensaba que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le hubiera gustado creer que bromeaba, peor era evidente que no. No era una broma. Alania se había escapado. Si la conocía, ni siquiera había esperado a que ella estuviera muy lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hemos de volver a fasqaid -Layla se puso en pie, tomando su capa y empezando a abrocharla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Fasqaid?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es donde habá ido. Era la única pista que teníamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No podemos volver allí, sabes que no hay nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero ella no lo sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se razonable -Yahir trató de calmarla-. A estas alturas ya debe de haberlo descubierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué me estas pidiendo? ¿Que haga como tu y le de la espalda a lso míos para salvar mi vida? Es mi hija!! Que a ti no te importe el destino de tu propio hijo no quier decir que yo vaya a abandonar a mi niña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hijo? ¿Sarai llegó a tener el bebe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron dio un golpe a la mesa, poniendose en pie él a su vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estas hablado más de la cuenta, mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Porqué? ¿Acaso es un secreto que eres un cobarde?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La expresión del elfo le dio miedo en ese momento. No estaba segura de qué hubeira ocurrido si hubiesen estado a solas. Por suerte, Bas'il estaba allí y Jaron se volvió un momento hacia su antiguo instructor antes de volverse de nuevo hacia ella y hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo ya he cumplido mi parte -le dijo-. Si tu quieres suicidarte buscando a esa mocosa, ya no es cosa mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vas a irte? -Bas'il parecía querer preguntar mil cosas pero el elfo era suficientemente sabio para intuir que no era el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elocuente silencio de Jaron lo dijo por todo por ellos. Se iría. Le daba igual Alania, Dhan o cualquiera que no fuera él. le odió en ese momento, le odió profundamente por todo lo que su marido había hecho por él y lo mucho que eso le había quitado a ella. Y deseó que se fuera para no verle más, pues entendió finalmente que no era precisamente su rostro lo que el fuego había calcinado y deformado y no estaba muy segura de querer averiguar hasta que punto se había malogrado su alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-2139690446187333422?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/2139690446187333422/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=2139690446187333422' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2139690446187333422'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/2139690446187333422'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2009/12/segunda-parte-capitulo-trigesimo_13.html' title='segunda parte, capítulo trigésimo primero'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-6184309138555707156</id><published>2009-12-03T23:28:00.001+01:00</published><updated>2009-12-03T23:33:53.862+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo trigésimo</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocía el lugar hacia donde Jaron Yahir la había guiado y conocía la casa a la que se habían dirigido, pero debía reconocer que no conocía esa entrada. Era la casa de Bas'il Dheireadh, en Cóign'ear, antiguo conocido de su marido, con un pie en el ejército y otro en el consejo, al que no veía desde hacía casi cinco años, pero era la primera vez en toda su vida que utilizaba una entrada de servicio. Aún así Layla Hund se dejó conducir por el elfo de la cara quemada al que había creído muerto durante 67 años, feliz de saber que habían llegado a su destino. No sólo estaba agotada y decepcionada, si no que los dos últimos días de viaje había sido largos y tediosos. La compañía de Jaron ya no era como ella la recordaba. El elfo que ella conociera tal vez no era el más jovial de los mortales, pero era agradable al trato, simpático e ingenioso. Ahora sin embargo no sólo era hosco y taciturno, sino que además era amargo y desagradable.  Había intentado conversar con él, saber qué había de verdad en todo lo que le había contado Alania, pero no había conseguido arrancarle más que gruñidos y sarcasmos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que cuando llamaron a la puerta trasera de la casa de los Dheireadh se sintió terriblemente aliviada ante la prespectiva de librarse de su compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La criada que abrió no esperaba la horrible visión del rostro de Jaron y palideció, pero supo mantenerse en su lugar y no salir corriendo, que era lo que cualquiera deseaba hacer la primera vez que veía a Yahir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Está tu señor? -Preguntó éste mientras bajaba su capucha como si no hubiera reparado en la reacción de la elfa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qui-Quien pregunta por él? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Un viejo amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer asintió y la puerta se cerró. Hubo algún cuchicheo tras ella antes de que se abriera y apareciera esta vez un criado. Parecían haber decidido que Yahir podía ser peligroso. No les culpaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pasen, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Layla no dejó de notar que a pesar de la cortesía no les hacían entrar más allá de la cocina. El elfo que les había franqueado el paso les observaba con recelo mientras una de las criadas les indicaba que se sentaran. Fue a cogerles las capas, y Layla iba a deshacerese de su capucha gustosa, pero un gesto de Yahir se lo impidió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estamos bien, gracias. Sólo avisa a tu señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Layla se dejó caer en una silla junto a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hacía falta ser grosero -le susurró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estoy desfigurado y muerto, nadie me va a buscar o reconocer, pero tu cara debe de estar en todos los mercados -fue su respuesta, desdeñosa y fría-. No te quites la capucha hasta que veamos a Bas'il.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh -fue todo cuanto acertó a decir. Con otra persona, en otras circunstancias, se hubiera disculpado, pero algo en las maneras de Jaron le impidió hacerlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que se quedó allí sentada con la capucha puesta en contra de todas las normas de buena educación, como si en lugar de la cocina de una casa decente fuera una taberna cualquiera, a la espera de que el señor de la casa se dignara a bajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dudas que no la habían abandonado del todo en ningún momento la asaltaron de nuevo durante la espera. ¿Y si Jaron se equivocaba y Bas'il no estaba de su parte? En lo poco que había dicho al respecto, Yahir había asegurado que el elfo había conocido a su esposa humana hacía años y que era de los suyos, pero ¿y si el tiempo le había cambiado? No veía al señor de Dheireadh desde hacía cinco años, ¡y había sido en un acto oficial! Su marido y él no habían dado grandes muestras de conocerse.  Tal vez era cierto que hacía años habían formado parte del mismo grupo, pero... ¿y si Bas'il se había acomodado como les había sucedido a tantos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se dio cuenta de lo tensa que estaba en realidad hasta que la puerta de la cocina se abrió, provocándole un respingo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bas'il Dheireadh entró en la cocina, el ceño fruncido sobre sus ojos verdes. Les miró, aún sin entender nada, y se plantó ante Jaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quien se dice amigo mío y llama a mi puerta de servicio exigiendo mi presencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron se puso en pie y Layla creyó ver algo parecido a una sonrisa en sus ojos violeta. La dura linea que eran sus labios se relajó al hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sé que han pasado unos años y que tu pelo está más blanco que la última vez, pero no pensé que estuvieras tan viejo que no me reconocerías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elfo, que ciertamente era algo mayor que ellos y ya mostraba algunas canas en su cabello castaño, abrió los ojos con sorpresa al oir la voz y se sujetó a una de las sillas, como buscando estabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por todos los...! Creí...  Creimos... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de repente abrazó a Jaron y esté le devolvió el abrazo. Ésto sorprendió a Layla aún más que su sonrisa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuando oí lo de tu hermano y lo de Dhan... -Bas'il se separó de él, una mueca incrédula pintada en sus labios-. Debí haberlo imaginado. Pero como iba... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron perdió el gesto afable del rostro tan deprisa que la elfa creyó haberlo imaginado. Miró de soslayo a los criados, que fingían dedicarse a sus labores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí no. Vamos a un lugar más privado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto -su anfitrión les señaló la puerta aún con ese gesto de incredulidad en los ojos-. Hay tantas cosas que tienes que contarme... Sarai, ¿ella también...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí no -insistió Yahir y Layla entendió perfectamente que quería decir: “aquí no ni en ningún otro lugar”, pero Bas'il aún no llevaba sufciente tiempo con él como para haberse dado cuenta de que el Jaron al que acababa de abrazar no era el Jaron que él recordaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya se daría cuenta. Y si empezaba a preguntarle por su esposa muerta eso iba a suceder más pronto que tarde.&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-6184309138555707156?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/6184309138555707156/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=6184309138555707156' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6184309138555707156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/6184309138555707156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2009/12/segunda-parte-capitulo-trigesimo.html' title='segunda parte, capítulo trigésimo'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_LSf7HDQMmOU/SGZS71aRxUI/AAAAAAAAAJc/dJQ6aaKzeh4/S220/IMG_8301.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-829926624284106290.post-1587632785834010237</id><published>2009-11-28T20:20:00.000+01:00</published><updated>2009-11-28T20:22:20.115+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda parte'/><title type='text'>segunda parte, capítulo vigésimo noveno</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando dieron la orden de recoger las tiendas y desmontar el campamento supo Jaron que debía empezar a moverse. Escabullirse mientras todos los militares del príncipe de Meanley estaban vigilándolos de sol a sol hubiera sido un suicidio, pero en cuanto tuvieran que ponerse en marcha tendrían demasiado que hacer como para controlarlos a todos ellos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaron se despertó esa mañana con la determinación de aprovechar la más pequeña distracción para intentar escapar. La gente iba arrriba y abajo, desmontando tiendas, cargando carros y preparándose para la incierta marcha. Nadie le prestaba más atención de la debida. Si aprovechaba la hora del almuerzo para cuando alguien le echara de menos ya sería demasiado tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos esa era la idea que el muchacho había ido forjando en las primeras horas de la mañana. Y lo hubiera hecho, aunque no contar con Miekel le hiciera sentir culpable, aunque fuera peligroso, aunque no estuviera muy seguro de como iba a llegar hasta el lugar llamado Fasqaid ni como iba a ser recibido. De veras que hubiera escapado de allí y hubiera corrido durante días de ser necesario si la visita a sus tropas del príncipe de Meanley no hubiera cambiado sus planes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él y otros muchacho estaban acabando de doblar una lona cuando uno d elo hombres de Meanley vino a buscarles y a apremiarles para que se reunieran con el resto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Su Alteza va a dirigiros unas palabras -consiguió arrancarle uno de los muchachos más mayores mientras eran conducidos al lugar donde estaban conducidos el resto de los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Su Alteza? Jaron tardó un poco en darse cuenta de que su alteza era Jacob de Meanley, el padre de Mireah y el humano que le había reconocido como elfo tan sólo oir su nombre.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Maldición! Jaron se caló más el sombrero que nunca se quitaba en presencia de los demás y bajó la cabeza, fijando la vista en sus pies, esperando que les dejaran quedarse en una discreta última fila. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por encima de la cabeza de los humanos vio la figura del príncipe, montado a caballo, grave y severo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡El príncipe en persona! -Dijo Miekel llegando junto a él-. Esto se pone feo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Jaron se guardó de decirle al novicio que no sabía bien cuan feo se podía llegar a poner, pero agradeció su presencia. El humano era más grande que él y podía usarlo de parapeto para pasar desapercibido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A su alrededor los murmullos empezaban a decrecer a medida que los   hombres del príncipe mandaban a callar a sus tropas. Cuando todo sonido hubo muerto, Jacob de Meanley empezó a hablar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sé que muchos de vosotros creéis que he enloquecido y que en mi locura he arrastrado a nuestro rey. A todos esos les pido paciencia, pronto veréis que no persigo quimeras y leyendas, que los elfos son tan reales como el compañero que tenéis a vuestro lado. El resto, los que sabéis que es cierto, los que habéis percibido su presencia en medio de la noche, aquellos a los que se os ha arrebatado algún familiar en el bosque, niños, mujeres… A esos os pido fuerza, que no desfallezcáis. La tarea que nos espera es demasiado grande para fracasar. No os preocupéis, no lo haremos. Tal vez el demonio esté de su parte, pero Dios está de la nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El príncipe tiró de las riendas de su caballo, que se agitaba inquieto al alzar éste ligeramente la voz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Jacob continuó hablando, pero Jaron hubiera preferido no escucharle. Siguió enardeciendo a sus hombres a golpe de mentiras acerca de los elfos, hilvanando atrocidades, una detrás de otra, y falsas acusaciones que el medioelfo escuchó sin poder protestar. Medio escondido detrás de Miekel, con la gorra bien calada y la cabeza gacha, era muy consciente que ahora más que nunca debía se invisible, así que ni siquiera alzó la vista para ver qué efecto tenían las  palabras de Meanley en su auditorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabéis que no hablo por hablar –continuó el humano con su voz atronadora-. La casa de Meanley no ha quedado eximida de la maldición de esas criaturas. Todos conocéis la historia de Sarai. Embrujada, apartada de los suyos, una princesa joven y hermosa que desapareció una noche y nunca se la volvió a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La mención de su madre y el codazo que le propinó Miekel le hicieron alzar la cabeza por fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No era ese el nombre de tu madre? –susurró el novicio cuando le miró interrogante y algo enfadado por el golpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Puede ser casualidad –probó, aún reacio a compartir la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, claro. ¿Secuestrada por los elfos? Tal vez huía de ellos cuando llegó a la abadía –insistió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Chist. No me dejas escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y se volvió hacia Jacob de Meanley, realmente interesado en lo que estaba contando. Sabía por Mireah que el nonbre de Sarai había estado casi prohibido en el principado, que su historia no se contaba, y que si se hacía se acusaba a su madre de brujería y herejía. Y sin embargo ahí estaba el príncipe, hablando de como los elfos había secuestrado a la hermosa Sarai para no devolverla jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Claro que su sorpresa fue aún mayor cuando Jacob añadió a Mireah a su discurso y habló de que la historia se repetía, que había llegado el momento de hacer algo en contra de los elfos y que eran afortunados de formar parte del grupoq eu iba a cambiar la historia y devolver la gloria al principado de Meanley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El príncipe acabó su arenga y sus hombres vitorearon. Algunos convencidos, algunos contagiados por el ambiente, otros tal vez simplemente asustados pos las conseqüencias. Pero fuera por el motivo que fuese, los brazos se alzaron y las armas repicaron contra los escudos. Meanley asintió, complacido, y dio algún tipo de orden  a sus hombres, que empezaron a dispersar al grupo devolviendo cada cual a sus quehaceres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Jaron lo observó a alejarse en compañía de sus soldados de más alto rango preguntándose qué debía de tener en mente. ¿Sabía Zealor que el príncipe de Meanley estaba a punto de enviar un ejército contra la Nación o le había traicionado el humano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Miekel le tocó el hombro y le devolvió a la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hemos de volver al trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Jaron asintió, aún un poco ausente, pero el humano no lo notó. O eso pensaba Jaron, porque tan pronto se puso todo el munco en marcha el novicio le tomó del brazo y le obligó a quedarse un poc atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué no me cuentas qué pasa para que pueda ayudarte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿De qué hablas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que no me he dado cuenta? Prácticamente te has escondido tras de mí para que Jacob no te viera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Odia a los elfos. ¿Crees que quiero llamar su atención?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Miekel hizo un mohín, no le creía, pero no se le ocurría ningún argumento contra eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabes que estoy de tu parte, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso dices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Rodwell me envió para ayudarte -el humano sonaba dolido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Jaron se mordió el labio por dentro. Sabía que Miekel tenía razón. Mientras le ocultara cosas no podría ayudarle, pero una parte de sí no se fiaba de él aún. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No, mentira. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Una parte de sí no quería fiarse de nadie nunca más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues entonces ayúdame a doblar las tiendas. Esa lona pesa toneladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y siguió andando en dirección al grupo. Esperaba que Miekel se diera por aludido y no insistiera. No quería ponerse en contra del único posible vínculo con la abadía. Al fin y al cabo, que no se fiara de él no quería decir que no fuera agradable tener con quien hablar de vez en cuando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/829926624284106290-1587632785834010237?l=medioelfo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://medioelfo.blogspot.com/feeds/1587632785834010237/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=829926624284106290&amp;postID=1587632785834010237' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1587632785834010237'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/829926624284106290/posts/default/1587632785834010237'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://medioelfo.blogspot.com/2009/11/segunda-parte-capitulo-vigesimo-noveno.html' title='segunda parte, capítulo vigésimo noveno'/><author><name>Mari Pueyo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01566630043260522651</uri><email>noreply@blogger.com</email
